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España, sí pero no

Domingo, 15 Junio 2008

Este guión no lo conocíamos, al menos con España. Cuando españoles y suecos se daban por satisfechos con el empate, David Villa volvió a coger su fusil y en un alarde de picardía, le ganó la partida al defensa Hansson y batió al meta Isaksson como lo hacen los grandes delanteros, con determinación y tranquilidad. No fue una confirmación, Villa ya era un gran delantero, él lo sabe y la selección le necesita. También Fernando Torres ratificó su providencia en este grupo. Nadie puede ejercer la función del ‘niño’: ser oportunista y crear peligro de la nada. El ariete del Liverpool facilita la actuación de su compañero, es el cebo de Luís para abrir las defensas rivales. Torres no ha deslumbrado aún en esta Eurocopa, las luces y los taquígrafos son de momento para el ‘guaje’, pero es el madrileño quien ha servido en bandeja la gloria al pichichi del combinado nacional. 

Sobre el partido, más de lo mismo. España juega al fútbol  cual tenista que debe afrontar cinco sets en un ‘grand slam’. Este equipo es ciclotímico, reacciona por impulsos y eso a partir de cuartos de final es peligroso. La selección comenzó muy bien, maniató a Suecia y la arrinconó a base de pases precisos. La consecuencia fue el gol de Torres. Y precisamente, en ese momento fue cuando los nuestros echaron por tierra el rédito ganado sin ninguna explicación lógica. Ibrahimovic empató en una genialidad que humilló al fallón Sergio Ramos. El madridista no da una a derechas. Sus ganas y el exceso de ímpetu de atacar le superan hasta el punto de olvidarse de su cometido: defender su carril. Luís Aragonés debería meterle en cintura.  

Que Suecia nos empate, sólo es un aviso. Con todos mis respetos a los escandinavos, este equipo no podía hacer mucho más que asustar a España. Como se vio después, la calidad de los españoles bastó para enderezar la función. Sabemos reaccionar con este tipo de selecciones pero dudo que lo hagamos si el oponente es Italia o Francia, que bien podría ser el enemigo de cuartos. El combinado de Luís está arriesgando mucho, los cuartos de final se juegan a todo o nada y España no debería jugar a ráfagas. Xabi Alonso lo ha dicho esta semana: “Nos falta saber leer los partidos”. Y en esta faceta, nosotros no hemos demostrado nada.  

Qué ganas tengo de que algún año juguemos la primera fase contra las grandes potencias. No nos habría venido mal haber participado en el llamado grupo de la muerte (Italia, Francia, Holanda y Rumanía). Así, calibraríamos de una vez por todas el potencial de España. Pero bueno, paciencia, que los cuartos son el próximo fin de semana. Lo malo es que el rival sea Rumanía porque, en ese caso, seguiremos creyendo que somos uno de los favoritos. Sinceramente, eso de ser o no favoritos es una solemne tontería, sino, preguntad a los griegos en la pasada Eurocopa, aunque en ésta ya hayan hecho las maletas. En fin, si por naturaleza somos optimistas, habiendo ganado dos partidos, no seré yo el aguafiestas. Simplemente, aviso que España debe hacer un poco más de lo que está ofreciendo. 

Ibrahimovic y los de siempre

Viernes, 13 Junio 2008

Llegan con piel de corderos pero no engañan a nadie. Tienen oficio, experiencia y ya están dando guerra en esta Eurocopa. Por lo pronto, Suecia se jugará el primer puesto de su grupo contra España el próximo sábado. Los suecos son los de siempre; los aficionados españoles conocen a los mismos tres jugadores que destacan en sus clubes y que seguirán dando vida al combinado escandinavo hasta la venida de su próxima generación. Quién no conoce a Ibrahimovich, el líder nato del grupo; a Larsson, ¡qué rentabilidad le sacó el Barça! y a Ljungberg, talentoso pero más preocupado por las ventas de sus calzoncillos de marca. Éstos son los famosos pero Suecia esconde otras armas como el centrocampista del Lyon, Kallstrom, o su homólogo del Galatasaray, Linderoth. Ambos llevan la manija del equipo.

El problema para España es que Suecia juega como los nuestros. Utilizan la misma táctica y son igual de previsibles que los chicos de Aragonés. Hasta sus actuaciones en los grandes torneos son parejas a las nuestras, aunque ellos llegaron a las semifinales de su Eurocopa del 92 y en el Mundial del 94. Pero su misión es calcada a la española: pasar de cuartos de final. Lo demás sería un rotundo fracaso, y más teniendo al mencionado genio Ibrahimovich, el mejor delantero que hay ahora mismo en Europa y el mejor pagado a  partir de septiembre, doce millones de euros netos anuales en el Inter, ¡qué barbaridad! El gigantón sueco rezuma una técnica exquisita y un disparo endiablado. Suecia sólo puede retarnos con ese órdago.

El partido del sábado será interesante porque España deberá jugar como le obligue Suecia, que no será otro modo que el de llevar el dominio del balón y la iniciativa ofensiva. Contra los escandinavos, no valdrá el contraataque de Villa y Torres. Nos conocen muy pero que muy bien, como nosotros a ellos. A priori somos favoritos, sin embargo y a diferencia de los rusos, los suecos sí que han demostrado que pueden ganar a cualquiera, como también pueden perder ante quien sea. Lo más importante es que esta Suecia no nos debe atemorizar, no ha vuelto a juntar una pléyade de jugadores tan extraordinaria como  aquella con Brolin, Dahlin, Kennet Andersson y Ravelli, los cuales escribieron en el Mundial de Estados Unidos  una de las páginas más memorables en la historia  del fútbol sueco. Pero los nórdicos son pacientes y confían en engendrar nuevas sensaciones tarde o temprano.

Por último, no me olvido del contubernio Fernando Torres –Luis Aragonés por la sustitución  del  ‘Niño’ durante el España-Rusia. Luis la ha vuelto a liar. Torres confesó que le había molestado el cambio, como a todos los futbolistas cuando les reemplazan, pero que el enfado era consigo mismo. Por tanto,  la polémica se había zanjado hasta que el seleccionador nacional se ha encargado de romper esa zanja. En este país somos así: goleamos en el debut de la Eurocopa pero siempre alguien que tiene que llamar la atención y entretener al personal con pantomimas. Así es nuestra selección y así nos ha ido toda la vida.

Nada nuevo bajo el sol

Domingo, 1 Junio 2008

Las mismas virtudes y los mismos defectos. De momento, no se puede concluir nada más. A tenor de lo visto anoche contra Perú, Luis Aragonés tiene mucho trabajo por delante. Vamos, la misma faena que en el pasado Mundial: mucho toque pero poco práctico. A la selección española le cuesta un mundo llegar a la portería contraria: la transición del balón de la defensa al centro del campo no admite objeciones, hasta ahí correcto. Es en este punto donde los futbolistas españoles se obnubilan y no encuentran la fórmula mágica para conectar con la delantera. El problema no es de la media en sí puesto que Iniesta y Xavi forman la sociedad más fiable de este equipo. Los defectos nacen en el propio seleccionador, quien al parecer ha defenestrado las bandas por completo. Tampoco es de extrañar porque no tenemos ningún extremo puro entre los veintitrés seleccionados. Así que no queda otra que rezar para que el dúo barcelonista esté inspirado durante la Eurocopa. También hay otras preocupaciones que habrá que solventar, empezando por Fernando Torres. El delantero revelación de la Premier no se siente cómodo con el juego de ‘La Roja’. No encuentra su sitio porque no hay ningún compañero que le entienda tan bien como su colega Steve Gerrard. Y Torres cuenta con el marchamo de estrella de esta selección. Por otra parte, está el tema de los centrales. Desde Hierro y Nadal, la zaga no cuenta con un seguro a prueba de infartos. Puyol, venido a menos, y Marchena son una lotería que tan pronto pueden lidiar con panzer alemanes como después pifiarla ante una pandilla como los peruanos.

Pero no todos son inconvenientes tácticos, también los hay de mentalidad. Si España ha estado siempre en un escalón inferior respecto a las grandes selecciones, no es por los sistemas de juego, es algo psicológico. Contra Perú pudimos constatar que a España le persigue un mal endémico: la falta de convencimiento. Seguimos sin saber rematar los partidos, y cuando las circunstancias son adversas, la reacción española depende de la suerte. A diferencia de Italia o Alemania, nuestro combinado nacional arrastra una abulia, que continúa siendo históricamente irreversible. Casi siempre que nos marcan gol, supone un derrumbe psicológico para todos los futbolistas. O nos sobreponemos con alguna jugada aislada, como el gol de Capdevila, o nos dan sopas con ondas. Es ahí donde Luis tiene mucha faena. Sin embargo, no veo a esta selección preparada para hacer un curso acelerado en remontadas.

Aún con todos estos vicios, no podemos resignarnos al pesimismo de todos los días. Calidad sobra y las últimas victorias contra Italia y Francia han despertado cierto optimismo, nunca euforia. Sólo fueron amistosos pero si no jugáramos ‘bolos’, no sabríamos si podemos aspirar a algo más que los cuartos de final.