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Entradas con etiqueta ‘Sacchi’

Trabajo sucio pero glamuroso

Mircoles, 4 Abril 2012

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El gran Arrigo Sacchi espetó en COPE, en la previa del Barça-Milan, que su corazón estaba con los italianos, pero que amaba aún más el fútbol bonito. Por ello, el ex entrenador del mejor Milan de todos los tiempos se debió ir a la cama satisfecho, porque el Barça no se traicionó a sí mismo y tampoco el Milan, en su versión trasnochada (¡ojo Javi Clemente!), que al tiempo es la que lleva ofreciendo varios años. Los rossoneros han intentado modernizarse rejuveneciendo su mausoleo de viejas glorias, pero ni Ibrahimovic, Pato, Boateng, Robinho o Thiago Silva (ausente en la eliminatorio) le han conferido al equipo el caché necesario para codearse en la élite de Europa. Y, precisamente, ahí se llega con méritos tan contundentes como el del Barcelona: cinco semifinales de Champions consecutivas. Da lástima comprobar cómo todo un líder del Calcio se ofusca cuando tiene el balón en los pies: ni sabe cómo jugarlo ni tampoco tiene intención alguna, a pesar de contar con portentos de la talla de Clarence Seedorf, al que, incluso el Milan, le queda pequeño para sus asombrosas dotes.  Ha cumplido treinta y seis años pero sus facultades son de veinteañero, y quizás no sea un disparate confesar que este Seedorf sabría hacer de fiel escudero de Xabi Alonso…¡o al revés!

El bloguero Borja Pardo escribió una vez que Sergio Busquets debutó en 2008 siendo ‘el hijo del portero’ y al cabo de los años al peculiar ‘Busi’ le han terminado conociendo como ‘el padre de Sergio’. Vicente Del Bosque le rindió un tributo grandioso durante el Mundial de Sudáfrica diciendo sin rubor que “si fuera futbolista, le gustaría parecerse a Busquets”. No acapara portadas porque cualquier gesto de Messi es trending topic mundial ni suele ser cómplice de los prodigios que inventan Xavi e Iniesta, pero les gana a todos en las notas finales: Busquets siempre saca sobresaliente y apenas baja al notable, porque de lo contrario al Barça le afectaría en exceso. Ha convertido el llamado ‘trabajo sucio’ en una tarea glamurosa y se le ha reconocido, más si cabe que a antecesores tan dignos como Makelele en el Madrid galáctico. Sería la pieza final que ansiaría Mourinho, por delante de laterales derechos, Agüeros o interiores incisivos como David Silva o Mata. El Barça está tensado con un cable que Busquets mantiene firme para que, por una parte, Piqué y Puyol no se encuentren de bruces con una invasión enemiga y por otra,  Messi y los chicos se dediquen a la alquimia sin necesidad de mirar atrás. Ése es el secreto no revelado de este Barcelona.

Y si encima llega al Camp Nou un equipo italiano y en pocos minutos tira a la basura todo el oficio granjeado en años, la eliminatoria está garantizada. En la época de Sacchi o durante los noventa era impensable que un italiano pecara de ingenuo: podía rendirse por la superioridad del rival o por un despropósito, pero nunca por pardillo. Por eso, cuesta creer que Nesta, un central de largo kilometraje, agarrara la camiseta de Busquets con tanto descaro. Y quizás él piense que toda la culpa no es suya, sino de la patente de corso con la que los árbitros de su país le dejan actuar a sus anchas. Nesta se equivocó y sus compañeros también: en vez de lanzarse como posesos al árbitro holandés Kuipers, debieron dar de collejas a su compañero hasta la extenuación. Así, con todo,  el Barça no descubrió nada nuevo que contar salvo Busquets, el Milan sí sugirió demasiadas lecturas y todas del mismo género: el fútbol italiano ha vuelto a pegársela y lo más aterrador es que su liga decadente y oxidada no atisba un resucitador.

 

 

 

 

La gran mentira de las rotaciones

Sbado, 27 Septiembre 2008

Johan Cruyff endiosó al Barça de los noventa con una alineación que pasará a la historia; Arrigo Sacchi y después Fabio Capello dirigieron una auténtica apisonadora con el Milan de Van Basten, Gullit y Rijkaard; Florentino Pérez fascinó al planeta con sus cuatro maravillas (Zidane, Figo, Ronaldo y Beckham) y Sir Alex Ferguson ha coronado al Manchester campeón de la mejor liga del mundo con un grupo  liderado por Cristiano Ronaldo. Todos estos equipos serán recordados por sus onces iniciales con sus once titulares, los que agrandaron las leyendas de sus clubes. Pero el fútbol moderno avanza vertiginosamente y la exigencia de los calendarios mina la condición física de los futbolistas, o eso es lo que aducen algunos entrenadores.

Los grandes clubes se afanan cada vez más en apuntalar sus plantillas con dos jugadores competitivos por puesto. Les gusta presumir de ello aunque la realidad no se ajuste a su presunción. Y la evidencia demuestra que Real Madrid, Barcelona, Milan, Inter, Manchester, Chelsea, etc, utilizan sus onces titulares para sus ligas y la Champions, los torneos que verdaderamente importan. Las famosas rotaciones son una engañifa que los entrenadores han querido endilgar a sus directivos. Usan a los suplentes para echar el resto en las copas  y supercopas. Si pierden estos títulos, los técnicos tienen preparada la excusa en la recámara: “Perdimos porque jugamos con suplentes”. Así que lo que se presuponía una rotación ecuánime, es decir, dar descanso a los titulares en partidos de campeonato o Liga de Campeones, se traduce en que dichos futbolistas juegan todos los encuentros importantes amén de sanciones, lesiones o convocatorias internacionales.

Desde siempre, los buenos equipos tenían una jerarquía con once que jugaban y tres o cuatro que oscilaban entre el banquillo y la titularidad en partidos menores. Ocurrió con el gran Milan de Sacchi en el que siempre jugaba la terna mágica de holandeses y los Baresi, Maldini y Costacurta; del Barça del ‘Dream Team’, Laudrup, Koeman y Stoitchkov eran los pilares junto al maestro de ceremonias Guardiola. En ese equipo, los suplentes de lujo eran Salinas, Beguiristain y Amor; en el Madrid de los ‘galácticos’, aparte de los predilectos de Florentino, los demás con Raúl al frente siempre estaban ahí, tan sólo Solari y Guti eran aprovechables del resto de la plantilla; en el Chelsea de Mourinho, Terry, Lampard, Makelele, Drogba y Essien han sido intocables. Abramovich se encaprichó con Ballack y Shevchenko y ninguno de los dos ha jugado desde el principio, ni siquiera como primeros recambios. A Mourinho le gustaban sus once pupilos desde septiembre a junio. Ni uno más ni uno menos. Y por último, a Ferguson le costó un par de años encontrar una alineación casi infalible. Con Cristiano, Rooney, el sempiterno Scholes, la revelación Nani y Rio Ferdinand, se ha acostumbrado a ganar.

Estos ejemplos refutan que la teoría de las rotaciones no es el mejor método para llegar al éxito. Que yo recuerde sólo Lotina con el Deportivo de la Coruña abusó de cambiar continuamente jugadores de campo y no le fue mal; también lo hace Caparrós con el Athletic pero este equipo está a años luz de hacer algo llamativo en nuestro fútbol. Y el colmo fue lo que hizo Manolo Jiménez en el Betis-Sevilla de la semana pasada,  cuando se atrevió a deja en el banco a Navas, Capel y Maresca. Tampoco digo que no haya que reservar jugadores pero aún no hemos entrado en octubre y los futbolistas están muy frescos. Un poco de sentido común, señores.