Blogs

Entradas con etiqueta ‘Robinho’

Los fichajes frustrados de Florentino

Domingo, 9 Junio 2013

“Sólo me arrepiento de no haber fichado por el Real Madrid; fue una mala decisión que tomé en mi vida”. La reflexión de Patrick Viera el día de su presentación con el Manchester City (2010) llegó tarde, quizá demasiado para los deseos de Florentino Pérez. El presidente confesó a MARCA sus fichajes frustrados y, desde luego, Vieira siempre estuvo en la recámara; su contratación fue prioritaria desde el momento en que Makelele perdió el pulso contra su ex club en busca de un salario ‘casi galáctico’. Precisamente, el galacticidio de 2004 activó en el Bernabeu la captación del único talento que podía codearse con su colega de selección Zidane en un centro del campo absolutamente invertebrado por la salida de Claude. Pero Vieira no tuvo agallas para convencer a su maestro Arsene Wenger de que su ciclo en el Arsenal había pasado a mejor vida. Fue, entonces, cuando los directivos ingleses aprovecharon para subirse a la parra con el PVP del volante francés:: el montante total le saldría al Madrid por más de cuarenta millones de euros y Florentino, en un alarde de orgullo cazurro, decidió que jamás pagaría ese precio por un centrocampista que venía a defender más que atacar. En su lugar, el presidente aplacó su decepción fichando a Michael Owen, ex Balón de Oro, a precio de ganga. La necesidad de un todoterreno en la media la suplió con un delantero medio oxidado para hacer marketing. Craso error.

“Si hubiera fichado por el Madrid, ahora tendría dos o tres Ligas de Campeones”. Francesco Totti fue durante un tiempo el gran deseado de Florentino. Temible en el campo y muy apetecible para las marcas, sin duda habría protagonizado con Beckham un buen puñado de campañas publicitarias de firmas deportivas, colonias, ropa interior y productos inimaginables. Totti también pudo venir a Madrid en el verano de 2004, pero su lamentación en una entrevista a France Football el pasado invierno significa que se equivocó jurando amor eterno a la Roma. Como él mismo revela en esa entrevista, hizo caso a su corazón cuando tenía un acuerdo apalabrado con el presidente blanco, y eso que a éste le habría importado poco gastar los cuarenta que pedían por Viera o, incluso, diez o veinte más por su quinto galáctico seguido después de Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham. Quizá si Totti se hubiese escapado de Roma, habría dejado de ser ese ídolo al que le es imposible caminar por el centro de Roma sin llamar la atención de fotógrafos o forofas incontroladas en busca del autógrafo del gran sex symbol italiano.

Ronaldinho y Neymar también fueron anhelo del presidente, sobre todo el primero a raíz de las desastrosas consecuencias que originó en un Madrid descompuesto y caduco en la filosofía de Zidanes y Pavones. Ese ansia de traer al Bernabeu a figuras consolidadas, héroes en equipos desprovistos de la “grandeza y universalidad” del Madrid de Florentino, impidió que Ronaldinho diera el paso que necesitaba su meteórica carrera. Porque, sin duda, el Paris Saint Germain se le había quedado pequeño para todo ese repertorio circense que aprendió en Brasil. El Madrid le sedujo con la única condición que aguantara una temporada más en París y, así, obsequiar al mundo con imágenes que después repetiría vestido de blanco. Sin embargo, el brasileño no quiso captar la idea y el Barcelona sí le dio la oportunidad que merecía. Aquel 0-3 del Bernabeu en el que Dinho puso patas arriba a la grada con aplausos históricos convenció a Florentino de que jamás volvería a dudar de un Balón de Oro en potencia. Quizá por eso la intentona de fichar a Neymar sin vacilar en tiempos de espera y a pesar del desafortunada precedente de Robinho. Pero si es verdad que la cresta más popular de Sudamérica le costaba 150 millones de euros, el riesgo habría sido un sacrilegio. 

Un fichaje con once dueños

Martes, 28 Mayo 2013

neymar.jpg

El efecto Robinho acecha de nuevo al fútbol español. Florentino Pérez, en su obsesión desmedida de fabricar un Balón de Oro, eligió a dedo a la entonces estrella santista; quería a toda costa arrebatar al Barça su talento de rey midas para obsequiar al Bernabeu con el Ronaldinho que el Madrid pudo tener y no retuvo. Prefirió la pasta fácil, la que generaba un monstruo de la mercadotecnia llamado David Beckham Hoy, el gentleman inglés sigue siendo un icono publicitario (el Madrid fue una aventura más) y Sandro Rosell, guiándose por el mismo olfato que el presidente blanco y buen conocedor del mercado brasileño, ha entendido que la cresta de Neymar mueve media Sudamérica y que, junto a Messi, deja a Florentino sin una máquina de dinero fácil. Por de pronto, Rosell se ha asegurado el ruido mediático que provocará el debut de su rutilante estrella, una jugada difícil de contrarrestar por el Madrid ni aún fichando a Gareth Bale. Será entonces cuando los programas deportivos repitan hasta la saciedad aquel debut triunfante de Robinho en Cádiz, cuando su entrenador, Wanderlei Luxemburgo, le sacó un puñado de minutos como si fuera el truco final de la función. Un sombrero y varias bicicletas asombraron a un Florentino que se frotaba las manos intuyendo futuras tardes de vino y rosas.

Neymar no se parece en nada a Robinho, dicen desde Brasil. Si el ex madridista fue calificado desde el Santos como “sucesor de Pelé” con el consentimiento del mismísimo O’ Rei, a Neymar directamente le encasquetan un buen saco de balones de Oro. Desde luego, la corte faraónico que arrastrará el jugador, empezando por su espabilado padre, afectará a la fuerza la convivencia del vestuario: el día que una mega presentación de Nike importe más que un simple entrenamiento, el Barça tendrá un problema. Y la gente del fútbol, morbosa por naturaleza, sólo piensa que los seguimientos personalizados en el campo tanto al brasileño como a Messi les pillen en un primer renuncio: una bronca airada, una mirada desafiante, un gesto maliciosamente interpretable…cualquier acción que venda más que un pulgar hacia arriba o un aplauso fácil. Será entonces cuando los laportistas, con Johan Cruyff a la cabeza, fusilen sin piedad la gestión del actual presidente y salga el propio Laporta justificando las palabras de su gurú holandés: “Dos jefes en el mismo barco, mal asunto”.

Pero antes de que el Barcelona pinte el debut de Neymar mejor que el próximo espectáculo de El Circo del Sol, el soci quiere saber cuánto han gastado, porque si Florentino Pérez llegó a ofrecer cien millones, es sospechoso que Rosell sólo haya pagado cuarenta menos aún con preacuerdos y dinero por adelantado. La conclusión llamativa de la operación, al menos en su apariencia, es que el fútbol se ha comercializado hasta el punto (sin retorno) que los patrocinadores son los nuevos jefes de este negocio. Extraña que el Santos sólo ingrese 28 millones, dos menos que la plusvalía que se lleva la familia Neymar. Sólo Wagner Ribeiro, el verdadero crack de la operación, y la directiva azulgrana saben el verdadero PVP; pero anunciar unos cien millones aproximados sonaría a sacrilegio para un club poco dado a dispendios descomunales. Comparándolo, el serial de Robinho acabó en pecata minuta para la ingente cantidad de papel que gastó la prensa: 24 millones y a correr. Pero a Robinho le manejó el Madrid, mientras que Neymar tiene once dueños entre los que destacan Nike, Banco Santander, Unilever, Red Bull y Panasonic. Ellos decidirán si su chico franquicia cumple las cinco temporadas en Barcelona o en poco tiempo vislumbran otros mercados por Europa. Y aunque los folclóricos  y puristas se lleven las manos a la cabeza, no tardarán en comprender que esto es business y hasta el clasicismo de San Mamés se ha rendido a los tiempos modernos. Puede que también lo haga La Masía, traicionada por un fichaje más enfocado a engordar la tesorería que a continuar su esencia holandesa. Espero equivocarme. 

Neymar y Robinho: la cuestión es trincar

Mircoles, 22 Mayo 2013

foto-neymar.jpg

La operación Neymar recuerda mucho a la que el Madrid se tuvo que currar con Robinho, entonces la gran estrella del firmamento brasileño. El Madrid sacó toda su artillería en los despachos cuando el jugador manifestó en público su deseo; el Barça todavía espera una servilleta firmada por Neymar con un ‘sí’ o un guiño esclarecedor. Por si acaso, el Santos, que aprendió del pasado, ha tasado a Neymar en 65 millones de euros, una cifra que intuye prohibitiva para cualquier oferta que pueda hacer el Barça. El problema es que el futuro de la rutilante estrella no depende sólo de su opinión: sus derechos se los reparten varias sociedades (55% Santos; 40% Grupo DIS y 5% TEISA), todas obsesionadas con sacar tajada de un negocio redondo. Pero los negociadores del Barça no son ingenuos y saben que la clave es engatusar al padre de Neymar. En el caso de Robinho, Florentino apuntó sus dotes persuasivas a Wagner Ribeiro, entonces apoderado de Robinho.

“Mi fichaje por el Real Madrid es cuestión de horas”. Florentino Pérez necesitaba que su siguiente crack se mojase para poner en jaque al Santos. Fue durante la Copa Confederaciones de Alemania de 2005 cuando Robinho anunció su deseo. El presidente del club brasileño, Marcelo Teixeira, había repetido hasta la saciedad que el “sucesor de Pelé” (así se atrevió a calificarle) no se iba a mover de Brasil hasta el Mundial del año siguiente, por lo menos. El presidente blanco llamó personalmente a Wagner Ribeiro para que desatascase la dura negociación: el Madrid no estaba dispuesto a pagar los 50 millones de euros de la cláusula de rescisión que el Santos impuso a su estrella cuando la prensa filtró un preacuerdo en las navidades de 2004. Teixeira llegó a confesar en la televisión brasileña Globo que “Florentino podrá haberle quitado Figo al Barça; a la Juve, Zidane; al Inter, Ronaldo y Beckham al Manchester United, pero Robinho es diferente”. El culebrón alcanzó tintes de asunto de estado en Brasil; el gran Pelé también tomó parte pregonando que Robinho estaba llamado a ser su ”sucesor” y la dichosa (o maldita) palabra provocó que el Santos se negara a recibir a dos enviados especiales del Madrid. Fue entonces cuando Teixera dijo que sólo negociaría con Florentino en persona.

Y Florentino Pérez intervino. Precisamente, el máxima mandatario blanco había elegido a dedo a Robinho; quería fabricar a su propio Balón de Oro, receloso de que el Barça fuese el verdadero rey de midas del fútbol: Stoichkov, Romario, Ronaldo, Rivaldo y en esas fechas Ronaldinho. Así se lo hizo entender a Wagner Ribeiro, eso sí, con una suculenta chequera por delante. A partir de ese instante, todos los episodios favorecieron al Madrid: Robinho se puso farruco y, a la vuelta de la Confederaciones, se negó a entrenar con el Santos. Las pancartas del estadio Vila Belmiro que le rendían pleitesía desaparecieron por otras menos agradables: ‘¡Robinho, vete ya!’ fue el sentimiento unánime de la hinchada santista.  El desenlace era cada vez más obvio: el viernes, 22 de julio de 2005, el club español anunció fumata blanca. Robinho fichaba por el Real Madrid a cambio de 24 millones, es decir, el 60% de los derechos que el Santos tenía sobre su estrella. Porque lo que realmente valoró Florentino fue la iniciativa de Robinho en rechazar el 40% restante que correspondían a su agente Ribeiro y a él. Aunque es muy poco creíble que el representante no se llevase un buen cacho en la operación. Sin embargo, el Santos no se rindió y en una conferencia de prensa dijo que el contrato de Robinho expiraba en 2008.

El Madrid transfirió los 24 millones desde una sucursal madrileña del Banco Santander a una entidad de Río de Janeiro, pero los brasileños negaron saber nada de dicha transferencia y amenazaron con denegar al Madrid el tránsfer del jugador. Finalmente, Florentino, en la enésima reunión con su homólogo brasileño, accedió a no incorporar a Robinho hasta la víspera de la primera jornada, por lo que el chaval de 21 años podría despedirse de su afición y quizá atemperar un cabreo de proporciones bíblicas. Como era de esperar, el presidente blanco se salió con la suya y el debut del jugador en el Cádiz-Real Madrid generó una expectación sin antecedentes. ¡Qué pena que la efervescencia durase tan poco!

Pato, más Pato…y, si acaso, Neymar

Lunes, 4 Julio 2011

1309456171_0.jpg

15 de junio de 2010. La disciplina castrense de Dunga en la selección brasileña no atraía demasiado optimismo entre la ‘torcida’. Luis Fabiano se erigía en la estrella intermitente de un combinado encorsetado en planteamientos avaros, lejos del jovial Brasil de anteriores mundiales. Aquella fecha fue la del debut en Sudáfrica….el rival, la novata Corea del Norte, debía plantear una mínima guerra para después rendirse a la goleada. Nada de eso sucedió: los favoritos salieron sin reprís, con miedo a defraudar y, lo peor, sin talento para asombrar. Kaká venía tocado y el torneo que le iba a redimir de su decepcionante primera temporada en Madrid se tornó en pesadilla; Robinho se hartó de pedalear bicicletas estáticas y la musculosa medular Felipe Melo-Gilberto Silva se dedicó a tumbar asiáticos. Un pírrico 2-1 fue la evidencia absoluta de que la canarinha había perdido su instinto, el de arrollar rivales a base de caños, paredes, triangulaciones, ‘espaldinhas’ y espuelas.

Anoche debutó la ‘otra’ selección…la de Neymar, Pato, Ganso y Robinho; la del balón rodeado de virtuosismo sin las reminiscencias del férreo Dunga. Pero, paradójicamente, el cuento ha cambiado poco. El cartel pintaba apabullante, como siempre, y acabó descafeinado….lo peor que se le puede achacar a los brasileños. Extraña que la misma Venezuela que salió escaldada ante España hace menos de un mes (0-3), se viniese arriba sin dificultades ante una de las dos favoritas, cuyo actuación no importaba tanto como ver a Neymar, a quien Florentino ha dado a conocer en un pispás. Si el presidente está obsesionado con un Messi de fabricación propia, Neymar todavía tendrá que esperar o, al menos, el Madrid deberá cuidarle con mimo y paciencia. Y eso que el chaval es buenísimo: se le ven maneras, es atrevido en el zigzag y no demasiado chupón (requisito importante en el Madrid de Cristiano). Aunque, más que su pobre concurso, trascendía verle en escena y hacerse una vaga idea de cómo juega….Miguel. A.Herguedas lo clava en su crónica de El Mundo, “Si alguien les pregunta, ya pueden decir que Neymar juega por la izquierda en Brasil, aunque también se viene al centro, para combinar con su amigo Ganso, con el que comparte todo menos peluquero. Gasta cresta y tiene un regate en el área para cortar el hipo….Y cuando le dejan metros para correr por el carril central, no es sencillo derribarle, por mucho que apenas dé 60 kilos en la báscula”. Imposible mejorar la descripción con sólo un puñado de imágenes.

Regates, pocos, pero los controles de balón que se inventó Pato merecieron un rato de partido. Hasta tres veces pinchó la pelota al estilo Zidane. Se nota que el Calcio le está curtiendo, prueba de ello es la corpulencia que ha cogido en las intensas sesiones de gimnasio obligatorias en el fútbol italiano. Sin duda, es el alumno aventajado en este equipo necesitado de talentos contrastados; el milanista lo está, Ganso va camino de y Neymar es más impredecible…puede que haya vacilado al mundo y en los próximos partidos (Paraguay y Ecuador) convenza a Florentino para que pague los 45 millones sin discusión previa. Hasta ahora, se habla más de él por rifirrafes que por ‘gambetas’, aunque anoche fue el seleccionador de Venezuela quien le incordió por un lance de los muchos que se cuecen en el césped. No obstante, el problema de haberse mediatizado en exceso es que cualquier arrebato, como la patada en la tángana del Santos-Peñarol, abre telediarios. Pero, para evaluarle con perspectiva, urgen más partidos y, sobre todo, traerle a Europa; es el único modo de calibrar un crack. Y seguir jugando en Brasil sólo alimenta especulaciones. Incluso, la Copa Ámerica no es suficiente barómetro para medir el ‘efecto Neymar’….que se lo digan a Messi. Salvo que a éste le queda poco por descubrir.  De momento, las elucubraciones no paran: Dani Alves dijo que le ficharía para el Barça, Roberto Carlos le reclamó para Europa este mismo verano, pero el mejor apologista de Neymar ha sido el presidente del Santos, Luis Álvaro de Oliveira Ribeiro,…”el presidente del Real Madrid llamó interesándose por el jugador, de no haberlo hecho no tendría ilusión por el fútbol”. ¡Caray, marchando 45 millones por Neymar!     

Los galimatías de Schuster

Sbado, 4 Octubre 2008

Benditos rompecabezas los que tiene que afrontar Bern Schuster a partir de ahora. Mañana vuelve Sneijder contra el Español y su mister, ni corto ni perezoso, ha declarado esta mañana que Wesley jugará cuarenta y cinco minutos. Después de estar casi tres meses en el dique seco, no parece que el hábil centrocampista holandés necesite jugar tanto tiempo. Sneijder ha adelantado los plazos de su recuperación con tesón y coraje. Si el holandés hubiese sido Ronaldo, Ronaldinho o Robinho, la misma lesión habría requerido medio año. Éstos se lo toman con tranquilidad, cosas de brasileños. Pero el asunto estriba en el overbooking  de medios en el Real Madrid. Guti es el antojo de su entrenador, y todo indica que cuando reaparezca la semana que viene no será para ir al banquillo; Diarra es el trotón necesario para vertebrar al equipo, por tanto tampoco saldrá del campo; Van der Vaart se ha ido entonando en los últimos partidos y aporta pegada, cualidad compartido sólo con Sneijder; De la Red también quiere hacerse un hueco a codazos y de momento está aprovechando sus pocos minutos. Con este galimatías, la maestría de Schuster consistirá en saber dosificar a todos y mantenerlos satisfechos, ardua tarea. Y para más inri, falta Gago, que en el tramo final de la temporada pasada encandiló a Schuster.

Pero las rotaciones no se limitan a la medular. Mañana toca retocar la delantera. Raúl tendrá su enésima oportunidad, según sus detractores, de reafirmarse, también por enésima vez. El dilema de Schuster será sentar a Robben o a Higuaín. Lo lógico sería alinear al holandés y utilizar al argentino para añadir mordiente a la punta si las circunstancias lo exigen. Quien sí tiene la seguridad de que jugará cuando lo desee es Van Nistelrooy, el ‘rey midas’ del fútbol. Balón que toca, balón que enchufa. Van ‘The Man’ ostenta unos números contundentes: sesenta goles en ochenta partidos con el Madrid. Ni el ‘matador’ Hugo Sánchez fue tan efectivo.

Y para completar el círculo, Schuster no podrá quejarse. Contará con la bautizada ‘mejor defensa del mundo’ (así la calificó el propio alemán): Sergio Ramos, Cannavaro, Pepe y Heinze. Con este panorama, el Español debería llevarse un buen saco, mejor que sea elástico, para que quepan más balones por todos los goles que va a encajar. Sin embargo, sigo diciendo que este Madrid aún no ha lidiado con un miura. Sólo entonces, sabremos si el Madrid es fiable o su destino es lanzar una moneda al aire.

 

Los nuevos mecenas del fútbol

Domingo, 7 Septiembre 2008

Francisco de Quevedo declamó una vez: “Poderoso caballero es don dinero/madre, yo al oro me humillo/ él es mi amante y mi amado”. Pues bien, los nuevos dueños del fútbol inglés se han tomado al pie de la letra los versos quevedianos para irrumpir en el mercado mundial con ímpetu furibundo.El último ejemplo ha sido Sulaiman Al-Fahim, jeque árabe que ha sido seducido por los cantos de sirena de la Premier League. Este exagerado inversor no ha tardado un instante en volar de Abu Dabi a Manchester para comprar el equipo menor de la ciudad, el City, y transformarlo en una multinacional. Evidentemente, la venida de Al-Fahim ha conllevado una reserva generosa de lingotes de oro y una chequera ilimitada de petrodólares. ¡Peligro!, la estabilidad del mercado de fichajes, si es que aún existe, puede volver a desmoronarse con el nuevo émulo de Roman Abramovich.

Algo está cambiando en el fútbol moderno. Quizá sea que cada vez es menos fútbol y más negocio.Varios magnates de todo el mundo han decidido invertir en este deporte, toda vez que están ahítos de coches lujosos y vastos inmuebles. Y en el caso de Al-Fahim, el nuevo dueño del Manchester City, receloso de Abramovich por no disponer de un juguete como el del ruso, ha copado la actualidad futbolística con promesas a golpe de talonario. Sus maniobras no han podido resonar más. Primero, se ha mofado del Chelsea fichando a Robinho en el último momento del mercado estival; después, confirmó que habría fichado a Van Nistelrooy con un cheque en blanco; más tarde, anunció una oferta por el codiciado Cristiano Ronaldo de 170 millones de euros para diciembre, y ahora, ha prometido a su entrenador, a Mark Hughes, la friolera de 750 ‘kilos’ para gastar en las próximas tres temporadas. Así que no os extrañe que el City compita por la Liga de Campeones en un par de años.

Real Madrid y Barcelona deberían estar temblando por los efectos volcánicos que han causado los caprichos de Al-Fahim. Y menciono a nuestros dos grandes de España porque mantienen su folclore y continúan siendo patrimonio de sus socios. No nos engañemos, ambos clubes viven de su marca, historia y reputación. Pero los hilos del fútbol actual los maneja el dinero, y éste fluctúa de maravilla en las Islas Británicas. Además, los ingleses son inteligentes: aunque sea persuadiendo a estrellas con un buen puñado de millones, el espectáculo del campeonato inglés se ha magnificado en todo el globo.La Premier League es la liga extranjera mas vista en  Estados Unidos y Asia. Los clubes británicos ingresan cantidades bárbaras por los derechos televisivos, inalcanzables para “la Liga” o el Calcio. Y dudo mucho que los aficionados vayan a cambiar la concepción de sus equipos si les brindan la oportunidad de ver a los mejores futbolistas desde sus tribunas cada domingo. Claro que está que los seguidores se arriesgan a que los nuevos gestores se cansen de sus inversiones. Aunque todo en la vida guarda un mínimo porcentaje de riesgo.  

Divina epopeya blanca

Lunes, 25 Agosto 2008

rmadrid-valenciaEl Madrid volvió a apelar a su mística, ésa que sólo se vive y se siente en el Santiago Bernabeu. Anoche, cuando los blancos deambulaban por el césped a merced del Valencia, el campeón liguero se ciñó a la épica, poesía patentada en Chamartín. Los merengues sufrieron todas las adversidades posibles: desventaja en el marcador, inferioridad numérica y mal arbitraje. Sin Van der Vaart y Van Nistelrooy, ambos expulsados, los nueve restantes se erigieron en héroes que asombraron y enorgullecieron a su público. Liderados por un excepcional Arjen Robben y por una afición bulliciosa, los locales porfiaron en golpear al Valencia hasta noquearlo. Por cierto, pasará mucho tiempo hasta que los ché sepulten su pesadilla de la Supercopa. Será muy difícil, por no decir imposible, que los valencianistas tengan una oportunidad similar de dejar en evidencia al Madrid en el Bernabeu.

La gesta del Madrid sepultó el huracán desatado por Robinho. Definitivamente al brasileño se le ha borrado la sonrisa. Anoche, no se atrevió a asomarse desde el banquillo por miedo a un abucheo monumental y durante la celebración del título se confirmó lo que ya ha declarado: su mente está en Inglaterra, concretamente en el Chelsea. Sería muy complicado que volviese a pensar en blanco merengado. Pero con o sin Robinho y aun con la exhibición de la Supercopa, este equipo necesita imperiosamente fichar un delantero. Ayer, Raúl no tuvo suerte, Van Nistelrooy aportó un gol pero fue expulsado, y esta clase de milagros no sucederá todos los domingos. Resulta extraño pero el Madrid se rige por un único patrón futbolístico: no juega un pimiento (tened la paciencia de volver a ver la primera parte de anoche) pero espabila por impulsos cuando parece noqueado. El coliseo blanco alberga un aura especial, un hálito de orgullo que insuflan los jugadores para reanimarse. Desde hace dos años, nos hemos acostumbrado otra vez a las legendarias remontadas blancas. Aquellas ocurrían en Europa, éstas en España. Pero da lo mismo, ir al Bernabeu o ponerse delante de la tele para ver al Madrid no es disfrutar de fútbol magistral, es adentrarse en una montaña rusa de emociones. Aunque no es casualidad que el final siempre sea igual: un Madrid victorioso.

En definitiva, el Madrid ostenta una idiosincrasia especial. Lo saben la mayoría de sus rivales. Ésos que tutean a los blancos y ésos que, ingenuos de sí mismos, los dan por vencidos. Este Madrid vive del desorden, reacciona a palos, gana sus combates a los puntos y lo que sigue cuidando como un tesoro es su divina epopeya. Que siga así por los siglos de los siglos.

Robinho: se finí

Domingo, 24 Agosto 2008

Tarde o temprano tenía que reventar. Robinho no ha aguantado más y en un alarde de incontinencia verbal ha dejado a su actual club, el Real Madrid, a los pies de los caballos. El brasileño finalmente ha confirmado lo que todo el madridismo barruntaba: quiere largarse del Madrid a toda costa y a cualquier precio.

En una entrevista concedida a la agencia EFE, Robinho da la impresión de estar obsesionado con jugar en el Chelsea.  Ha reiterado varias veces su deseo de abandonar el Real Madrid, y resulta que el miércoles pasado, su representante, Wagner Ribeiro, afirmó que Robinho es feliz en su actual club. No parece que representante y representado se entiendan muy bien. El uno desdice al otro. La próxima vez deberían estudiar mejor sus comparecencias públicas.

El colmo del embuste y la falsedad llega cuando Robinho explica que su posible marcha no atendería a razones económicas. Entonces, para que vosotros y yo lo entendamos: el Chelsea ofrece seis millones de euros anuales al brasileño, y en el Madrid cobra dos y le han prometido tres y medio. Si los motivos no son pecuniarios, no creo que a Robinho le moleste destinar la diferencia a la filantropía o donarlo a alguna beneficencia.

“He cumplido un ciclo”, afirma con rotundidad Robinho. Será que ya ha pasado la treintena y lleva en el Madrid un buen puñado de años.  Pero resulta que quien estaba llamado a ser futura estrella mundial ha dejado muchas más sombras que luces. Su trayectoria ha sido muy irregular, en gran parte, debido a su comentada vida fuera de las canchas. Si hubiese tomado a Raúl como modelo de futbolista profesional, quizá su rendimiento no habría dejado tanto que desear.

Otra lindeza, que a mí me parece gravísima, fue la respuesta de Robinho a  pregunta sobre por qué jugó la ida de la Supercopa, Robinho argumenta  que fue Bern Schuster quien le puso de titular pero que su cabeza estaba y está en la Premier League. Sí eso es cierto, me parece una imprudencia por parte del alemán alinear a un futbolista sin el más mínimo compromiso con su club. A tenor de lo que vimos en Mestalla, Robinho sí que parecía estar en el limbo, perdón, en Inglaterra.

Robinho dice que los directivos del Real Madrid deben entender su situación ¿Qué situación? La de un chico que llegó con diecinueve años, con un contrato millonario, y que apenas se ha ganado un aumento de sueldo. ¿En cuántos partidos ha salido Robinho ovacionado del Bernabeu? ¿Cuántos goles memorables ha marcado? A bote pronto, no recuerdo ninguno. Robinho gana lo que merece. Ni un euro más ni un euro menos.

Pero la declaración más impactante del brasileño se produjo cuando, ni corto ni perezoso, afirmó con rotundidad que quiere ser el mejor jugador del mundo y eso en el Real Madrid no es posible. En el Chelsea sí, claro. Supongo que Robinho, en ese ciclo tan grandioso que dice haber cumplido, habrá oído hablar de un señor llamado Don Alfredo Di Stefano, de un tal Gento, un tal Butragueño  o un tal Zinedine Zidane.  Deduzco que para el brasileño, nueve Copas de Europa y treinta y una  ligas españolas se ganan de la noche a la mañana. En fin, Robinho, serás o no serás el mejor del mundo, pero a partir de hoy, nadie se acordará de ti en el mejor club del siglo XX y más laureado de Europa. Aunque igual tampoco sabías esto último.

Primer enfado de Schuster

Jueves, 31 Julio 2008

Sólo había que escudriñar el semblante de Bern Schuster en Austria. La segunda conferencia de prensa veraniega del entrenador del Real Madrid resultó más que interesante. Lacónico, como siempre, y algo resignado por lo que debía haber venido pero que ni siquiera se aproxima. Evidentemente, me estoy refiriendo a los posibles fichajes, que siguen siendo eso, posibles. A día de hoy, la directiva blanca continúa supeditada a las niñerías de Cristiano Ronaldo. El portugués caprichoso no ha dado ese paso firme que le ha pedido Ramón Calderón. Se está recuperando de la lesión que arrastraba en el tobillo derecho, y de momento, ni su club, el Manchester United, ni el propio Real Madrid se imaginan por donde silban las balas. Hace un mes dije que la demora de Ronaldo en desvelar su futuro era una estrategia urdida por el dueño de los ‘diablos rojos’, Malcolm Glazer, para encarecer su diamante. Pues bien, el tiempo no me ha dado la razón. La cotización de la estrella lusa no ha incrementado, ronda los 90 millones de euros, y el Madrid es consciente que deberá despilfarrar semejante cantidad. Entonces, no sé a qué espera Calderón para presentarse en tierras inglesas con el cheque.

Si la intención del máximo mandatario blanco es la de arrancar un gesto simbólico de Ronaldo, mal comienzo. Eso era ‘made in Florentino’ y por tanto, sólo funcionaba con el ex presidente.  El ansiado fichaje se está mofando de todos los implicados. Le da igual mantener en vilo al Madrid que burlarse de los ingleses, quienes le esperan cuando termine su rehabilitación. Dicha conducta tampoco resulta extraña viniendo de alguien que pretende progresar en su carrera, aun siendo a costa del vigente campeón de la Liga de Campeones. Si Cristiano quiere subirse al tren de su vida, que compre el billete ya. La temporada comienza dentro de tres semanas, y el portugués no se cansa de deshojar la margarita. Quizá es otra táctica del gran estratega Glazer.

Lo que tampoco debe pasar inadvertido es el efecto dominó que ya está causando Ronaldo. El Madrid ha pergeñado varios planes dependiendo cual sea el final del culebrón. Si el portugués acaba viniendo a Chamartín,  Robinho pasaría las de Caín. Es el brasileño uno de esos prototipos que fulguran por momentos más que rentabilizan por temporadas. En tres años hemos visto a un Robinho poliédrico, capaz de echarse el equipo a las espalda  y también muy descarado para holgazanear en el campo. Hasta que no haya un entrenador que le meta en cintura, Robinho se quedará en suspense. Y el Madrid no puede permitirse el lujo de conceder bulas a quienes no las merecen. Robinho, desde luego, no se ha ganado la admiración del tribunero merengue.

Y por último, se rumorean dos fichajes, que debiendo haber sido rápidos y discretos, se están eternizando. Dos holandeses en auge, Van der Vaart y Huntelaar,  mantiene la incredulidad porque han lamido el dulce pero no se lo han comido. Sabedores del interés del Real Madrid, aún no han concretado nada. El desinterés, como casi siempre menos en el asunto ‘Cristiano Ronaldo’, hay que achacarlo al Madrid, más pendiente de la monserga de Ronaldo que de reforzar las posiciones que urgen ser apuntaladas por el bien de la ‘Décima’. Porque para ganar la próxima Copa de Europa, el Madrid deberá sudar tanto como para fichar a la profunda obsesión de Ramón Calderón.