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Esto es Esparta

Jueves, 28 Abril 2016

El Atlético de Madrid venció 1-0 al Bayern Múnich en la ida de las semifinales de la Liga de Campeones.

Saúl Ñíguez es la respuesta de por qué Simeone es el entrenador más decisivo de los últimos tiempos. Banquillero discreto, el ‘Cholo’ le convenció con su particular terapia de que podría sustituir sin ninguna vergüenza al lesionado Tiago. Sentado en un diván, Saúl tardó poco en entender que el esfuerzo no se negocia y que, como sucedió con los espartanos de Leónidas, cualquier escudo mal colocado en la facción desarmaría a todos. Partido a partido, el todo terreno rojiblanco se ha convertido en otro prodigio de su entrenador; compañeros como Godín, Giménez, Koke o Griezmann agradecen eternamente a su entrenador que les sacara del montón y, en algún caso, de la nada. Un día después del gol ‘maradoniano’ al Bayern, a Del Bosque le plantean un debate improvisado: la selección necesita un trotón que recorra kilómetros con sentido y Saúl debe ser el elegido. La primera parte de anoche fue la enésima prueba de que la plantilla ha asimilado para sí el mensaje institucional de Arbeloa que parafraseó de J.F. Kennedy: “No te preguntes qué puede hacer el Atleti por ti, pregúntate que puedes hacer tú por el Atleti”.

Simeone nunca habla en vano y en su Arte de la Guerra demostró a Guardiola que “la guerra la gana el que utiliza mejor a sus soldados, no el que más tiene”. Precisamente, la táctica de Pep se hundió en los últimos minutos por llenar el área de Oblak de delanteros, no ‘falsos’ como a él le gusta y sí demasiado descarados para intentar cazar un balón. Reaccionó tarde el Bayern al empuje inicial del Atlético y su habitual resaca de mar que poco a poco arrastra a cualquiera a donde quieren los rojiblancos. Bastó un puñado de minutos para que la pizarra de Guardiola se llenara de tachones y los alemanes se sintieran paracaidistas aterrizados en Vietnam, sin saben dónde está el norte y el sur. El fútbol de alcantarilla tantas veces criticado a Simeone es, en realidad, el sacrificio de extenuantes entrenamientos en los que un solo jugador sin fuelle no es apto en la manada. Así se explica el ritual sagrado de que todos, titulares y suplentes, pasen por la báscula a diario. Si Mourinho es un obseso de la presión “alta, media y baja”, tal como él acuñó en el Real Madrid, al ‘Cholo’ no me molesta descubrirse como un alumno aventajado. La letra pequeña de este sistema es que corre riesgo de caducidad a partir de la hora de juego: de ahí que el Atlético retrasara líneas hasta sentirse acorralado por el Bayern, tal como le sucedió contra el Barcelona. Podría parecer suicida, pero no con  el argentino.

A la pregunta del principio, cada argumento pesa más que el anterior. En el atrevimiento de Saúl en una jugada sin peligro, en tierra nadie, Simeone es la explicación. Cada fichaje surge de una cuidadosa selección de guerreros que superan una criba, casi como los espartanos recién nacidos. Augusto jugaba en el Celta hace unos meses y parece que lleva una década en este Atleti. Es el muro de contención que encuentra el rival antes de arañar, si quiera, la defensa. Fernando Torres, sospechoso a principio de temporada, le ha devuelto la confianza a su entrenador en una misión hercúlea pero simple: enfangarse en el trabajo defensivo y sacar fuerzas para contraatacar. Lástima ese balón al palo de Neuer. Y hablando de porteros, Oblak sigue siendo el portero más caro de la Liga española, pero quién en su sano juicio se atreve a discutir su P.V.P de 16 millones. El club le ha blindado con una cláusula de cien, ¿exagerado? Con Simeone detrás, todo es premeditado. ‘Ya caerán’, decían los criticones acostumbrados a la guerra de dos mundos (Madrid y Barça).) Pero resulta que esa hormiga que intentaron pisotear sigue correteando.

The Kop le echará de menos

Domingo, 6 Junio 2010

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The Kop dejará de corear al unísono aquello de Mister Rafa. Y si fuera por la mítica grada, Benítez seguiría siendo otro de los suyos. Pero una pésima temporada, agravada por un trasfondo institucional más que preocupante, ha dilapidado el poco crédito que los dueños del Liverpool habían concedido a su técnico. La afición reconoce el esfuerzo de Rafa; no en vano, él devolvió la gloria europea al Liverpool con aquel discurso mágico que motivó a sus chicos para remontar tres goles al Milan en la final de Champions del 2005.

Pero desde la apoteosis de Estambul, todo han sido problemas para Benítez. Como cualquier otro entrenador que se labra un currículum tan meteórico, Rafa advirtió a su club que milagros como el de aquella noche no se repetirían sin jugadores competitivos. Sin ir más lejos, Dudek fue quien paró el penalti decisivo a Shevchenko y la siguiente temporada fue vendido porque nunca convenció a Benítez. El checo Milan Baros, otra apuesta fuerte de la entidad, tampoco congenió con Benítez. En definitiva, Mister Rafa quiso hacer un plantel a su medida y para ello pidió desembolsos importantes. El reto de la Champions lo había cumplido sin obligación; faltaba una Premier dos décadas después.

Pues bien, en seis años el único fichaje de pedigrí ha sido Fernando Torres. No obstante, ‘el niño’ vino por su hartazgo en el Atlético y sin culminar su madurez futbolística. Pero quitando al delantero madrileño, nunca llegaron más estrellas a Anfield. Bien por falta de liquidez económica o por un proyecto a priori poco ambicioso, las sugerencias (que no exigencias) de Benítez siempre quedaron en papel mojado. Los ingenuos gerifaltes Tom Hicks y George Gillet creyeron que con Steve Gerrard y la mística de Anfield sí podían ganar títulos. Obviamente se equivocaron y, lo que es peor, no quisieron rectificar.

Quizá otra aventura sea lo mejor para el ya ex entrenador del Liverpool. El Inter está muy cerquita de ficharle y su presidente Moratti no es un rico tacaño. O sea que los caprichos del entrenador dejarían de ser utópicos. Además, el Calcio casa muy bien con las tácticas robotizadas y poco atrevidas de Benítez. Y digo lo de robotizadas porque Gerrard dijo en su día que Rafa concebía a los jugadores como piezas de una máquina. El problema es que la sombra de Mourinho es demasiado alargada y todo lo que sea no ganar supondrá un fracaso. Pero Benítez puede con ese lastre y más. Por eso, dejó al Valencia con dos ligas  para fabricar otro campeón; lo consiguió nada más llegar a Liverpool y el resto ya lo conocéis.  

El ‘Atleti de las Islas’

Viernes, 23 Abril 2010

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Si en semifinales de Europa League se enfrentan dos equipos que no juegan a nada, el coñazo puede ser mayúsculo. Así sucedió en el Atlético-Liverpool, que se intuía soporífero y que no ‘defraudó’ a las expectativas. Con partidos tan lamentables como el del Calderón es incomprensible que Rafa Benítez tenga una cotización desorbitada y que cada verano el club fije objetivos grandiosos. Porque al Atleti lo conocemos de sobra, pero es que los ingleses viven de la inspiración de Gerrard, su complicidad con Fernando Torres y ya está. Para colmo, anoche el delantero no jugó y tampoco es muy seguro que se vuelva a poner la camiseta roja. Rectifico, la de ‘La Roja’ desde luego, la del Liverpool ya es otra historia. Es irrebatible que Torres ha madurado allí a pasos agigantados, pero su propósito de besar trofeos tendrá que hacerlo en otro club. Este Liverpool ni quiere ni puede ganar nada, a tenor de talantes como el de ayer.

Y eso que al Atlético le faltaba Tiago, el único que sabe poner cordura a la caterva de mediocampistas que tiene Quique. Su equipo fue valiente y se afanó en buscar el golito. Lo encontró en un desenlace indecente, con una jugada trompicada de Forlán que expresó a la perfección lo que el público habría de aguantar todo el partido. Pero, insisto, conocemos los límites del Atlético, y los propios futbolistas saben hasta dónde se les puede exigir; la sorpresa, lamentable en este caso, fue constatar que el Liverpool es el auténtico ‘Atleti de las Islas’.

A la venerable The Kop le habría resultado más honesto que sus ídolos hubiesen ido a por el partido, aunque hubiesen salido escaldados. De verdad, el partido no mereció la actitud del Liverpool. Sí la del Atlético, que con un puñado de recursos muy mundanos (Assunçao, Raúl García, Jurado….)  y alguno llamativo (Reyes) ha puesto en jaque a los red, obligados a tirar otra vez del misticismo de Anfield. También lo tuvo en su día el Calderón, pero se desvaneció debido a la permanente incertidumbre en la que deambula el club. Futre, Schuster y compañía fueron los últimos custodios de la leyenda indomable de aquel Atlético  que se daba codazos con Madrid y Barça. Hoy, a pesar de media final de UEFA y una de Copa, aquel misticismo no es más que polvo y cenizas.

El dudoso once de la década (parte II)

Sbado, 9 Enero 2010

Toca una de centrocampistas. The Sun, en su once ideal de la década, ha encontrado en Zidane, Ronaldinho, Figo y Cristiano Ronaldo su médula ideal. Con el francés y el brasileño la aquiescencia es indiscutible, pero a los lusos se les pueden poner ciertas objeciones.

El astro francés ha sido considerado el mejor jugador de los últimos veinte años, por tanto, su elección es más que obvia. Nadie en su sano juicio discutiría que ‘Zizou’ es el heredero de Maradona por derecho casi divino. Aquella volea estratosférica en la final de Glasgow del 2002 le ha encumbrado para siempre. Después, se contagió del ‘galacticidio’ blanco, aunque lo supo subsanar con una actuación sublime en el Mundial de Alemania. Lástima que en la final Materazzi no fuese expulsado antes de martillear el oído de Zidane a propósito de la hermana del francés. Ese cabezazo lleno de ira y furia también quedará para la posteridad.

Ronaldinho ha sido paradigma del éxito y la decadencia de una estrella. Florentino Pérez lo tuvo a tiro en el verano del 2003 pero le tentó más contratar la voraz mercadotecnia de Beckham. En consecuencia, el Barça, que anduvo listo, concluyó que al brasileño le quedaba pequeño el Paris Saint Germain. Ronaldinho se vistió azulgrana, se inventó un trallazo contra el Sevilla en su segundo partido, y contagió de ilusión a un Barça totalmente abatido tras la ominosa época de Gaspart. ‘Ronie’ recordaba a los alevines que sólo piensan en divertirse con la pelotita. Cuando inventaba algo, lo hacía con su eterna sonrisa, puesto que su inabarcable felicidad era su máxima credencial. Sus actuaciones con Brasil eran majestuosas y la cabalgada en el Bernabeu, que levantó del asiento hasta al más antibarcelonista, dio la vuelta al mundo, con el resultado de un Balón de Oro y un FIFA World Player. Lo siguiente ya es archiconocido, y como tan pronto te suben a un pedestal como te bajan, Ronaldinho no fue una excepción. A día de hoy, y a pesar de la anchura y pesadez de su cuerpo, el fútbol le sigue debiendo mucho a Ronaldo de Assis Moreira.

Ahora vienen las dos elecciones más controvertibles. De Figo siempre he dicho que culminó su mejor temporada en el Barça del 99/00, justo antes de su transfuguismo al Madrid. Si como azulgrana destacó por su explosividad en el regate corto, en el Madrid dosificó más su físico a base de centros medidos. Hay que decir que su Balón de Oro lo ganó en el 2000 por sus méritos en Barcelona. También se le puede achacar su falta de liderazgo con Portugal, ya que no es un secreto que su selección siempre le haya reclamado mayor protagonismo. Además, su fútbol se diluyó por completo antes del ecuador de la década. En contraste, Steven Gerrard sí que ha dado la talla en toda la década. Junto a John Terry, del Chelsea, es el icono futbolístico de Las Islas. Su visión de juego kilométrica, disparo arrollador y esa capacidad de reacción, muy del gusto de Anfield, le han convertido en cabeza visible del Liverpool. El capitán de los ‘reds’ fue el inspirador de la remontada más épica que se recuerda en una final de Champions, la del 3-3 contra el Milan en 2005. El único problema es que en los últimos tiempos Gerrard se ha dedicado más a sacarle las castañas del fuego a Rafa Benítez, que a orientar su talento en pos de títulos. No obstante, Gerrard debería estar en el once ideal.

Por último, puede parecer una osadía quitar a Cristiano Ronaldo, pero es que el astro portugués va a disponer de mucho tiempo para entrar en el once mágico de la siguiente década. Y más, jugando en el Real Madrid. Empezó a despuntar en el Manchester United la temporada anterior a la Eurocopa de Portugal en el 2004. Con su selección, se le llegó a tildar de individualista. Sin embargo, la omnímoda sabiduría de sir Alex Ferguson le ayudó a templar su carácter y focalizar toda su calidad en el juego de equipo. No fue hasta el 2005 cuando llenó con frecuencia las portadas de los tabloides británicos, y así continuará siendo hasta finales de la próxima década. Por eso, y porque su aureola estuvo madurando en el primer lustro de estos diez años cumplidos, a Cristiano le reservaría para el siguiente equipo ideal. En su lugar, otro compatriota, Deco.

Habrá quienes se llevan las manos a la cabeza con esta apuesta, pero es que Deco es, sencillamente, buenísimo. Repudiado en Portugal por haber nacido en Brasil, el seleccionador luso, Scolari, finalmente le convocó para la Eurocopa de Portugal, en la que el ritmo y compás de Deco valió a su equipo para disputar la final. Por otra parte, su trayectoria en clubes ha sido espectacular. Fichó en 1999 por el Oporto para arrasar en la liga los tres años siguientes. Su cénit con los ‘dragoes’ llegó de la mano de Mourinho y la Champions del 2004. La recompensa fue fichar por el Barcelona de Rijkaard y montar, junto a Ronaldinho y Eto’o, un equipo de videojuego. Con los ‘culés’ se llevó otra Champions y, cuando cayó en la autocomplacencia, fue seducido por la opulencia de Abramovich. En el Chelsea está poniendo fin a su carrera, aunque le sobra cuerda para llevarse una Premier u otra Champions.  

Y Florentino no verá un euro ni del Sursum Corda

Lunes, 12 Octubre 2009

Por una vez la UEFA debería mediar en algo serio. No es de recibo que la Federación Española deje marchar a Xavi y  Puyol  cuando Francia retiene a Lass Diarra, que está sancionado y no podrá jugar contra Austria el próximo miércoles. Las flagrantes huidas de algunos internacionales, con el consiguiente debate selecciones-clubes, insta a Platini a crear una norma que regule las convocatorias. Entiendo que un jugador sancionado regrese con su club si su país se juega la simple honrilla (caso de España). Quizá también sea equiparable a los lesionados que no puedan jugar el siguiente partido de todas las maneras. Pero ayer, el doctor del combinado español, Óscar Celada, afirmó que Iniesta no era irrecuperable para el duelo contra Bosnia del miércoles. Entonces, ¿por qué se ha ido también el manchego?

Fernando Torres sufre molestias y su concurso pasado mañana no es seguro. También podía haberse vuelto a Liverpool. Es vox populi  que Hierro, director deportivo de la RFEF, y Guardiola hablan a menudo de muchas cosas, entre ellas, de los barcelonistas que juegan con España.  Y después de esta situación, el técnico azulgrana estará eternamente agradecido: puede contar con sus pupilos más aventajados durante una semana entera. Lo más prudente habría sido retener a todos los internaciones hasta después del partido de Bosnia, tanto lesionados como sancionados. Pero como en este país siempre hay que buscar el enredo fácil, hemos tenido que esperar a que la selección se clasificase para buscar críticas en cualquier chorrada que se nos ocurriese.

Otro debate, éste sí saludable y subsanable (a pesar de que la FIFA se empeñe en lo contrario) es la compensación que las federaciones deberían dar a los clubes por devolverles jugadores lesionados. Cristiano Ronaldo ha vuelto a Madrid con el tobillo derecho hecho trizas. El problema es que no está tan claro que la culpa sea de los servicios médicos portugueses. Antes que todo, los médicos del Real Madrid realizaron una última prueba a Ronaldo para confirmar si estaba apto para acudir con su selección. El luso se fue y por tanto, físicamente podía jugar. Otra historia es que hubiese entrenado a tope en los días previos a la cita contra Hungría. Al final, da igual depurar responsabilidades porque el Madrid no podrá contar con su mejor jugador durante un mes. O sea, que la inversión de 96 millones podría tardar en rentabilizarse más de lo previsto. Y Florentino no verá un euro ni de FIFA, ni de UEFA, ni del Sursum Corda.

¿Fútbol a las tres? Yo digo que sí

Jueves, 24 Septiembre 2009

Menos mal. Ya era hora de que alguien dijera sin remilgos que el fútbol español se puede jugar a mediodía. Parecía que los gerifaltes de la Liga habían obviado ciertas nociones de marketing: nuestro campeonato es, junto a la Premier, el mejor del mundo y como tal, hay que venderlo. Esta mañana el director general de nuestro preciado torneo, Francisco Roca, ha desvelado que la LFP contempla fijar partidos a las tres de la tarde para abrirse al mercado asiático. Valiente sugerencia que todavía no llega tarde, porque hoy más que nunca tenemos los iconos publicitarios más solicitados  en los equipos más atractivos. Bueno, quizá el tema de los horarios sí pudo enmendarse antes: Florentino Pérez propuso hace tiempo a la Liga jugar a mediodía para exhibir a sus galácticos desde Pekín a Tokio vía Shanghai.

El fútbol del siglo XXI se ha quitado el corsé chovinista para expandirse por todo el globo. Desde que el Manchester United abriese el melón de las giras asiáticas, un puñado de clubes españoles programa en sus pretemporadas alguna estancia en Asia. Allí son multitud y el fútbol les encandila. No hay más que ver el furor que causan los Cristiano, Kaká, Messi, Torres, Eto’o y compañía por el Extremo Oriente. Y la fatiga que supone para nuestros equipos tragarse miles de kilómetros por un par de bolos veraniegos se ve recompensada por jugosos estipendios. No en vano, las giras se han convertido en un lucrativo negocio que permite amortizar inversiones –Beckham, CR9- y afrontar gastos ordinarios – salarios de jugadores-.

Los folclóricos argumentarán que el fútbol en España camina de la mano de los toros: a las cinco o bien entrada la tarde. Cierto es que nuestras costumbres no comulgan con las anglosajonas, ni siquiera las italianas, pero el fútbol de hoy no está hecho para el graderío sino para los telespectadores. Si no, preguntaos de dónde vienen la mayoría de ingresos de los clubes. Es difícil creer que un Madrid-Barça a las tres no arrasaría en audiencias o abarrotaría el estadio. Claro que sí. Sólo hay que adaptarse a los cambios y son futbolísticos no cuesta nada. Haber traído  a los mejores y más caros jugadores responde a estrategias mercadotécnicas: no basta con meter goles, hay que ser telegénico y entregarse a cualquier público, sea español, chino o americano. Y es en este punto donde la Premier League camina a pasos agigantados.  ¿Fútbol a las tres? Yo digo que sí.  

Así de bien late nuestro fútbol

Domingo, 6 Septiembre 2009

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El fútbol nos ha vuelto a demostrar que a veces sus ídolos más egregios no plasman su encanto en los banquillos. Es el caso del más grande entre los grandes. Maradona asumió el desafío  de resucitar  a Argentina después de años de penurias pero los últimos varapalos indican que saldrá chamuscado de la fogata que él mismo ha originado. Anoche Brasil se rió de la albiceleste en territorio comanche y ante los ojos de todo el globo por aquello del morbo Messi-Kaká. El baile ‘canarinho’ supuso la confirmación definitiva del abismo que existe entre un proyecto sólido a la par que áspero, pero en definitiva fidedigno, y un mar de dudas, palos de ciego y desajustes brutales. Es en este último punto donde Elano en el papel de pasador y Luis Fabiano como gran ejecutor, mandaron a los anárquicos argentinos al averno.

Tampoco se entiende que el seleccionador argentino dejase a su yerno Agüero en la banqueta. Tévez garantiza goles pero el ‘Kun’ se suele disfrazar de ‘hormiga atómica’ en estas majestuosas citas. Y eso que los pupilos de Maradona salieron enchufados. Sin embargo, el otrora vilipendiado Dunga ha logrado amoldar a su gusto un híbrido de músculo y talento. El resultado está a la vista: la pentacampeona se dirige como una exhalación a por su sexto cetro mundial. Con permiso de España, claro.

Del Bosque se habrá aliviado al comprobar que su 4-4-2 está bien engranado. La Confederaciones descubrió la incómoda disyuntiva de si alinear uno o dos delanteros. Parecía que Villa y Torres, lejos de complementarse, se estorbaban mutuamente. Y aunque anoche quien no mojó fue el del Liverpool, ambos arietes están aprendiendo al alimón a leer los ataques. En este apartado ha vuelto a entrar Silva. El canario sabe fajarse  por cualquiera de las dos bandas y de vez en cuando, como ayer, engancha algún trallazo que se cuela adentro.

La ‘manita’ a Bélgica es la enésima prueba de que nos sobran alternativas tácticas para dar y tomar. Busquets está siguiendo la estela fulgurante de su compañero Piqué y si su meteórica madurez no se tuerce, acudirá al Mundial de cabeza. En Riazor su entendimiento con Xabi Alonso fue simplemente perfecto. Además, teniendo a Guardiola como maestro teórico y a Xavi e Iniesta para los casos prácticos, no sería ninguna sorpresa que Busquets termine manejando los hilos de la selección en un futuro muy próximo. Si el presente está para disfrutarlo, el futuro augura grandes prodigios. Así de bien late nuestro fútbol.

 

Sí pero…

Jueves, 13 Agosto 2009

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Dani Jarque merecía un homenaje y una victoria. Su ansiado sueño de llegar a la absoluta se habría cumplido de no ser por la tragedia. Así que la selección rindió tributo al ‘capi’ ante una Macedonia que estuvo a punto de chafar el homenaje. La emotividad del prolegómeno del partido se tornó en desidia y aburrimiento en el transcurso del mismo. Desde la ausencia de Iniesta, Del Bosque no atina con un once solvente. El salmantino se empeña en alinear a Torres y Villa cuando los últimos resultados aconsejan colocar a un solo punta. Y tras lo visto, Torres se entiende mejor con Xavi y Silva que el propio Villa. Pero no sólo el valencianista se ha quedado en la inopia, Xabi Alonso tampoco está aportando mucho. Debe ser que el donostiarra aún no ha asimilado su vertiginoso verano.

La lectura óptima indica que la selección atesora múltiples y variados recursos. Si Alonso no funciona, sale Busquets para completar los deberes pendientes del tolosarra; si Cazorla no puede volatilizar el partido, Cesc cambia el ritmo y a otra historia. Ésta es nuestra España: una pléyade de futbolistas buenísimos, todos ellos reemplazables y todos ellos necesarios. Quizá Iniesta sea el único al que habría que mantener en el campo los noventa minutos, esté certero o fallón.

La remontada de anoche confirma que la selección no puede rayar la excelencia continua. Lo vimos contra Estados Unidos en la Confederaciones y lo corroboramos contra los correosos macedonios. Sin embargo, no estaría demás que los jugadores saliesen a comerse el mundo desde el pitido inicial. No en vano, toca año de Mundial y en la carrera final somos favoritos con permiso de Brasil. Si el susto de ayer fue puntual, perfecto; pero si ‘La Roja’ persiste en sus fallos defensivos y algún que otro desajuste táctico, el Mundial no perdona.

Del resto de partidos, el ‘Kun’ Agüero salvó contra Rusia la deteriorada imagen de Maradona; Inglaterra y Holanda divirtieron con su empate a dos goles en el que extrañó que un equipo de Capello fallara tanto en defensa; Brasil se tomó a guasa su trámite ante Estonia aunque Luis Fabiano sigue opositando a delantero indiscutible para Sudáfrica. Y por último, Italia continúa envejeciendo a pasos agigantados. Sin planes presentes ni futuros, la ‘azzurra’ tendrá que tirar de oficio para no fracasar esta temporada.

Partidos que no consuelan

Lunes, 29 Junio 2009

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Maldita manía la de la FIFA en organizar partidos de consolación que, paradójicamente, no consuelan al vencedor. Los terceros puestos valen en las Olimpiadas por aquello de las medallas pero en ninguna otra competición. España se equivocó de hora, puesto que su cometido debió ser el de jugar a las ocho y media de la tarde, no durante el mediodía de un domingo veraniego. La honrilla ante Sudáfrica casi termina con otro despropósito porque, para la mayoría de los jugadores, alargar la estancia allí después del bofetón de los ‘yanquis’ era un suplicio mayúsculo. Pero no todos pensaron igual. Algunos como Güiza, Llorente o Diego López habían esperado su oportunidad para demostrar que no iban de comparsa y entonces,  menudo chasco se debieron llevar cuando supieron que no entrarían de inicio en la partida. Del Bosque les hizo un flaquísimo favor ignorándoles para una pachanga más propia de solteros contra casados. En consecuencia, el experimento híbrido que se inventó el seleccionador con titulares y otros menos habituales resultó nefasto.

El seleccionador debió prever antes del partido que Villa y Torres deambularían por el campo, obcecados en marcar para aspirar al pichichi del torneo. Xabi Alonso tampoco estaba para muchos guateques. Sus flirteos con el Madrid  priman entre sus inquietudes y por tanto, su participación de ayer fue más compromiso que deseo. Menos mal que Del Bosque se cercioró del embolado que había organizado y sacó a Güiza y Silva para solucionar el entuerto. El caso del delantero gaditano clama al cielo: su persistente eficacia goleadora le habría concedido oportunidades en cualquier país del mundo pero en ‘La Roja’ sigue siendo una bala en la recámara. Por lo menos, Del Bosque no duda en convocarle a pesar de que en la Federación no estén muy de acuerdo.

En definitiva, nos vamos con la sensación de haber perdido el tiempo durante tres semanas y recelosos por haber tenido que comprobar desde la barrera que, si nada cambia, Brasil será la favorita indiscutible para el Mundial. Dunga ha arrumbado el ‘jogo bonito’ para fabricar un combinado fortísimo. Los brasileños suelen ganar mundiales cuando mezclan músculo y fantasía, no cuando abusan de los bailes de salón. Pues bien, este grupo está protegido por sus tres indiscutibles guardaespaldas, Gilberto Silva, Felipe Melo y Ramires, que flanquean al tridente de ensueño formado por Kaká, Robinho y Luis Fabiano. De este último hay que tomar buena nota: veintidós goles en treinta y un partidos. Aunque para récord el de Dani Alves. El lateral del Barça está a dos pasos de alcanzar la marca por antonomasia: ganar todas las competiciones oficiales a nivel de clubes y selecciones. Ostenta en su palmarés Champions, Copa de la UEFA, Supercopa europea, Liga, Copa del Rey y Supercopa de España. Le falta el Mundialito o antigua Copa Intercontinental. Y en cuanto a torneos internacionales, a su Copa América y la flamante Copa Confederaciones sólo les falta el lustre de un Mundial. La vitrina de su casa debe ser espectacular.  

Ni ‘chorreo’ ni gaitas

Jueves, 26 Febrero 2009

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Pues va a haber que recurrir a la épica por enésima vez. El Madrid no supo tumbar la estrategia de mister Rafa y Anfield ya está preparado para atestiguar la proeza o el sexto batacazo consecutivo. Lo cierto es que el Bernabeu no impresionó al Liverpool como se presuponía. Es más, el equipo inglés se desenvolvió a su estilo con comodidad y nunca tuvo que trabajar hasta la extenuación. Los ‘red’ son expeditivos hasta el límite, complicarse no es lo suyo. Vinieron a ahogar las ofensivas blancas y a aprovecharse de jugadas aisladas. En consecuencia, hicieron su partido soñado. Ni siquiera buscaron ese milagroso gol que les da una inmensa ventaja para la vuelta. Se encontraron con una falta torpe de Heinze y a casa con alhajas.

Lo preocupante es que el Liverpool de anoche ni contó con Gerrard ni se agrandó con Fernando Torres. Al ‘niño’ le cayó del cielo una ocasión envidiable y Casillas la desbarató. Poco después se lesionó y estuvo deambulando dolorido por el césped hasta que Benítez, ceñido a su estrategia, le cambió en un instante que seguro que estaba analizado de antemano. Así es Rafa, un estudioso insaciable del fútbol.

En cuanto al Madrid, otra vez resurgió su cara más roma y agria. Nunca supo dominar los tempos del partido ni abrir la cerradura inglesa. Robben usó mal su mejor virtud, el regate. Su finta hacia el interior fue un movimiento muy bien aprendido por los defensas rivales; Sergio Ramos estuvo demasiado ansioso. Su aportación en ataque siempre fue precipitada. De lo contrario, no se entiende que no centrase decentemente ni una vez; Higuaín quiso hacerlo todo solo y el resultado fue nulo; Raúl ofreció su generosidad de siempre pero ayer fue  insuficiente y Guti no se convirtió en el jugador resolutivo que ansiaba Juande. Aunque el centrocampista tiene excusa porque se le notó falto de ritmo. Por el bien del Madrid que se entone pronto.

Mención especial sí que hay que hacer para Pepe y Lass. El portugués estuvo imperial en el eje de la zaga, tanto por tierra como por aire, y Diarra II recordó al gran Makelele. Sus oposiciones para ese puesto la próxima temporada son de momento más que notables. Si ayer tuvo resolver todo tipo de problemas en la media, el encargo dentro de dos semanas será morrocotudo.

El Madrid está tocado pero no hundido. El fantasma de los octavos vuelve a  acechar la reciente leyenda negra pero no queda otra que espabilar en Anfield. El Liverpool ha ganado aquí, ¿por qué no puede hacer lo mismo el Madrid allí? Seguro que morirá en el intento, es lo menos que les exige el madridismo. Por cierto, alguien debería recordar al bravucón Boluda la gracia del famoso ‘chorreo’ al Liverpool. La mofa en Inglaterra tendrá su enjundia.