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¿Crear o fichar Balones de Oro?

Sbado, 11 Diciembre 2010

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La página web del Madrid ha publicado un vídeo con lo mejorcito de los chavales de Valdebebas. Os invito a verlo porque la peliculilla – siempre institucional, claro- es una chulada que muestra a niños que sueñan con ser ovacionados algún día en el Bernabeu. Lo curioso es que el club haya decidido sacar a la palestra las divinidades de su cantera justo estos días en los que Italia ha filtrado que La Masía será recompensada con un Balón de Oro. Porque hoy el mundillo de fútbol, ajeno al ciclón que estremece nuestro atletismo, rinde tributo a la escuela del Barcelona, esa que últimamente fabrica estrellas en cadena. Zubizarreta, ahora director deportivo con Rosell, dijo hace semanas que la esencia de la cantera era casi perpetua, sólo que Cruyff le dio un toque más moderno con las tesis de la siempre prolífica academia holandesa.

El caso es que dos décadas después de la impronta de Cruyff, su creación va a ser gratificada de nuevo, esta vez con Iniesta. Aunque hubiese dado igual, porque podría haberlo ganado Xavi o incluso Messi, al que le sigue faltando el respaldo de una selección creíble para ganar el Balón de Oro todos las temporadas. Pero este año es el de España, y qué mejor embajador que el autor del gol más importante de nuestra historia o el del alumno más aventajado de La Masía. Y me consta que el Madrid, en actitud elegante, lo aplaude al tiempo que reflexiona cómo crear algo similar. Ése (y ganar títulos, claro) es uno de los retos de Florentino, quien quiere dejar un legado en el que trascienda un porvenir garantizado por encima de las balanzas de pago.

Pero quizá el Madrid no debería intentar emular las tesis de Cruyff. De siempre he escuchado que el Barça enseña a sus niños teoría y práctica del balón, mientras que el Madrid sublima la psicología de la motivación. Por eso, a los azulgranas se les reconoce su exquisito mimo de la pelota y a su rival se le admira la capacidad de superación y el ‘espíritu Juanito’ que obró tantas y tantas inolvidables noches europeas, y que a la postre heredó la Quinta del Buitre. Pero todo esto es historia moderna. Antes, con las teles en blanco y negro, el Madrid ganaba porque era el más técnico, el más táctico y el que disponía de los mejores futbolistas. Así me lo reconoce el alquimista de la escritura Miguel Ors.

Desde que tengo uso de razón, Barça y Madrid han buscado la excelencia por caminos diferentes e igual de válidos. Sólo atisbo una pequeña-gran diferencia en los últimos veinte años: el Barça se ha currado sus Balones de Oro y el Madrid los ha fichado. Stoichkov representó el éxito del dream team con el premio del 94; Ronaldo siguió el consejo de Valdano a Romario y jugó como un ‘futbolista de dibujos animados’ en el Barça de sir Bobby Robson (que en paz descanse) del 97; en el 99 Rivaldo maduró en Barcelona lo que se le intuía en el Depor; Ronaldinho no desentonó en 2005 tras la ristra de premios de sus paisanos y Messi ha sido la última gran invención. Ésta tratada con más cariño, si cabe, por aquello que ha ido escalando de alevín hasta el primer equipo. Muchos Balones de Oro a los que se unirá Iniesta por su condición de compañero solidario que nunca falla en el campo y ser un jugador buenísimo, así de simple.

En el Madrid también los ha habido pero por méritos no tan exclusivos. Figo, Ronaldo y Cannavaro fueron galardonados más por su contribución mundialista que por sus credenciales en el Bernabeu. El portugués lo ganó en el 2000, justo el año de su cambio de camiseta; en el de Ronaldo pesó su Mundial de Japón y Corea, porque apenas había jugado un puñado de partidos de merengue. Y Cannavaro, al igual que Ronaldo, se lo llevó porque lideró a Italia en la conquista del Mundial de Alemania. Cierto es que Raúl lo mereció en el 2001, pero se le adelantó Michael Owen con una amalgama de trofeos menores (Copa inglesa, UEFA, Supercopa, etc).  

En definitiva, a ambos equipos les ha ido bien haciendo sus apuestas: en Barcelona alucinan cada vez que uno de los suyos es premiado, porque eso significa que el equipo arrambla con títulos, y en Madrid han tirado por fichar cracks mundiales y esperar a sus promesas. Y como las generaciones van por ciclos, quién sabe si una nueva hornada está macerándose en Valdebebas. Pero, de momento, disfrutemos de la del Barça.      

El dudoso once de la década (parte II)

Sbado, 9 Enero 2010

Toca una de centrocampistas. The Sun, en su once ideal de la década, ha encontrado en Zidane, Ronaldinho, Figo y Cristiano Ronaldo su médula ideal. Con el francés y el brasileño la aquiescencia es indiscutible, pero a los lusos se les pueden poner ciertas objeciones.

El astro francés ha sido considerado el mejor jugador de los últimos veinte años, por tanto, su elección es más que obvia. Nadie en su sano juicio discutiría que ‘Zizou’ es el heredero de Maradona por derecho casi divino. Aquella volea estratosférica en la final de Glasgow del 2002 le ha encumbrado para siempre. Después, se contagió del ‘galacticidio’ blanco, aunque lo supo subsanar con una actuación sublime en el Mundial de Alemania. Lástima que en la final Materazzi no fuese expulsado antes de martillear el oído de Zidane a propósito de la hermana del francés. Ese cabezazo lleno de ira y furia también quedará para la posteridad.

Ronaldinho ha sido paradigma del éxito y la decadencia de una estrella. Florentino Pérez lo tuvo a tiro en el verano del 2003 pero le tentó más contratar la voraz mercadotecnia de Beckham. En consecuencia, el Barça, que anduvo listo, concluyó que al brasileño le quedaba pequeño el Paris Saint Germain. Ronaldinho se vistió azulgrana, se inventó un trallazo contra el Sevilla en su segundo partido, y contagió de ilusión a un Barça totalmente abatido tras la ominosa época de Gaspart. ‘Ronie’ recordaba a los alevines que sólo piensan en divertirse con la pelotita. Cuando inventaba algo, lo hacía con su eterna sonrisa, puesto que su inabarcable felicidad era su máxima credencial. Sus actuaciones con Brasil eran majestuosas y la cabalgada en el Bernabeu, que levantó del asiento hasta al más antibarcelonista, dio la vuelta al mundo, con el resultado de un Balón de Oro y un FIFA World Player. Lo siguiente ya es archiconocido, y como tan pronto te suben a un pedestal como te bajan, Ronaldinho no fue una excepción. A día de hoy, y a pesar de la anchura y pesadez de su cuerpo, el fútbol le sigue debiendo mucho a Ronaldo de Assis Moreira.

Ahora vienen las dos elecciones más controvertibles. De Figo siempre he dicho que culminó su mejor temporada en el Barça del 99/00, justo antes de su transfuguismo al Madrid. Si como azulgrana destacó por su explosividad en el regate corto, en el Madrid dosificó más su físico a base de centros medidos. Hay que decir que su Balón de Oro lo ganó en el 2000 por sus méritos en Barcelona. También se le puede achacar su falta de liderazgo con Portugal, ya que no es un secreto que su selección siempre le haya reclamado mayor protagonismo. Además, su fútbol se diluyó por completo antes del ecuador de la década. En contraste, Steven Gerrard sí que ha dado la talla en toda la década. Junto a John Terry, del Chelsea, es el icono futbolístico de Las Islas. Su visión de juego kilométrica, disparo arrollador y esa capacidad de reacción, muy del gusto de Anfield, le han convertido en cabeza visible del Liverpool. El capitán de los ‘reds’ fue el inspirador de la remontada más épica que se recuerda en una final de Champions, la del 3-3 contra el Milan en 2005. El único problema es que en los últimos tiempos Gerrard se ha dedicado más a sacarle las castañas del fuego a Rafa Benítez, que a orientar su talento en pos de títulos. No obstante, Gerrard debería estar en el once ideal.

Por último, puede parecer una osadía quitar a Cristiano Ronaldo, pero es que el astro portugués va a disponer de mucho tiempo para entrar en el once mágico de la siguiente década. Y más, jugando en el Real Madrid. Empezó a despuntar en el Manchester United la temporada anterior a la Eurocopa de Portugal en el 2004. Con su selección, se le llegó a tildar de individualista. Sin embargo, la omnímoda sabiduría de sir Alex Ferguson le ayudó a templar su carácter y focalizar toda su calidad en el juego de equipo. No fue hasta el 2005 cuando llenó con frecuencia las portadas de los tabloides británicos, y así continuará siendo hasta finales de la próxima década. Por eso, y porque su aureola estuvo madurando en el primer lustro de estos diez años cumplidos, a Cristiano le reservaría para el siguiente equipo ideal. En su lugar, otro compatriota, Deco.

Habrá quienes se llevan las manos a la cabeza con esta apuesta, pero es que Deco es, sencillamente, buenísimo. Repudiado en Portugal por haber nacido en Brasil, el seleccionador luso, Scolari, finalmente le convocó para la Eurocopa de Portugal, en la que el ritmo y compás de Deco valió a su equipo para disputar la final. Por otra parte, su trayectoria en clubes ha sido espectacular. Fichó en 1999 por el Oporto para arrasar en la liga los tres años siguientes. Su cénit con los ‘dragoes’ llegó de la mano de Mourinho y la Champions del 2004. La recompensa fue fichar por el Barcelona de Rijkaard y montar, junto a Ronaldinho y Eto’o, un equipo de videojuego. Con los ‘culés’ se llevó otra Champions y, cuando cayó en la autocomplacencia, fue seducido por la opulencia de Abramovich. En el Chelsea está poniendo fin a su carrera, aunque le sobra cuerda para llevarse una Premier u otra Champions.  

El dudoso once de la década (parte I)

Jueves, 7 Enero 2010

El diario The Sun ha confeccionado  su once ideal de la década. Se trata de una amalgama de distinciones individuales y verdaderos méritos deportivos, que los convierten en más o menos discutibles. De lo contrario, no se entiende que Cannavaro o Puyol hayan sido elegidos  mejores centrales. Es cierto que el italiano ganó el Mundial de Alemania 2006 con una actuación portentosa, pero su colega Materazzi también se salió durante todo el campeonato. Después, el título mundialista le valió para llevarse el Balón de Oro. Sin embargo, tal galardón también se lo podría haber llevado Buffon, quizá el más decisivo de la selección italiana aquel año. Por cierto, el portero de la Juventus también figura en el once de The Sun. Estaba claro que Casillas o él ocuparían la plaza. Pero Buffon ganó un Mundial, que pesa más que la Eurocopa.

La elección de Puyol suscita más dudas que la de Cannavaro. El catalán siempre ha mantenido la titularidad en el Barça, aunque ha combinado temporadas excelentes (2004-05 y 2005-06), con otras no tan destacadas (desde su debut en el 2000 hasta el 2004 y durante la oxidación del Barcelona de Rijkaard). Su resurgimiento se produjo hace un año, pero Piqué ha obtenido más nota que él con el hexacampeón. Con todo, yo habría elegido a Rio Ferdinand, inconmensurable en el Manchester United desde que fichó en 2002. No en vano, hasta ese año fue el defensa más caro de la historia. El central británico ha fallado poco y con el serbio Vidic forma la pareja más fiable de las zagas europeas.

Del resto de defensas, aparecen el brasileño Cafú como mejor lateral derecho y Paolo Maldini en el izquierdo. Coincido con la designación de Cafú. Es el jugador que más veces ha jugado con Brasil; ha participado en tres finales mundialistas consecutivas; titular indiscutible en el Calcio que ganó con la Roma de Capello, y en el Milan desde el 2003 hasta el 2008. Y por supuesto, no se ha quedado sin Champions. Vamos, que el brasileño lo ha ganado todo y sin nadie que le tosiera. Su largo recorrido por el fútbol de primerísimo nivel sólo ha sido superado por Maldini.

Pero, precisamente, la votación de Maldini no la veo tan clara. Más bien, yo le habría metido en el once ideal de los noventa. El sensacional lateral rossonero se retiró el año pasado, pero llevaba un lustro sin rendir adecuadamente. El sempiterno capitán figura en innumerables instantáneas: la máquina de Sacchi, el equipo devorador de Capello, el Milan de Shevchenko, etc. Sin embargo, sus mejores tardes las ofreció hace algunos años. Sería justo dejar a Maldini entre los mejores de la pasada década y meter aquí a Roberto Carlos, historia viva del Real Madrid. El correcaminos brasileño se despidió del equipo de sus amores en loor de multitud y ganando la Liga del 2007. Inmediatamente después,  empezó su ‘retiro’ en el Fenerbache, con el que ha jugado cuartos de Champions. Por ello, convendría galardonarle en un once ideal de este siglo.

Mañana veremos si Zidane, Figo, Ronaldinho y Cristiano Ronaldo merecen ocupar la media ideal de la década.

Ganó el que jugó andando

Jueves, 22 Octubre 2009

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Corría el minuto diez de la segunda parte, Kaká se retrasa a la medular para buscar el balón, lo recibe, avanza veinte metros y de repente… no sabe qué hacer con la pelotita. Ése es el Real Madrid descompuesto de Pellegrini. A lo mejor Florentino tiene que hincar la rodilla ante la evidencia de que el chileno es muy buen entrenador pero no para el modelo del club merengue. De momento, el presidente se mantendrá impasible desde el palco, porque fulminar hoy a su primera gran apuesta de la segunda etapa sería bochornoso. Al míster se le ha agotado el plazo de adaptación y no parece que vaya a ser muy prorrogable, a tenor de lo que se avecina en noviembre (Milan, Atlético y Barcelona).

Ha quedado claro que el nudo gordiano del equipo es su galimatías táctico. Los jugadores insisten en que pronto llegarán a jugar como quieren. Pero, ¿qué fútbol quiere proponer el Madrid? Cuando emular al Barça parece imposible, la alternativa es dar velocidad al ataque aprovechando los perfiles de Cristiano, Kaká y Benzema. Aunque esto último también parece utópico visto el panorama. Anoche, el 1-0 momentáneo brindó a Pellegrini una oportunidad inmejorable de ordenar el partido sustituyendo a un delantero por otro centrocampista que cogiese el volante junto a Xabi Alonso y Lass. El chileno no lo debió ver claro, especuló con el reloj y la desidia del rival, y no cayó en la cuenta de que el enemigo era el Milan, italiano para más señas. Así le fue.

Este Milan, del que muchos nos habíamos mofado en la víspera, nos recordó ayer que ganó su séptima Champions hace tres años con el mismo equipo de geriátrico más Kaká. El Madrid, ingenuo como pocas veces se la ha visto, creyó que con un gol de ventaja, los Ronaldinho, Seedorf, Pirlo y compañía buscarían su oportunidad en San Siro. Y ahí salió a la palestra Pato, para descojonarse de Casillas, Ramos y compañía. De todos menos del de siempre: si algo le duele al madridismo es que su equipo echará a perder un partido en el que Raúl volvió a ser líder indiscutible. Su gol de ratón de área y el pase de pillo a Drenthe en el segundo es la enésima prueba de que incluso este Madrid de cientos de millones depende de un tío que lleva quince años.  

Insisto, quizá lo bueno es que el problema es puramente táctico y, después de infinidad de combinaciones, Pellegrini (o el que venga) dará con la fórmula mágica. No obstante, hay ciertos jugadores que salen inertes al campo, ajenos a cualquier lance del juego. El ejemplo más sonado es el de Sergio Ramos. El lateral ni está ni se le espera por mucho tiempo. Salió de una lesión hace unas semanas pero él mismo ha reconocido que ya ha alcanzado el ritmo de los demás. O sea, que su permanente crisis apunta a motivos psicológicos. Falta de confianza, reminiscencias de su penosa temporada pasada, distracciones variadas…quién sabe. La única evidencia es que ahora mismo al Madrid le urge Arbeloa por la derecha. A lo mejor, si Pellegrini manda a Ramos a la nevera unos cuantos partidos, veamos algún día la mejor versión del sevillano, ésa de la que pocos se acuerdan. Hoy jueves, en las charlas de barra de bar sólo se comenta que el Madrid perdió contra un equipo que jugó andando.

 

Cuando Ronaldinho dejó de ser ‘Ronnie’

Jueves, 8 Octubre 2009

El diario L`Equipe publica en su edición de hoy que Ronaldinho estuvo de fiesta en París la noche del domingo pasado. Hasta ahí todo más o menos correcto, tratándose del brasileño. La gracia de la historia es que pocas horas antes (a las tres del domingo), su equipo se jugaba contra el Atalanta parte de sus opciones de este Calcio. El nefasto comienzo de temporada del Milan había puesto en guardia a toda la plantilla, la cual no puede permitirse el lujo de repetir la calamitosa temporada pasada. Pero ‘Ronnie’ es único. Desde que culminó aquel glorioso año en el Barça con la segunda Champions y su majestuosa exhibición en el Bernabéu, su estrella cayó en barrena estrepitosamente.

Ronaldinho ha sido el protagonista por antonomasia de los mentideros de Barcelona durante bastante tiempo. Las causas de su bajonazo físico, unido al ensanchamiento de su silueta, han apuntado con o sin razón a su entorno y sus dudosas amistades. La Ciudad Condal fue un cachondeo continuo para el jugador, justo en el momento en el que el vestuario azulgrana se chamuscaba sin que Rijkaard pudiera sofocarlo. Sus innumerables pataletas para renovar su contrato cada pocos días le distrajeron de su único cometido: reír y hacer sonreír a sus compañeros en el campo de fútbol.

Pero ‘Ronnie’ dejó de ser el verdadero ‘Ronnie’ cuando su sonrisa desapareció y empezó a penar por el césped un domingo sí y otro también. Él, que siempre había mostrado una actitud jovial, solidaria y embelesadora, llegaba a los entrenamientos con el ceño fruncido, cabreado con Eto’o, primero, y después con el resto. Sabía que su ciclo en el Barça había caducado, así que se entregó a la juerga nocturna, a la espera de cambiar de aires.

La nueva aventura comenzó hace año y medio en un Milan esperanzado en erigir un émulo de Kaká. Berluconi y Ancelotti no sólo debían estilizar la imagen fiestera de Ronaldinho sino también su cuerpo. Y esto último ha resultado imposible: ‘Ronnie’ ha intentando dietas de cualquier tipo  pero han caído en saco roto. Quizá piense que ya ha rendido todos los tributos posibles al fútbol. La noche lombarda le esperaba con los brazos abiertos y Ronaldinho ha respondido con efusividad.

Ahora ha tocado París, igual mañana es Roma y la semana que viene Berlín. Fiestas exprés para millonarios las hay en cualquier lugar. Pero insisto, Ronaldinho se apagó cuando dejó de ser feliz con una pelotita en los pies. Ojalá que sólo esté en stand by, aunque me da que alguien, o él mismo, desconectó el enchufe para siempre.

Vendetta

Viernes, 28 Agosto 2009

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Caprichos del destino: Eto’o regresará al Camp Nou para devolver su carta de repudio a Guardiola con copia a Laporta. El bombo de la Champions nos ha servido en bandeja la comparación definitiva entre Samuel e Ibrahimovic (ahora comprobaremos quién es más adecuado para el superBarça). Sin duda, el duelo estelar de fase de grupos lo viviremos vía Barcelona-Milán; Mourinho tiene cogida la medida al Barça y desde luego, sabe mejor que nadie desmontar el rodillo azulgrana. Quizá la saturación mediática que aguanten los dos arietes facilitará la aparición de Messi, Iniesta, Diego Milito o Balotelli. O quien sabe, a lo mejor Eto’o es borrado del mapa por el nuevo, Chygrynskyi, quien esta noche se enfrenta al Barcelona para inmediatamente después fichar por éste. Así son los negocios del fútbol.

Más suerte ha tenido el Madrid con el depauperado Milan, porque aunque antaño fue el ogro de los merengues con aquellos vapuleos que jubilaron a la ‘Quinta del Buitre’, hoy los milanistas apuestan sus posibilidades al talento resurgente de Ronaldinho, ¿conseguirá levantar otra vez al Bernabeu?,  y a su figura de relumbrón, Alexander Pato. Aparte de los ‘rossoneri’, el Madrid vivirá viejos reencuentros con Morientes y alguna rencilla con el despedido Heinze, ambos flamantes fichajes del Olympique de Marsella. No parece que los franceses vayan a inquietar demasiado pero su ímpetu en el Velodrome puede causar alguna que otra sorpresa. Su mejor hombre es el argentino Lucho González, objetivo pretendido por Ramón Calderón, y por tanto pifiado, cuando jugaba en el Oporto.

Precisamente, el Oporto propondrá nueva reválida al Atlético de Madrid. La eliminación de los colchoneros la pasada Champions sin haber perdido ningún partido fue el mayor de los desconsuelos y por ello, dejar a los portugueses en la cuneta en esta edición es el gran desafío. Más complicado será fastidiar al cuadriculado Chelsea, que no tolera errores con Ancelotti al mando. De todos modos, será bonito ver al dúo Forlán – Agüero contra el gigantón Drogba y el espigado Anelka.

Quien lo tiene todo de cara para meterse en octavos es el Sevilla. Negredo tendrá la oportunidad de lucirse ante equipos como el Glasgw Rangers o la cenicienta del grupo, el Unirea Urziceni rumano. Si los hispalenses dan la talla en el Pizjuán, no tendrán ninguna complicación para pasar como primeros. Sólo el Stuttgart, por aquello de que son alemanes, podría inquietar al equipo andaluz. Aunque la baza más temible de los teutones no es oriunda de allí sino de Rusia, el ‘delantero tanque’ Pavel Pogrebniak.

De jabato a don nadie

Mircoles, 15 Julio 2009

¡Qué pena lo de David Villa!, pobrecito. El chico quería venir a Madrid pero su ‘padre’ no le dejó, después decidió cambiarse a Barcelona pero  su ‘papi’ también se enfadó. Y es que la protección cuasi paternal que le confiere Manuel Llorente está hartando al propio delantero y a Joan Laporta por igual. “Villa vale más de 50 millones de euros”, dice el presi ché. Bien, razón no le falta en tasar a su estrella por el precio que le plazca, lo que sucede es que al Valencia le apremian los acreedores y no está en posición de hacerse el gallito. Al final, Florentino tendrá razón y habrá que exigir a los fichajes que se declaren en rebeldía, con causa, claro.

Una servilleta le valió a Zidane para agrandar la leyenda del Madrid; un ‘botazo’ de Ferguson a la cara de Beckham culminó con el fichaje más mercadotécnico de la historia; un precontrato con cláusulas millonarias convirtió a Figo en el chaquetero por antonomasia y el repudio de ‘FP’ a Ronaldinho acabó con éste en el Barça más un Balón de Oro, dos FIFA World Player, Champions y Ligas.  En fin, Villa no puede esperar más y debe hacerle un guiño a Laporta ya, toda vez que su aura se desvaneció en la galaxia blanca por culpa de Benzema.

Pocos futbolistas juegan a disgusto en un club y a este paso el caso de Villa va a ser el más sonado. Da la sensación que retener al delantero es la jugada maestra de Llorente. Cierto es que su reputación subiría como la espuma. La opinión pública recordaría al máximo mandatario valencianista como el luchador infatigable que nunca se plegó a los designios imperiales de Florentino ni al flirteo convincente de Laporta. Eso sí que es un presidente. Porque, además, la gente se acordará que, de momento, ni Silva ni Mata se han marchado ni la situación tiene pinta de conato de espantada.

Olé por Manuel Llorente, el negociador implacable. Su entidad se hunde a la deriva inexorablemente y él sigue en sus trece: unos ‘milloncejos’ no son suficientes para comprar la dignidad del Valencia. El patrimonio son los ‘jugones’ y así lo llevará hasta las últimas consecuencias. Esperemos que éstas no se desencadenen en la próxima junta de accionistas o cuando el acreedor de turno llame a las oficinas con un ultimátum. Entonces, de gestor jabato pasará a ser un don nadie con ínfulas de grandeza. 

Nos estamos acostumbrando muy bien

Jueves, 2 Abril 2009

Cómo ha cambiado el discurso. Si el derrotismo ha sido el estigma de España durante toda su historia, ha sido ganar una Eurocopa y lo demás venir por sí solo. La selección ha cogido una inercia triunfal en la que parece que plantear un empate es de segundones. La ‘Roja’ juega y gana en todas sus vertientes: que el rival invita a hacer ‘tiki-taka’, pues jugamos cortito y al pie; que urge ser expeditivos y plantear partidos físicos, pues los nuestros se remangan la camiseta y a la faena. Por suerte aún no hemos tenido que emplear el ‘patamun p’arriba’ de Javier Clemente. Y anoche, en el Ali Sam Yen, los españoles sudaron para contrarrestar las embestidas de unos turcos ardorosos, que se desenvolvieron con más vehemencia que inteligencia.

Del Bosque estuvo acertado al alinear a Riera. El extremo del Liverpool ha recuperado ese juego explosivo con el que destacó en el Español. Quienes no estuvieron atinados fueron Xavi y Xabi Alonso, engullidos por un gran Mehmet Aurelio (cómo eché de menos a Iniesta). Sin embargo, este grupo cuenta con multitud de recursos y ayer el premio se lo llevó Güiza, quien porfió en dar guerra hasta el final. Viene bien tener a un delantero tanque como el gaditano para refrescar el lado ofensivo.

Lo que importa es que, juegue bien o mal, España no tiene parangón en Europa. Del resto de países, si acaso destaca la remozada Inglaterra de Fabio Capello. El italiano ha inculcado a los ‘pross’ carácter para sufrir. Anoche en Wembley, Terry salvó a la nación con un gol sobre la bocina ante Ucrania. También continúan sólidas Alemania y Holanda, aunque sus rivales apenas tienen empaque. Encima, la selección holandesa funciona por los madridistas: Robben, Huntelaar y Van der Vaart son indiscutibles. Extraña el caso de Van der Vaart, que sigue saliéndose con su selección cuando en el Madrid todavía no ha aparecido en escena.

Italia va a lo suyo. Da igual que empatase anoche contra Eire, al final acumulará los puntos necesarios para clasificarse con holgura. Y quien cada día ofrece peores síntomas es Francia. Lejos queda ya el extraordinario combinado de Zidane. Hoy es Ribery quien mantiene en la brecha a sus compañeros. Pero Francia se encuentra sumida en un periodo de transición y no se atisba optimismo en las generaciones venideras.  

De Sudamérica, el gran titular es la humillación de Bolivia a Argentina. Llegaba Maradona a La Paz con aires de grandeza y los andinos le dieron un bofetón en toda regla con media docena de goles. Messi y Agüero se diluyeron ante el ímpetu aplastante de los andinos. En consecuencia, ha quedado claro que la albiceleste no es tan infalible como nos querían vender desde Buenos Aires. Y por último, Brasil ganó sin convencer por enésima vez. A los ‘canarinhos’ se les ve tristones, no disfrutan con su fútbol y eso es lo peor que les puede suceder. Menos mal que todavía juega Kaká, el único que puede arreglar el desaguisado, porque el pasotismo de Ronaldinho es mayúsculo. A ‘Ronnie’ se le acabó el talento hace tiempo. 

Las verdades de Laporta

Jueves, 9 Octubre 2008

Hoy he leído una entrevista a Joan Laporta, realizada por mis compañeros de MARCA, en la que el presidente del Barça se ha sincerado y ha confesado sus últimas tribulaciones profesionales. Dice Laporta que el Real Madrid no ganó las dos últimas ligas, que las perdió el Barça. Y no le falta razón. En el primero de los dos campeonatos, el Madrid ganó por amor propio, coraje y mucha suerte. Fabio Capello, y sólo él, fue el artífice del milagro. Los blancos estuvieron a remolque de Barça y Sevilla toda la temporada, y mientras que los culés sufrieron un batacazo causado por el desmembramiento del vestuario, el Sevilla tuvo mal de altura, hacía décadas que no se las había visto así. Cierto es que el Madrid, después de insoportables pitadas en el Bernabéu y sonadas derrotas, se desinhibió y jugó a lo que más le gusta: las remontadas. En febrero de aquel curso 2006-2007, la opinión pública era unánime en considerar al Barcelona futuro campeón, pero la única verdad es que el Madrid nos brindó la oportunidad de saborear una recuperación épica e histórica. Bueno, tan épica no debió ser cuando Capello fue despedido indignamente. Algunos pensamos que si Eto’o y Ronaldinho se hubiesen portado como debían, otro gallo habría cantado. Aquellas declaraciones incendiarias del camerunés en las que acusó directamente a su compañero brasileño de vaguedad asestaron un golpe moral muy duro al vestuario azulgrana. Y ya sabéis que la psicología de estos chicos pende de un hilo muchas veces.

Menos vistoso pero más escandaloso fue lo sucedido la temporada pasada. Sin duda alguna, el Barça conjuntó una de las plantillas más competitivas del futbol mundial. Y menciono plantilla y no equipo, porque Laporta y Beguiristáin se encargaron de reforzar las posiciones de arriba abajo con dos jugadores internacionales, a excepción de la portería. Messi, Eto´o, Ronaldinho, Deco, Henry, Xavi, Iniesta, Bojan, Abidal, Puyol, Márquez, Zambrotta, Milito, Toure, Edmilson,etc, estaban llamados a arrasar en España y en la Champions. Pero otra vez caprichos, recelos, desavenencias y actitudes nada profesionales hundieron un grupo en el que Rijkaard y su discutible docilidad quedaron desbordados. Cada semana tocaba lío y cada mes salpicaba un escándalo. Ronaldinho ni siquiera disimuló: entrenarse a diario era un absurdo para el brasileño. El díscolo Eto’o y el incomprendido Deco desistieron de seguir luchando. La historia ya no iba con ellos.

Parecía que los vicios de la era ‘galáctica’ del Madrid de Florentino Pérez habían sido la gran advertencia para los grandes de cómo no gestionar un vestuario con tantos mil millonarios dentro. Laporta creyó haber dado con la receta idónea, la suya, con la que alzó ese todopoderoso Barça, ganador de una Copa de Europa y dos Ligas de calle, y que a la postre, será recordado como glorioso a la par que efímero. Aquel Barça y su continuación han tenido equipo de sobra para haberse llevado dos o tres Champions y un buen puñado de Ligas. Sin embargo, se acabó devorando a sí mismo aunque, por lo visto en este inicio de campaña, se está levantando de la sacudida. Así que algo de razón tiene Laporta cuando espeta que su club perdió estas ligas. También sabrá el mandatario azulgrana que sus coqueteos descarados con la política no han sido inocuos en el día a día del Barça. De todas formas, habrá gente que crea el Madrid no ha merecido estas ligas, igual que yo pienso que los merengues tiraron a la basura los dramáticos campeonatos de Tenerife de principios de los noventa.

Por cierto,  no quiero acabar sin antes analizar otra revelación de Laporta en la entrevista de MARCA. El presidente afirma que se equivocó mimando tanto a Ronaldinho, permitiéndole que aguantara más de lo necesario en el club. No le culpo, muchos creíamos que Laporta, o quien fuese en la Ciudad Condal, sería lo suficientemente persuasivo para convencer al brasileño de que podía volver a ser el mejor del mundo, que únicamente era una cuestión de actitud. De esto, Laporta sí que habrá aprendido la lección y seguro que habrá rodeado a Messi de buenos consejeros.

Los galimatías de Schuster

Sbado, 4 Octubre 2008

Benditos rompecabezas los que tiene que afrontar Bern Schuster a partir de ahora. Mañana vuelve Sneijder contra el Español y su mister, ni corto ni perezoso, ha declarado esta mañana que Wesley jugará cuarenta y cinco minutos. Después de estar casi tres meses en el dique seco, no parece que el hábil centrocampista holandés necesite jugar tanto tiempo. Sneijder ha adelantado los plazos de su recuperación con tesón y coraje. Si el holandés hubiese sido Ronaldo, Ronaldinho o Robinho, la misma lesión habría requerido medio año. Éstos se lo toman con tranquilidad, cosas de brasileños. Pero el asunto estriba en el overbooking  de medios en el Real Madrid. Guti es el antojo de su entrenador, y todo indica que cuando reaparezca la semana que viene no será para ir al banquillo; Diarra es el trotón necesario para vertebrar al equipo, por tanto tampoco saldrá del campo; Van der Vaart se ha ido entonando en los últimos partidos y aporta pegada, cualidad compartido sólo con Sneijder; De la Red también quiere hacerse un hueco a codazos y de momento está aprovechando sus pocos minutos. Con este galimatías, la maestría de Schuster consistirá en saber dosificar a todos y mantenerlos satisfechos, ardua tarea. Y para más inri, falta Gago, que en el tramo final de la temporada pasada encandiló a Schuster.

Pero las rotaciones no se limitan a la medular. Mañana toca retocar la delantera. Raúl tendrá su enésima oportunidad, según sus detractores, de reafirmarse, también por enésima vez. El dilema de Schuster será sentar a Robben o a Higuaín. Lo lógico sería alinear al holandés y utilizar al argentino para añadir mordiente a la punta si las circunstancias lo exigen. Quien sí tiene la seguridad de que jugará cuando lo desee es Van Nistelrooy, el ‘rey midas’ del fútbol. Balón que toca, balón que enchufa. Van ‘The Man’ ostenta unos números contundentes: sesenta goles en ochenta partidos con el Madrid. Ni el ‘matador’ Hugo Sánchez fue tan efectivo.

Y para completar el círculo, Schuster no podrá quejarse. Contará con la bautizada ‘mejor defensa del mundo’ (así la calificó el propio alemán): Sergio Ramos, Cannavaro, Pepe y Heinze. Con este panorama, el Español debería llevarse un buen saco, mejor que sea elástico, para que quepan más balones por todos los goles que va a encajar. Sin embargo, sigo diciendo que este Madrid aún no ha lidiado con un miura. Sólo entonces, sabremos si el Madrid es fiable o su destino es lanzar una moneda al aire.