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Quique, Forlán…todo huele a chamusquina

Mircoles, 11 Mayo 2011

Petón se indignó al final del partido…”al Atlético hay que exigirle más de una vez por todas”. Lo dijo un colchonero confeso que, lejos de comentar partidos cegado por forofismos al estilo Manolete, siempre intentar sacar una crítica constructiva al juego de su equipo, de por sí malo. Seguramente se meterá en la Europa League y sabrá venderla a la afición, como lo hizo en Hamburgo. Pero un trasfondo peligroso incordia la moral de la grada: el club se está acostumbrando a retos de segunda categoría. La misión del cuarto puesto atora a una plantilla que no sabe si llegar a Champions es un vacile o  basta con pulular por Europa. Y como la vida del club es tan ciclotímica (un par de victorias da pábulo para soñar y un bache destapa la caja de los truenos), ni siquiera Gil Marín y Cerezo sabe por dónde enfocar los objetivos. Extraña que una empresa tan eficiente en el mundo del marketing (convenios asiáticos, merchandising internacional, patrocinios lucrativos,…), no dibuje un boceto claro en asuntos futboleros.

Anoche perdió por desgana, poco más se puede concretar. Santander sirve de enésimo ejemplo de cómo se pierde una treinta de puntos por dejadez y distracciones varias: las defensivas son archiconocidas y repetidas…con Perea, ¡el foráneo con más partidos del club!, encabezando el co-starring ; en la medular ha salido Mario Suárez, que vino con buenas referencias de Mallorca y que en Madrid, al menos, está siendo generoso en el esfuerzo. Pero quizá no baste: Thiago se ha difuminado toda la temporada y el error, de Quique y no suyo, es que las rentas del año pasado le han valido para mantener el puesto. Y el runrún mediático que generan las jóvenes promesas tampoco beneficia a nadie: De Gea es una figura en potencia, que no en acto, y todavía necesita foguearse con un buen puñado de ‘Bernabeus’ y ‘Camp Nous’…pero saltó a la palestra del United, y mientras Cerezo negaba a diario cualquier oferta, el portero descuidaba sus tareas bajo palos ensimismado con la atracción que siempre supone Old Trafford.

Curiosamente, el nudo gordiano que asfixia la convivencia del grupo lo ha protagonizado uno de los menos indicados. Forlán y su cansancio es la razón primera (y última) de su suplencia: el Mundial de Sudáfrica causó estragos en el mejor delantero del torneo y los primeros síntomas de agotamiento le pusieron en tela de juicio. El rendimiento del uruguayo delataba que no aguantaría otro sobreesfuerzo como el del doblete. Y así ha sido. El mister entendió que las bulas de Forlán tenían un límite y, al fin, decidió probar con Diego Costa, un parche más para acabar la Liga. Es una pena que la relación entrenador-jugador haya quedado en chamusquina por la vehemencia de Quique…”ha jugado 35-40 minutos y no voy a valorarlo. Vosotros – los periodistas- lo habéis visto”. Lógico que Forlán haya pedido explicaciones en el entrenamiento de hoy; quizá algún día descubramos esa conversación.

Pero la realidad inminente se describe con Quique fuera del club y Forlán a la espera de otro técnico con el que empiece de cero o, bien, una última oferta apetecible para su carrera profesional. También aguarda noticias Agüero, porque sus pretendientes deben concertar cita para negociar…Chelsea, City, Juventus y Real Madrid suenan más alto que otros clubes que puedan actualizar sus talonarios a última hora. El problema, insisto, es que dará igual: cambiar estrellas o peones no mejorará la esencia, sólo podría maquillarla por un tiempo.  Lo suele decir el maestro Santi Segurola…”el Atlético debe empezar de cero, lo del tercer equipo de España sólo le causa problemas”. Y es verdad: de cero nació el Villarreal y el Superdepor, la diferencia es que el Atlético tiene un respaldo social que le obliga a remontar. Lo peor es que sólo se divisa incertidumbre.

De Gea, Forlán, Kun…¿pero quién se queda?

Mircoles, 13 Abril 2011

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Un inciso: ¿Y si a Messi le dan el Balón de Oro 2011? Pues también lo habrá merecido. Lo ganó en la última edición, cuando España clamaba por Xavi o Iniesta, y al ritmo que el argentino mete goles no habrá muchas dudas para que repita…faltan los títulos de turno, claro. Pero él es el rey de la regularidad (al fin y al cabo es lo que debería contar): lleva 48 goles en ¡50 partidos! y además, es el máximo goleador para la Bota de Oro. Hay que remontarse a instantáneas en blanco y negro para rescatar a otro jugador que logró una bestialidad semejante: Telmo Zarra con el Athletic hace justamente sesenta años. Y para no atiborrarnos de más alabanzas, es una pena que no haya Mundial este verano; es la némesis que le queda por superar. Andrés Gimeno, excampeón de Roland Garros, me dijo una vez que todo lo que no fuera ganar para Roger Federer olía a fracaso. A Messi habría que aplicarle el mismo rasero, porque como se le ocurra bajar el pistón algún día, florecerán las sospechas. Y eso es muy injusto.

También es injusto que el Atlético haya moldeado a David De Gea para que el Manchester United se lo lleve blandiendo un talón por veinte millones en las narices de Gil Marín. Pero es lógico que el portero quiera firmar el contrato de su vida, aunque a tenor de las palomitas del cuarentón Van der Sar, Ferguson tiene la portería asegurada un par de años más. De todos modos, la hinchada rojiblanca no debería cabrearse: De Gea no ha disimulado en público su corazón atlético (“que estén tranquilos, llevo el club muy dentro” 23/11/10) pero ya se sabe que la idiosincrasia del club entiende de masoquismo hasta cierto punto. Fernando Torres también quería levantar copas y…perdón, creo que no he atinado bien con el ejemplo. El caso es que el Atlético ya ha activado el rastreador de sustitutos y suena con fuerza el parapenaltis Diego Alves, quien tiene un acuerdo personal con el Valencia porque el Almería lo quiere vender al mejor postor este verano. Pero me cuentan en el club que Joel, suplente de De Gea, es buenísimo hasta el punto que en la cantera mostraba más desparpajo. Sólo le falta una oportunidad para empezar carrera en Primera.

Para mayor escarnio, Forlán se ha hartado de su penitencia en el banquillo y el mercado huele más carnaza en el Manzanares. Diego Costa está sepultando por méritos propios la posible reválida del uruguayo, que en un año ha pasado de ser glorificado a defenestrado: ganó el ‘doblete’, se salió en Sudáfrica pero volvió medio fundido medio lesionado. Obviamente, le ha pasado factura. También Agüero levantará rumores, aunque este serial es prime time en el Calderón cada verano, ¡a ver que ‘megaoferta’ le seduce esta vez! Gil Marín está en Nueva York buscando nuevos patrocinadores (el próximo estadio exige exprimir nuevas vías de marketing) y si su poder de convicción cala en La Gran Manzana, quizá al Kun le monten un equipo más o menos solvente. Y también a Reyes.

Los tres o cuatro amagos al realista Martínez son el mejor y único anestésico a tanta lamentación. Si Ronaldo se quedó flipado no con Zidane o Figo sino con Guti, seguro que ningún compañero de Reyes apostaría por otro que no fuera él. La historia es la de siempre: hacen falta ver un buen puñado de partidos para asistir a un regate tan magistral. Guti dejó un tacón inolvidable en Coruña y salió del Madrid; Reyes se ha creído Garrincha y quizá ahora, en su fugaz esplendor, sea el momento de sacarlo a otro equipo. Recemos para que Gil Marín vuelva del otro lado del charco con buenas noticias.  

Tocaba hablar del Atleti, ¿no?

Lunes, 6 Septiembre 2010

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Me piden que haga un pequeño guiño al Atlético y pido perdón por la tardanza, sin duda se lo merece. Habría que frotarse los ojos para creerse cómo ha arrancado la temporada. Lo normal habría sido mandar a paseo al equipo después de un par de citas inaguantables; pero, no, atrás parecen haber quedado los proyectos verbeneros y ruinosos de Jesús Gil. El club ya no cambia docenas de jugadores por año; ahora los directivos se molestan en reunirse antes de verano (por lo menos una vez) y escudriñar qué vale y qué es desechable. Bien por el Atlético.

La confianza en Quique es lo mejor que ha podido gestionar Cerezo o Gil Marín, quizá al alimón. El míster llegó a las pocas jornadas del año pasado, cuando la descomposición prematura de la plantilla intuía una catástrofe de proporciones bíblicas. Quique no sacó conejos de la chistera, sino que su sentido común en una casa de locos revirtió una situación casi irreversible, ese estatus quo al que se suele resignar el Atleti.

Para el 2010-2011 continúan los mismos, antes criticados (como todos los que pasan por ahí) y ahora indispensables para las necesidades del club. La clasificación para Champions debe ser el único propósito de la temporada; después, lo podrán hacer bien o mal en Copa y Europa League, pero no dejará de ser residual. El Atlético no puede acostumbrar a su afición a UEFAS. Siempre dejará mejor sabor de boca un papel protagonista en el torneo de los mayores.

Por supuesto, no olvido felicitarles por la Supercopa europea. Como dijo Guardiola, este tipo de torneos son la prueba irrefutable de que las cosas se han hecho bien. Y por una vez en muchísimos años (casi desde el doblete), el Atlético ha antepuesto la cordura futbolística y empresarial a anomalías tipo ‘Pato’ Sosa, Richard Núñez, Venturín o exhibir títulos de pelis como Este poli es un panoli en sus camisetas. Esa imagen de chiste también parece haberse esfumado.

También espero que sigamos dando la vara con los debates de Forlán y su posible Balón de Oro, o las tropecientas ‘novias’ que salen a concurso cada verano para llevarse a Agüero. Tales gestos engrandecen y a la vez van mudando la reputación de la entidad. Y vale que Barça y Madrid se mantiene a años luz (el dinero es el dinero), pero un mínimo de constancia, alejada de la vehemencia con la que siempre ha actuado, puede llevar al Atleti a luchar por alguna Liga, quién sabe.

El caso es que el pistoletazo de salida ha sido impecable: un repaso estelar a un abusón como el Inter y un entrenamiento holgado con los del Sporting. Pero, por si acaso, seamos un poquito escépticos, el Atleti es…el Atleti.

 

Final incierta

Mircoles, 19 Mayo 2010

Quique Sánchez Flores no esperaba que el Comité hiciera la vista gorda con Negredo. Son cosas del fútbol y de la camaradería entre organismos federativos y clubes importantes. Del Nido ha metido el suyo en primera línea y, por tanto, goza de ciertas bulas de los que mandan. Pero, en fin, al margen de que a Negredo le hayan absuelto tras cagarse en uno de los linieres del Almería-Sevilla, el Camp Nou será el anfitrión de una de las finales más inciertas que se recuerdan. El Sevilla tiene más aplomo en citas de este calibre (la evidencia la puso Juande Ramos), aunque es el Atlético el que acaba de salir airoso de una.

Los rojiblancos han ido a por la final de Copa y ahí están. Con un camino más o menos expedito en el que sólo tuvieron que emplearse a fondo para remontar un 3-0 al Recreativo, se plantan en Barcelona con mucho que ganar y poco que perder. Nadie les reprochará nada si no alzan la Copa, la afición ya está contenta con la Europa League en una temporada que se intuía miserable.

Quizá sea la última oportunidad para saborear el dúo de pícaros Forlán-Agüero, porque mucho tendrían que cambiar las circunstancias actuales para que el Kun no sea seducido por el porrón de ofertas multimillonarias que se han presentado en el Calderón. Pero, quedémonos en la final de hoy, en la que el Kun quiere salirse, tal como lo hizo Forlán en Hamburgo. La gracia del partido la ponen ellos dos: Agüero intentará poner patas arriba a la defensa hispalense con quiebros, fintas y regates cerrados, mientras que el uruguayo tendrá armado el fusil cuando su socio le dé la asistencia perfecta. No me olvido de la versión mejorada de José Antonio Reyes. Su finura en el ataque servirá  como tercera distracción para el enemigo. Y es que viendo la munición atlética, es una pena que en la Liga no hayan apuntado mejor. En fin, es el Atleti, qué os voy a contar.

Sevilla entera se ha cruzado la diagonal de España para aterrizar en La Diagonal de Barcelona. Su clasificación agónica para la previa de Champions salva otro año prolijo. Una plaga tremebunda de lesiones ha dejado cojo al equipo desde pretemporada y la permanente sospecha sobre Manolo Jiménez, dejaron al equipo al borde del KO. Pero fue llegar Antonio Álvarez y los jugadores han recuperado la cordura con un juego sencillito y muy práctico. Hoy no jugará Luis Fabiano, el aguijón del Sevilla, pero sí estarán Kanoutè, quien ha vuelto a coger la forma, y el perdonado Negredo. Tampoco me olvido de Jesús Navas y Capel, las balas de las bandas que, presumiblemente, se van a divertir con Antonio López y Ujfalusi respectivamente.

Por cierto, tendría bemoles que los sevillistas no salieran como gladiadores esta noche, toda vez que fueron ellos y sólo ellos quienes se cargaron al todopoderoso Barcelona con doble oportunidad. Es lo menos que les exigen cuarenta mil tíos que se han tragado más de mil kilómetros en un día laboral.

El único creyente

Martes, 11 Mayo 2010

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Por fin España entera sí quiere que gane un equipo. Y ése es el Atleti, el equipo ‘simpatiquete’ del país que no genera antipatías recalcitrantes. Mañana tiene la gozosa oportunidad de enmendar, aunque sea un poquito, su escabrosa existencia de la última década. Lo puede hacer de casualidad, porque allá en diciembre la Europa League no era más que una prolija penitencia ganada a pulso por una plantilla que ni siquiera consiguió vencer al Apoel de Nicosia en Champions. Por entonces, el club decidió prestar poca atención a lo que era un absoluto incordio de competición. Pero resulta que Quique Sánchez Flores fue de los poquitos que no se tomó a guasa la UEFA y vete a saber qué fábula les contó a sus pupilos para que se entusiasmaran por este torneo de repudiados de la Champions.

Encima, ni el pésimo arranque liguero convenció a la directiva de que meterse en la próxima Champions era una quimera. Creían que una recuperación sobrenatural podría premiarles a final de temporada. Pero Quique no se obsesionó con la Liga; esa plantilla, desolada como la cogió, podía dar guerra en la Copa y la Europa League. Sobre todo en la copa doméstica, puesto que la gesta del Alcorcón y de Palop habían fulminado a Madrid y Barcelona. Sí, era posible llegar a la final, aunque la hinchada ni se lo imaginó después del varapalo en Huelva (3-0).

Y si la final de Copa ha sido un premio caído del cielo; ni qué decir tiene la de mañana. Hace tan sólo tres meses que el Atlético empezó angustiado la Europa League. El club sólo podía concluir nefastas consecuencias: distracciones en Liga, agotamiento, lesiones, etc. Y para mayor escarnio, no tardaron en aparecer las comparaciones casi idénticas con el fatídico equipo del 99, en el que la UEFA fue otro contrapeso decisivo a la permanencia en Primera.

Sin embargo, hete ahí que Kun, Forlán y el resto decidieron quitarse la patina de perdedores natos; con ese talante empezaron la Europa League ante el Galatasaray de Rijkaard. Pero una vez que echaron a los turcos y después al Sporting de Lisboa gracias a una apoteósica demostración de Agüero, algunos de la plantilla ya creyeron en algo quizá grandioso. Al Valencia le eliminaron por madurez y al Liverpool con la agonía que no puede faltar en un seguidor colchonero. Y en Hamburgo se han plantado, más favoritos que nunca (eso es muy peligroso) y con muchísimas ganas de reescribir su historia moderna. Ésa que empezó y acabó al mismo tiempo con el ‘doblete’. No obstante, ¡cuidado! A nuestro equipo de mañana lo conocemos, pero no a los ‘pijos’ londinenses del Fulham. Aunque, pensándolo bien, así es como mola el Atleti.

El ‘Atleti de las Islas’

Viernes, 23 Abril 2010

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Si en semifinales de Europa League se enfrentan dos equipos que no juegan a nada, el coñazo puede ser mayúsculo. Así sucedió en el Atlético-Liverpool, que se intuía soporífero y que no ‘defraudó’ a las expectativas. Con partidos tan lamentables como el del Calderón es incomprensible que Rafa Benítez tenga una cotización desorbitada y que cada verano el club fije objetivos grandiosos. Porque al Atleti lo conocemos de sobra, pero es que los ingleses viven de la inspiración de Gerrard, su complicidad con Fernando Torres y ya está. Para colmo, anoche el delantero no jugó y tampoco es muy seguro que se vuelva a poner la camiseta roja. Rectifico, la de ‘La Roja’ desde luego, la del Liverpool ya es otra historia. Es irrebatible que Torres ha madurado allí a pasos agigantados, pero su propósito de besar trofeos tendrá que hacerlo en otro club. Este Liverpool ni quiere ni puede ganar nada, a tenor de talantes como el de ayer.

Y eso que al Atlético le faltaba Tiago, el único que sabe poner cordura a la caterva de mediocampistas que tiene Quique. Su equipo fue valiente y se afanó en buscar el golito. Lo encontró en un desenlace indecente, con una jugada trompicada de Forlán que expresó a la perfección lo que el público habría de aguantar todo el partido. Pero, insisto, conocemos los límites del Atlético, y los propios futbolistas saben hasta dónde se les puede exigir; la sorpresa, lamentable en este caso, fue constatar que el Liverpool es el auténtico ‘Atleti de las Islas’.

A la venerable The Kop le habría resultado más honesto que sus ídolos hubiesen ido a por el partido, aunque hubiesen salido escaldados. De verdad, el partido no mereció la actitud del Liverpool. Sí la del Atlético, que con un puñado de recursos muy mundanos (Assunçao, Raúl García, Jurado….)  y alguno llamativo (Reyes) ha puesto en jaque a los red, obligados a tirar otra vez del misticismo de Anfield. También lo tuvo en su día el Calderón, pero se desvaneció debido a la permanente incertidumbre en la que deambula el club. Futre, Schuster y compañía fueron los últimos custodios de la leyenda indomable de aquel Atlético  que se daba codazos con Madrid y Barça. Hoy, a pesar de media final de UEFA y una de Copa, aquel misticismo no es más que polvo y cenizas.

“Llevo el fútbol en la sangre…¡vamos kun Agüero!”

Viernes, 19 Marzo 2010

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Es el mejor jugador en un metro cuadrado y punto. A Agüero no hay quien le gane cuando tiene que zafarse de dos o tres jugadores en un palmo de terreno, ni siquiera Messi, que necesita más recorrido para accionar sus prodigiosas fintas. El José Alvalade de Lisboa enmudeció con el émulo de Romario; la verdad es que sus movimientos se asemejan mucho, quizá el Kun sea más explosivo. Pero lo trascendental es que el fútbol español da la bienvenida, otra vez, al futbolista de ‘dibujos animados’. Romario lo fue en su día, apadrinado por Valdano, y hoy es el Kun quien está haciendo los honores, aunque no sabemos por cuánto tiempo. Lo que importa es que el argentino, tal como canta en su canción, lleva el fútbol en la sangre y eso ya es mucho en la lobreguez de este Atlético.

Pero mientras el yernísimo esté aquí, que lo disfruten los colchoneros. El Kun se irá en verano porque su talento queda reprimido por la incertidumbre permanente de su club, aunque mola que Agüero sea del Atleti, le da un toque más fantástico, a lo Robin Hood. Y encima, está  mejorando a un equipo que hacía décadas que no se las había visto en una casualidad tan golosa.

El Atlético es el único que puede fardar en España de competir por dos títulos: la Copa espera una dichosa fecha, mientras que en la Europa League, todo es posible y más con el Kun en plan superhéroe. Quique, con su mano de hierro en guante de seda, ha dejado claro que su ‘10’ es imprescindible para las citas serias. En contraste, el míster ha detectado en Forlán una fatiga excesiva y, por tanto, no le queda más remedio que dosificarle en este esprint final. No obstante, este Atlético conserva mucha mordiente con Kun como punta único, asistido por Jurado de mediapunta. Pero, claro, tampoco se trata ahora de ignorar por completo al bota de oro.

Lo mejor para nosotros, para nuestro fútbol, es que no sólo el Kun fusila en Europa. En Alemania Villa también sacó su recortada para ametrallar al Werder. Y eso que los ché las pasaron canutas cuando los alemanes lanzaron su blitzkrieg  contra el monumental César. Al final, partidazo de 4-4 y el Valencia se carga a uno de los equipos señores del torneo. Así que con el Kun jugando a la playstation en Lisboa y Villa haciendo en Bremen de Harry, el ejecutor, que siga la fiesta de la Europa League.  

Quique eligió mal

Domingo, 8 Noviembre 2009

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Ni al Atlético ni a Agüero les iba la vida en el derbi. Por eso, no entiendo por qué Quique arriesgó con el jugador franquicia del club. Si el ‘Kun’ estaba tocado, que se hubiera quedado en casa. De lo contrario, tenía que haber pisado el tapete desde el inicio o así debió interpretarlo su entrenador. La exhibición del argentino dejó en mal lugar al flamante mister porque la gran pregunta en el día de la resaca es qué habría pasado si el ‘yernísimo’ de Maradona hubiera empezado la función.  Seguramente el Madrid habría ganado igual, puesto que la penosa tendencia derrotista del Atlético en los derbis da para una tesis de psiquiatría.

El caso es que el derbi evidenció las carencias de los dos equipos. En el Atlético, aparte de la decisión errática de Quique para con Agüero, la defensa se ha abocado definitivamente a un sumidero. No es exagerado sentenciar que esta zaga es la peor  de la historia de club. Ni siquiera los Aguilera, Capdevila, Chamot, Ayala y Gamarra, que dieron triste fama a la defensa del descenso del 99, la cagaron tanto como Perea, Pablo, Ujfalusi y Antonio López.  Los despropósitos son tan clamorosos que hasta Quique agacha la cabeza cuando le exigen explicaciones. “No podemos cometer errores capitales”, dijo con resignación el técnico rojiblanco en rueda de prensa.

Pero si lo del Atlético es de manicomio, lo del Madrid pudo ser cuanto menos irrisorio. Un equipo aspirante a todo no puede acabar pidiendo la hora cuando domina 0-3 en el minuto 77. Pellegrini se equivocó al quitar a Higuaín y Benzema. Precisamente, ambos delanteros se esmeraron en presionar a la defensa rojiblanca para obligarla a pegar pelotazos sin control. ¡Por fin, Pellegrini, por fin los jugadores saben cómo tienen que moverse en el campo! La pena es que el destino quiso que la entrada de Raúl coincidiera con el atontamiento del Madrid. Aunque sólo fue eso: una simple anécdota a la que no hay que dar más pábulo. Lo que sí hay tener en cuenta es que el equipo funciona sin el gran capitán de titular. Y ésa es la realidad palmaria.