Blogs

Entradas con etiqueta ‘Scolari’

Y no fueron diez goles de milagro

Mircoles, 9 Julio 2014

alemania-humilla-a-brasil-en-1_653x365.jpg

“En esta Alemania jamás habría renunciado a jugar”. Fue la reflexión socarrona de Bernd Schuster pocos minutos después de la masacre del Mineirao. El legendario centrocampista teutón no quiso jugar con su país un amistoso contra Albania en 1983 porque coincidió con el nacimiento de su hijo y la rebeldía le costó la expulsión eterna. “En este equipo, hasta yo con mi edad me divertiría”, lo dice un sabio que, a estas alturas de su vida, ya lo ha visto todo en el mundillo del fútbol. O casi todo. Paco González acertó con el titular de la noche: “Esta goleada es la madre de todos los partidos de la historia”. Pasarán los siglos y el repaso más soberano que se haya visto en un Mundial todavía escocerá. Devolver una bofetada de tales proporciones bíblicas requeriría una Copa del Mundo en Berlín y otra goleada a la inversa, pero a tenor de la cabezonería del seleccionador Luis Felipe Scolari (ni un amago de dimisión), queda Brasil de hormigón para rato. De repente, el fútbol repartió papales distintos y el mítico Brasil del setenta fue imitado palmo a palmo por una Alemania jugona de tiqui-taca. Vamos, un Bayern de Guardiola en toda regla.

El espíritu Neymar, con David Luiz enseñando a todo el Mineirao su camiseta, se esfumó en un chasquillo de dedos. Lo que tardó Joachim Löw en descuartizar a la canarinha de pies a cabeza. El entrenador alemán siempre ha confiado en Khedira y aún se sorprende de la condición de paquete con la que la prensa española trata a su panzer preferido. Con la camiseta nacional, Khedira hace de Makelele y Özil al mismo tiempo (siendo más decisivo incluso que el ‘besugo’); o sea, un cóctel más gustoso que Fernandinho y Paulinho juntos, cuyo tacto por el balón sabe a suela de zapato. Pero Scolari quería morir con sus principios y, aunque se atornille al banquillo por muchos años, jamás habrá visos de jogo bonito. Sus ideales son músculo, mamporros y Neymar. Quizá tenga que atenerse a esta promoción en la que sólo el barcelonista divierte como un malabarista; no obstante, todavía quedan dispersos por ahí Ronaldinho, Robinho, Kaká y Lucas Moura, éste el gran ausente.

Con ellos tampoco habrían ganado nunca a Alemania pero sí habrían aportado algo de show. Como el que hizo, por ejemplo, Toni Kroos, fichaje inminente del Real Madrid. Guardiola no ha contado con él por su predilección hacia Thiago y eso que gana el Madrid. Es un pelotero de los que habría engatusado hasta al propio Alfredo Di Stefano: pisa el balón, medita la mejor jugada, y siempre encuentra un pase decisivo o un disparo a media distancia que busque las cosquillas del portero. Anoche encontró las de Julio César. Kroos vale para construir fútbol y volatilizarlo al contraataque, estilo preferido de Cristiano y Gareth Bale. Opinión diferente merece Schweinsteiger: su edad le ha reconvertido en un Paul Gascoigne con mentalidad germana.  Vertebra la columna de la selección y gambetea en un metro cuadrado, no le hace falta más. Como tampoco a Miroslav Klose, que ha dejado atrás a Ronaldo Nazario en goles mundialistas cazándolos por tierra, mar y aire. En cualquier generación alemana no puede faltar el delantero tanque por antonomasia; Klose aglutina varias camadas juntas y siempre ha sido necesario. Merece una despedida triunfal de Brasil.

El lloro desconsolado de David Luiz no fue inesperado. Sin Thiago Silva y Neymar, o con ellos, se barruntaba un epílogo cruel. Desde luego, Scolari jamás habría desactivado el martillo neumático de Löw. Y si éste no hubiera ordenado bajar el pistón, la goleada podría haber merodeado los diez goles. Habría bastado que Özil hubiese recuperado aquella versión que llegó a dejar boquiabierto al Bernabéu. Quien sí lo haría y un porrón de veces es el Raúl González Blanco de la Mannschaft. Él es Thomas Müller, antiestético corriendo, regateando y chutando, pero siempre delante del gol. Sin tener nada, lo tiene todo: oportunista como Raúl, infatigable en el esfuerzo, presiona por todo el césped olisqueando el balón. Su carácter arrollador lo ha transmitido a un equipo que pisotea y pisotea al rival hasta dejarle aplastado. Le da igual que sea en el nido de Brasil o en un partido de sábado por la tarde contra el Werder Bremen: su obsesión por el gol es de diván de psicólogo. Por eso, Alemania es el país más competitivo que ha existido siempre y, por eso, tenían que ser ellos los que firmaran la mayor vergüenza de la historia centenaria del fútbol. En el futuro ya no bastará que gane Brasil: o fabrican nuevos Zicos, Romarios y Ronaldos, o la torcida brasileña dejará de excitarse con el fútbol. De cualquier modo, siendo Scolari el comandante, la masacre no habrá terminado.

Brasil no busca nuevos ‘Ronaldinhos’

Domingo, 6 Julio 2014

ronaldinho-y-neymar-la-pueden-liar-en-el-mundial-del-2014.jpg

Ronaldinho Gaucho animó el pasado sábado a su selección con un tuit revelador: ‘¡Jugad con ALEGRÍA! Ése ha sido siempre nuestro lema’. Un mensaje de ánimo con una lectura mordaz entre líneas: la canarinha se gusta pero no gusta. Quizá si el Mundial no se celebrase en Brasil, los palos de la prensa terminarían siendo misiles tomahawk; pero para un país con una economía a la deriva sin remedio, el hexacampeonato es el único ansiolítico del pueblo. Ronaldinho es el gran ausente para cualquier país que no sea el suyo, y no porque aún pueda decidir partidos de alta alcurnia, sino por entretener al mundo con un simple pase sin mirar o una filigrana imposible; es decir, todos los detalles del extinto jogo bonito de su selección. Casualmente, el combinado del férreo Scolari jugó su mejor versión durante la primera parte contra Colombia: sin su habitual corsé, Marcelo se pareció a ese lateral izquierdo que sube la banda derecha del Bernabéu con la soltura de un regateador brasileño. Quién sabe si, con un Ronaldinho en el centro, Neymar y Hulk se hubieran desenfrenado.

Si Del Bosque comentó en el Mundial de Sudáfrica que el doble pivote era innegociable, a Scolari habría que practicarle una lobotomía para olvidarse de su pareja de ladrillo y argamasa. Ellos son Paulinho y un irreconocible Fernandinho que, en el Manchester City, parece menos leñero de lo que es con Brasil. Ambos reparten a diestro y siniestro gozando de cualquier bula arbitral (lo contrario sería mentir), pero al fin y al cabo es un estilo ganador, de momento. No obstante el riesgo de ‘Felipao’ es demasiado alto: ganar provocaría un éxtasis duradero hasta Rusia 2018; cualquier otro resultado, incluso el de ser finalista, alimentaría las críticas furibundas en la que sólo habría un culpable: el entrenador. Y no es una simple conjetura sino la opinión generalizada de los periodistas brasileños: “Sin Neymar, ya puede pegarla Hulk, a ver si hay suerte”, dice Luis Monaco del diario Estadao de Sao Paulo; “Brasil se tiene que agarrar al balón parado contra los maestros del balón parado (Alemania)”, explica Miguel Caballero de O Globo. La fractura de Neymar ha derrumbado anímicamente a la selección hasta el extremo de que el periódico La Folha se pregunta en portada ‘Cómo se desmonta maquinaria alemana’.

Quizá suene exagerado escribir que la baja de Thiago Silva dramatiza más la pesadilla brasileña que la ausencia de Neymar. Las razones son de pizarra: el central del Paris Saint Germain avasalla tanto en su área como en la contraria, en una especial de émulo de Fernando Hierro. Si había un jugador que los alemanes debían sostener entre dos era Silva. Y Scolari lo sabe. Desde luego, su misión es evidente: llegar a la final por lo civil o lo criminal. Entonces, nadie echará de menos la poca chispa que le queda a Ronaldinho. Seguro que algunos apasionados creen que tendría más mérito que el Brasil del 70.  Eso es porque el fútbol ha perdido la poca vergüenza que le quedaba y ya todo es comparable. ¡Qué pena!

¿Quieres jugar?, ¿quieres jugar? Brasil te va a enseñar

Lunes, 1 Julio 2013

neymar_bigphoto_homearticle.jpg

Pep Guardiola explicó una vez a un empleado de comunicación del Barça su manera de sentir el miedo escénico del Bernabeu: “A diferencia del Camp Nou, que es más abierto, el Bernabeu son cuatro paredes que impresionan. Pero si aguantas los primeros diez minutos, que son fundamentales, entonces todo es más fácil”. Xavi, Iniesta, Busquets o cualquier otro compañero de Dani Alves que estuviese en la Confederaciones no le preguntó a éste cómo respiraba Maracana. Y quizá fuese un despiste importante a tenor de lo que España se encontró de bruces; no aquel Maracana del Maracanazo, con casi doscientas mil personas hacinadas en las gradas, pero sí una ‘torcida’ numerosa, ruidosa y, sobre todo, apasionada, justo lo que falta en el fútbol español. Anoche los diez minutos iniciales de los que hablaba Guardiola fueron fatídicos: en el césped Brasil salió como Mike Tyson en sus grandes veladas, obsesionado con buscar el KO rotundo sin dejar menearse al contrario, y en la grada el estadio engulló a la selección española, casi que la intimidó. Y no fue un problema de actitud, sino de maestría táctica del cuadriculado Scolari y poderío físico, pequeño detalle que España agotó en la prórroga contra Italia.

España encajó rápido y, lo peor, se fió de su inercia ganadora; quedaba demasiado partido cómo para que ese doble pivote de picapedreros formado por Paulinho y Luiz Gustavo aguantara la presión asfixiante sobre Busquets un rato más. Desgraciadamente, aguantaron y desactivaron a la columna maestra de ‘La Roja’. A partir de ahí se fueron sucediendo el resto de problemas. Con Busquets anulado, Xavi e Iniesta no rascarían balón y, por tanto, el equipo quedaría fracturado. Scolari tiró abajo el castillo de naipes español y Del Bosque, ayer nostálgico de su queridísimo doble pivote con Xabi Alonso, no supo volver a encajar las vértebras de la columna en su sitio. Sin duda, fue un partido para eruditos del fútbol, una lección táctica en toda regla: si Neymar necesitaba espacios sin el agobio de los defensas, alguien debía hacer el trabajo sucio, o sea, incordiar a Ramos y Piqué. Solución: Fred, delantero en la sombra que marca goles de nueve puro y se pelea con sus marcadores hasta desesperarles. El primer gol fue de ratón de área, muy al estilo de Raúl González. Vamos, el rol que falla en España, aunque no lo hayamos necesitado todo este tiempo.

Pero el crack del baño brasileño, y del torneo, es quien merece bastantes líneas. Por de pronto, Sandro Rosell habrá suspirado de alivio porque espanta los fantasmas de un posible efecto Robinho. Y vale que Neymar no se fogueará en un PSV Eindhoven (Romario y Ronaldo) o en un Paris Saint Germain (Ronaldinho), pero la Confederaciones ha confirmado que no necesita ese paso intermedio. Si es espabilado, que parece que lo es, aprenderá de Messi hasta mimetizar algunas de sus genialidades. Entonces ya será el súmmum de la excitación futbolística. Como muestra, el catálogo que anoche desplegó la cresta más popular de Sudamérica sirve de idea para que Sport y Mundo Deportivo lo regalen en un DVD con el periódico del domingo. Sí, es un escándalo de jugador, aunque en la final Neymar fuese la comedia y Arbeloa la tragedia. ¡Vaya contraste!

Es una derrota sin paliativos e indigna para la mejor selección del momento. Pero en España tenemos la maliciosa tendencia de hiperbolizar con nuestro fútbol y después vienen los sopapos a gran escala. Salvando las distancias, por supuesto, España goleó a Ucrania por 4-0 en el debut del Mundial de 2006 y eso creó una efervescencia en la gente que Francia nos borró de un plumazo. Hace dos semanas parecía que el mundo se acababa con la demostración de Harlem Globetrotters contra Uruguay; Maracaná se presumía como el destino final para que La Roja ganase el tan codiciado juego de tronos. Y no se trata de eso: la selección vive una época orgiástica de buen fútbol que no va a cambiar de la noche a la mañana. Incluso, la derrota tiene su lado didáctico porque España tiene margen de mejora: conquistar dentro de un año lo que anoche se escapó. Sin embargo, hasta entonces tendremos que seguir aguantando el grito unánime de Maracaná: “Quer jogar?, Quer Jogar? O Brasil vai te ensinar”. Pueso eso, que nos enseñen…de momento.

La Eurocopa alza el telón

Domingo, 8 Junio 2008

Empezó la Eurocopa y lo hizo con Cristiano Ronaldo en plan estrella, ¡qué morbo! El líder de Portugal acalló todas las habladurías sobre su futuro con una actuación sencillamente sublime. Ronaldo está en una forma física estratosférica, y si encima, aplica todo su talento, resulta imparable. No, si al final valdrá los ochenta o noventa millones que el Real Madrid está dispuesto a pagar al Manchester. Obviamente, Portugal gana muchos enteros con el crack del United, y encima no está solo. A su lado, un tal Deco, perezoso en el Barça pero diligente con el combinado luso; Simao, un jugador exquisitamente instruido en el arte de desequilibrar por banda; Pepe y Carvalho, sin duda los zagueros más seguros del torneo y Moutinho, un descubrimiento de Scolari que resonará inminentemente en el mercado europeo. Todo eso y más es Portugal, una selección que presenta argumentos convincentes para llevarse este campeonato.

No sería osado decir que nuestros ‘vecinos’ han llegado mejor que España en juego, futbolistas y caché (por aquello de la mercadotecnia que envuelve a Ronaldo). Da verdadero gusto ver un partido de los portugueses. Sobre todo ayer, que en frente apareció la Turquía de Nihat, es decir, un equipo luchador hasta la extenuación.

A parte de Portugal, el partido inaugural Suiza –Chequia fue un bodrio, como suele ocurrir en todas las Eurocopas. El cartel ya era poco apetecible y ambos conjuntos salieron al campo a no hacer el ridículo. Esperaba muchísimo de los checos pero la retirada del gran Pavel Nedved les ha dejado muy tocados. Sin el centrocampista de la Juventus, el portero Cech y el gigantón Koller son lo único interesante.

De Suiza, para qué hablar. Son coanfitriones y punto. Y al igual que Austria, no le pidamos peras al olmo. Que cumplan su trámite y ya está. No tengo un buen pálpito con esta Eurocopa. Intuyo que vamos a ver poco fútbol. Holanda, Francia, Italia, si no juega con racanería, y los mencionados portugueses son las apuestas más fiables, quizás porque tienen a los mejores jugadores. Alemania, y España son mis incógnitas. Sin embargo, los teutones harán valer su experiencia. En cuanto a las revelaciones, atención a los rusos que con Guus Hiddink han sufrido una catarsis. Han abandonado el patadón de época zarista para exhibir el fútbol de toque con el que el Zenit de San Petesburgo ha asombrado a Europa. Y eso que el delantero centro titular, Pavel Pogrebniak, se ha lesionado y ha tenido que volver a su país. Aún así, los rusos guardan bazas muy efectivas.

Mañana lunes, hablaré de la increíble transformación de Rusia. Nos esperan tres semanas de infarto en las que no hay margen de error. Quien empiece mal, tendrá pocas posibilidades de clasificarse. Si no, que se lo digan a Italia, Holanda y Francia, conscientes de que una de ellas fracasará en el grupo de la muerte. Haced vuestras apuestas, la función ha comenzado.