Blogs

Entradas con etiqueta ‘Valdano’

“El hombre más importante de la Tierra, después del Papa”

Martes, 25 Enero 2011

del-nido.jpg

El presidente del Sevilla entiende que el fútbol se ha convertido en un circo en el que las burradas son cada vez más aclamadas. Encima, le encandilan los micrófonos, gesto que los periódicos agradecen: su popularidad – o impopularidad- se la ha granjeado con una buena ristra de provocaciones que tanto ofenden al atacado como divierten al resto. Y que conste que la última bravata del ‘Vamos a dejarte sin título’ me parece muy ocurrente a tenor de todos los alborotos que monta Mourinho en cada rueda de prensa. El anuncio, en clara referencia al entrenador y quizá también a la versión chulesca de Cristiano Ronaldo, ha motivado un estado de sobreexcitación en Sevilla que adereza la Copa con puro entretenimiento, justamente lo que le ha faltado en las últimas ediciones. Del Nido ha encontrado un faldón en las portadas nacionales para distraer la atención del personal, un poquito cansado ya del Falcon Crest de los despachos del Bernabeu y del sopor que se ha buscado el Barça ganándolo todo casi por castigo.

Y mientras Sevilla bulle con las espadas en alto,  Del Nido ha sabido enervar a su gente tirando de efemérides: ayer aseguró que pondría dos escoltas en el vestuario del árbitro, por si a Valdano se le ocurre bajar para ‘sugerirle’ algo. Sorprende que el presidente todavía recele de la ‘visitilla’ del director general a Iturralde González en aquel partido de altísimo voltaje del 2004. Entonces, el Sevilla maduraba su época triunfal y el Madrid estaba a punto de embarcarse en la barca de Caronte camino al ‘galacticidio’. Al final, los blancos se metieron en la final y Del Nido se consoló a su manera: “sólo he visto que un equipo intercontinental ha acabado pidiendo la hora” (11/02/04).

Precisamente, el Sevilla ha usado la Copa como coartada perfecta para darse de codazos con Barça y Madrid ante la opinión pública; se ha aprovechado del ninguneo de los dos grandes a este torneo para reclamar que el fútbol trasciende del puente aéreo. Y por descontado, Del Nido ha sido el pregonero perfecto para vociferar ‘Sevilla’ hasta la extenuación. Pero al presidente siempre le han hecho esclavo de sus palabras y cuando le han venido mal dadas el recochineo ha sido de órdago. Quién no recuerda las semifinales ante el Athletic de hace dos años,  en las que Del Nido se desternillaba con el ya mítico chascarrillo de “nos comeremos al león, desde la melena a la cola” (03/03/09). Aquel comentario jocoso no ha perdido ápice de gracia, por lo menos en Bilbao.

Puede que los periodistas echemos de menos una Liga para el Sevilla: imaginaos la catarata de insinuaciones y fanfarronadas que inundarían los informativos. Y conociendo a Del Nido, creo que la cábala no va mal encaminada: el Sevilla amagó con llevarse la Liga de Capello (la de la remontada) y Del Nido, ni corto ni perezoso, espetó que “era el momento para ser prepotente” (17/04/07). Lejos de escandalizarse, la afición se enfervorizó todavía más; consideró que por fin había un equipo competitivo gracias a la astuta gestión del presidente y al ojo clínico de Monchi. Era evidente, viniendo del hombre “más importante de la Tierra, después del Papa” (24/02/05).

De todos modos, a Del Nido tampoco es que le preocupe en demasía la agitación de las masas. No se cansa de repetir que sólo le importa el Sevilla (actitud que encandilaría a más de un club). “Soy políticamente incorrecto, pero no me preocupo por caer bien” (02/01/07). Dicho y hecho. En serio, se agradecen actores de este corte en nuestro circo, pero menos mal que mañana toca hablar de fútbol.     

“¿Qué pasa con el ‘9′? Pregunten a Valdano”

Martes, 18 Enero 2011

1295108924_0.jpg

Pidió a Steve Gerrard y Hugo Almeida el pasado verano, y le trajeron a Pedro León y Canales. Ha vuelto a exigir un delantero en estos días y no por capricho, pero el club tampoco está muy por la labor de colmar sus peticiones. Así que cuando llegue junio, Mourinho acudirá a los despachos con la coartada perfecta: los equipos son ganadores si se moldean a su manera. Ahí están los casos del Oporto, Chelsea e Inter. Quizá con el equipo italiano fue distinto, porque el portugués fue capaz de hacerlo campeón con despojos de otros equipos: Eto’o salió rebotado del Barça, lo mismo que Sneijder del Madrid y Motta del Génova.

El Madrid no ha andado listo con el vaivén del ‘9’: incluso Valdano espetó el domingo que el runrún mediático había podido influir en el patinazo de Almería. Un poco exagerado sí fue, porque equipo había de sobra para seguir incordiando al Barcelona. Pero el Madrid perdió media Liga y la maquinaria del club se ha activado para esfumar cualquier rescoldo; esta semana sólo se habla de la disyuntiva Van Nistelrooy o Morata hasta que llegue el derbi. Si el Madrid pasa (es lo lógico) continuará la cháchara del delantero hasta que el Hamburgo se cierra en banda definitivamente o Florentino se harte de Mou. Aunque creo que esto último no sucederá porque el presidente no necesita un entrenador subversivo en estos tiempos, en los que ganar algo es un clamor casi estresante.

Por eso, si finalmente el míster debe tirar de canterano y sucede lo que el Barça está pautando partido tras partido, Mou le dirá a Florentino ‘ya te lo advertí en verano’. Y sólo entonces la dirección deportiva seguirá al dedillo los designios de Mou.; pero eso sólo son conjeturas, aunque muy palpables. Esta semana el club se ha mosqueado con el portugués: el experimento de Almería no salió nada bien, culpa de ello fue el infortunio de Cristiano Ronaldo. Sigo pensado que a la larga Cristiano se hinchará a marcar de delantero centro. Claro que cada vez es más evidente que si la estrella tiene el día torcido, no hay más alternativas. Raro es el partido en el que Cristiano no se monta el espectáculo por su cuenta, sólo en ocasiones puntualísimas ha despuntado más Di María. Y eso denota mucha precariedad para el Madrid de la ‘Décima’.

Por otra parte, la prensa da tanto bombo a Morata que parecen súplicas para que Mou le coloque de titular. Sin embargo, el técnico, en uno de sus múltiples arrebatos de sinceridad, tiene razón cuando dice convencido que el canterano debe demostrar en el filial que es válido para competir en serio. Esa advertencia ha espabilado al chaval, que ya lleva tres goles en dos jornadas con el Castilla. Pero intuyo que aun marcando veinte, Mou no se atreverá a agraciarle con el encargo de los goles del primer equipo: demasiada responsabilidad que sólo puede perjudicar al entrenador en caso de que la apuesta falle.

Mourinho debería obviar las preguntas sobre este asunto y responder al estilo Florentino. “¿Qué puedo decir del tema del ‘9’? Pregunten a Jorge Valdano”. Es la mejor escapatoria. Pero sucede que la egolatría del portugués le obliga a opinar de todo y cualquier chascarrillo, por sucinto que sea, para todas las rotativas. Tal es el influjo de Mourinho que hasta en la web de la Federación Española frivolizan con su carácter: “bajo la atenta mirada de Mou” arbitrará Turienzo Álvarez el derbi. Pues eso, nada escapa al teatrillo que ha traído a Madrid.

¿Crear o fichar Balones de Oro?

Sbado, 11 Diciembre 2010

balon-oro.jpg

La página web del Madrid ha publicado un vídeo con lo mejorcito de los chavales de Valdebebas. Os invito a verlo porque la peliculilla – siempre institucional, claro- es una chulada que muestra a niños que sueñan con ser ovacionados algún día en el Bernabeu. Lo curioso es que el club haya decidido sacar a la palestra las divinidades de su cantera justo estos días en los que Italia ha filtrado que La Masía será recompensada con un Balón de Oro. Porque hoy el mundillo de fútbol, ajeno al ciclón que estremece nuestro atletismo, rinde tributo a la escuela del Barcelona, esa que últimamente fabrica estrellas en cadena. Zubizarreta, ahora director deportivo con Rosell, dijo hace semanas que la esencia de la cantera era casi perpetua, sólo que Cruyff le dio un toque más moderno con las tesis de la siempre prolífica academia holandesa.

El caso es que dos décadas después de la impronta de Cruyff, su creación va a ser gratificada de nuevo, esta vez con Iniesta. Aunque hubiese dado igual, porque podría haberlo ganado Xavi o incluso Messi, al que le sigue faltando el respaldo de una selección creíble para ganar el Balón de Oro todos las temporadas. Pero este año es el de España, y qué mejor embajador que el autor del gol más importante de nuestra historia o el del alumno más aventajado de La Masía. Y me consta que el Madrid, en actitud elegante, lo aplaude al tiempo que reflexiona cómo crear algo similar. Ése (y ganar títulos, claro) es uno de los retos de Florentino, quien quiere dejar un legado en el que trascienda un porvenir garantizado por encima de las balanzas de pago.

Pero quizá el Madrid no debería intentar emular las tesis de Cruyff. De siempre he escuchado que el Barça enseña a sus niños teoría y práctica del balón, mientras que el Madrid sublima la psicología de la motivación. Por eso, a los azulgranas se les reconoce su exquisito mimo de la pelota y a su rival se le admira la capacidad de superación y el ‘espíritu Juanito’ que obró tantas y tantas inolvidables noches europeas, y que a la postre heredó la Quinta del Buitre. Pero todo esto es historia moderna. Antes, con las teles en blanco y negro, el Madrid ganaba porque era el más técnico, el más táctico y el que disponía de los mejores futbolistas. Así me lo reconoce el alquimista de la escritura Miguel Ors.

Desde que tengo uso de razón, Barça y Madrid han buscado la excelencia por caminos diferentes e igual de válidos. Sólo atisbo una pequeña-gran diferencia en los últimos veinte años: el Barça se ha currado sus Balones de Oro y el Madrid los ha fichado. Stoichkov representó el éxito del dream team con el premio del 94; Ronaldo siguió el consejo de Valdano a Romario y jugó como un ‘futbolista de dibujos animados’ en el Barça de sir Bobby Robson (que en paz descanse) del 97; en el 99 Rivaldo maduró en Barcelona lo que se le intuía en el Depor; Ronaldinho no desentonó en 2005 tras la ristra de premios de sus paisanos y Messi ha sido la última gran invención. Ésta tratada con más cariño, si cabe, por aquello que ha ido escalando de alevín hasta el primer equipo. Muchos Balones de Oro a los que se unirá Iniesta por su condición de compañero solidario que nunca falla en el campo y ser un jugador buenísimo, así de simple.

En el Madrid también los ha habido pero por méritos no tan exclusivos. Figo, Ronaldo y Cannavaro fueron galardonados más por su contribución mundialista que por sus credenciales en el Bernabeu. El portugués lo ganó en el 2000, justo el año de su cambio de camiseta; en el de Ronaldo pesó su Mundial de Japón y Corea, porque apenas había jugado un puñado de partidos de merengue. Y Cannavaro, al igual que Ronaldo, se lo llevó porque lideró a Italia en la conquista del Mundial de Alemania. Cierto es que Raúl lo mereció en el 2001, pero se le adelantó Michael Owen con una amalgama de trofeos menores (Copa inglesa, UEFA, Supercopa, etc).  

En definitiva, a ambos equipos les ha ido bien haciendo sus apuestas: en Barcelona alucinan cada vez que uno de los suyos es premiado, porque eso significa que el equipo arrambla con títulos, y en Madrid han tirado por fichar cracks mundiales y esperar a sus promesas. Y como las generaciones van por ciclos, quién sabe si una nueva hornada está macerándose en Valdebebas. Pero, de momento, disfrutemos de la del Barça.      

Mourinho tiene su coartada

Martes, 24 Agosto 2010

mou-alicante.jpg

Pues de momento Mourinho no parece ese orgulloso y testarudo Luke que tan magistralmente interpretó Paul Newman en la La Leyenda del indomable. Insiste en un delantero para apuntalar, de una vez por todas, la próxima plantilla campeona…no sé de qué, pero Valdano le insinúa que ya basta: los fichajes, unos inciertos y otros más creíbles, deben ser suficientes para zancadillear al Barcelona. Aunque, a tenor de lo visto en la supercopa, Mou va a tener que inventarse alguna perorata motivadora para cumplir con el recado. Es que este Barça sigue siendo buenísimo.

Pero, insisto, Mou todavía no ha emulado a ningún general Patton que comanda a sus tropas con obediencia ciega por la causa. A Benzema le ha tolerado su abulia casi toda la pretemporada, hasta que el otro día se hartó y le mandó espabilar ante el Hércules; tampoco ha montado un cirio a la directiva  por su laxismo con la marcha de Raúl. Éste confesó que Mou le quería de consigliere en el vestuario, pero la petición no ha sido secundada en las oficinas. Y, por último,  el capricho por Maicon pudo resolverse hace semanas con un jugoso cheque, pero el club dejó de insistir cuando el Inter se puso farruco.

En definitiva, a Mourinho le han traído los aperos que el club ha visto necesarios. De otro modo, pocos entendemos que el portugués se resigne a contar sólo con Marcelo y Arbeloa reconvertido para custodiar el lateral izquierdo (Drenthe está más fuera que dentro). Habida cuenta de que al técnico le obsesiona la seguridad, ese flanco podría ser un suplicio en caso de que otra plaga de lesiones asole a la plantilla. Si a estas alturas ya están fuera de combate Pepe, Garay y Albiol, a saber cuántos más visitarán al médico.

También es cierto que, reflexionándolo bien, Mou nunca ha sido un pedigüeño exasperante. El Inter, el suyo, arrasó la temporada pasada con despojos de otros clubes: Sneijder fue despedido del Madrid; Diego Milito venía casi de retiro desde Génova; el Barça se deshizo de Eto’o para evitar contagios y la defensa era una auténtica reliquia con Lucio, Walter Samuel y Zanetti. Vamos, que los más cotizados eran Julio César, el portero, y Maicon. Otra prueba palmaria fueron los antojos de Abramovich por Shevchenko y Ballack, cuando Mou no contó con ellos para casi nada. Él ya tenía su once fetiche que manejaba como quería

Bueno, por lo menos y en el caso casi inimaginable (siempre en tono irónico, claro)  de que el Madrid vuelva a pifiarla,  Mourinho tendrá una buena coartada: “Sólo me trajisteis a Carvalho”.

Susurros de remontada

Lunes, 19 Abril 2010

cristiano.jpg

Así, con la tontería, parece que vuelve a haber jaleo, porque si el trallazo de Silva entra en vez de reventar la escuadra de Casillas, la Liga habría perdido casi toda su gracia y eso que este año ha tenido poca. Nadie, incluidos los pericos, esperaba un traspié del Barça contra el vecino; ni siquiera el propio Madrid, que hace una semana sufrió en sus carnes al inabordable líder. Pero es que el Espanyol estuvo a puntito de hacerle un traje a su archienemigo; si hubiera atinado ante el inconmensurable Víctor Valdés, estaríamos hablando del enésimo disgusto que se lleva Laporta con sus conciudadanos. Es curioso que desde el famoso ‘Tamudazo’, el Espanyol le amarga la existencia al Barcelona temporada tras temporada. Ha nacido otro Atleti.

No obstante, el favor blanquiazul valía si en el Bernabeu mandaba la lógica. Y ésta fue que el Madrid salió a cargarse al Valencia a su modo: martillear y martillear la portería hasta derribarla. Tal como sucedió en Almería, Cristiano se montó la juerga (futbolística) por su cuenta; es chulo hasta decir basta, pero mola muchísimo verle pedir el balón delante de la medular y fabricarse jugadas explosivas: unas por potencia y otras por regate. Valdano dijo en su día que cuando Ronaldo cogía la pelota, una manada de búfalos se lanzaba contra el rival. Con Cristiano no son búfalos, sino un fórmula uno que acelera de 0 a 100 en pocos segundos.

De todos modos, Valdano, Pellegrini o a quien le corresponda debería sentar al portugués en un diván y repetirle que su carácter espídico a veces no ayuda al equipo. Es de agradecer que en el minuto ochenta pida el balón para arrancar de nuevo, pero no puede hacer entradas sin ton ni son cuando el partido está finiquitado. Su ímpetu desenfrenado le puede costar otra broma de mal gusto, como aquel puñetazo al malacitano Mtiliga. Y, precisamente, el Madrid no puede prescindir de su estrella, ahora que está tan cerquita del Barça y ahora que Laporta no quiere oír ni un susurro de remontada.

Por cierto, suena irrisorio que Cristiano e Higuaín formen ‘pareja’ de delanteros. Cada uno hace la guerra por su cuenta e intenta cazar las ocasiones sin mirar al otro. De otra forma, nadie entiende cómo es posible que el argentino lleve veinticinco goles, Ronaldo veinte y entre los dos se hayan inventado tres jugadas de gol, ni una más. No sé si se caen bien o mal, pero es un dato chirriante, por lo menos.  

Fue el Madrid quien dijo ‘hasta aquí’

Domingo, 11 Abril 2010

gol.jpg

Faltaban quince minutos para que acabara el martirio blanco (y consecuente regocijo para el Barça), cuando el partido se detuvo por una fuerte entrada a Pedro. De repente, Guardiola se levantó como un resorte del banquillo y llamó a Xavi para que abroncara a Puyol por su animosidad en el ataque; en el centro del campo, Iniesta y Keita comentaban algo; a unos metros de la medular, Piqué hablaba con Márquez y éste asentía. En ese preciso momento, con el partido parado,  Raúl merodeaba cabizbajo la portería de Valdés; Guti alzaba la vista al tendido y, en definitiva, cada uno de los madridistas meditaba para sí mismo sin cruzar palabra alguna.

La situación no pasa de ser otro de los infinitos detalles que revelan cuál es el verdadero equipo y cuál una caterva de futbolistas que no sabe a qué juega. Tampoco es plan de reprobar al Madrid; hizo lo que supo y pudo, ni más ni menos. Sólo que enfrente no había un contrincante achantado por el Bernabeu o la pegada de Cristiano. No, el rival de turno es un equipo de época, con un estilo académico y que está saboreando su particular ‘Quinta del Buitre’ a la enésima potencia.

Lo que es evidente es que el Madrid sufrió la peor de las pesadillas que imaginaba su afición: el fútbol dejó sus caprichos a un lado y fue lógico. Venció quien apostó por ello, aunque con una estrategia un tanto desconcertante por la locura de jugar con Dani Alves de centrocampista. No obstante,  Guardiola anduvo listo porque rectificó la gracia cuando comprobó que era una milonga, y el Barça se puso a tocar la pelotita hasta matar al Madrid de aburrimiento. Porque eso fue lo que pasó, los blancos bailaron a merced de los azulgranas cuando éstos quisieron. Es otra diferencia entre unos a los  que les va la vida tener el balón y otros que se dedican a contragolpear, cuando el enemigo está desguarecido.

El partido no fue bestial porque el Barça jugó a por los tres puntos y poquito más. Y encima, al campeón le vino de lujo el atolondramiento del Madrid. Es lamentable decirlo, pero ése es el estilo del derrotado, el que ha inculcado Pellegrini o han decidido sus chicos. El entrenador sigue obcecado en prescindir de extremos y así le ha ido al Madrid. Claro, con esa pegada descomunal no es difícil marcar más de ochenta goles en esta Liga, lo complicado es retar al Barça o seguir en Champions.

Pero Pellegrini sólo es un engranaje más de la gran pifia blanca. Valdano se obsesionó con su fichaje y también deberá asumir su parte de culpa. Al igual que la gente de la dirección deportiva que ha elegido  a los que han venido esta temporada, la que iba a ser espectacular y se ha tornado en espectacularmente bochornosa. En fin, quedaos con la copla: al Barça no le hizo falta encarrilar la Liga, fue el Madrid quien dijo ‘hasta aquí’.  

El verdadero plan de Pellegrini

Martes, 30 Marzo 2010

No le pidamos sibaritismos a este Madrid para dos meses que quedan de Liga. El poso que deja el equipo domingo tras domingo es que funciona cuando le da la real gana. Durante los últimos años se ha mal acostumbrado a salir al campo alelado, con un pasotismo descarado y a improvisar a medida que el reloj corre. Quizá estemos confundidos y ése sea el verdadero plan de Pellegrini, toda vez que sólo el Madrid es quien sabe jugar al funambulismo. Su aletargamiento frecuente ha pasado de impresión a evidencia, pero es que es así, y de ninguna otra manera, cómo rula el equipo.

A dos semanas vista del decisivo Madrid-Barça, ambos están marcando pautas dispares: el Barcelona tiene que esforzarse para completar buenos partidos, mientras que al Madrid le vale con un par de asaltos para noquear a sus rivales. Es la diferencia entre un equipo que no ceja en buscar jugadas lógicas (a veces bonitas) y otro al que se le puede marear hasta el momento en el que lanza un puñetazo y acaba la función. Sinceramente, me quedo con el propósito del Barça, porque podrá ganar o perder, pero nadie le reprochará su talante. Es más, si el Madrid envida el clásico a su pegada, se puede llevar un sopapo mayúsculo. No obstante, dentro de dos sábados no estará delante del Atlético, así que los merengues no saldrán a sestear, por el bien de Pellegrini…y Valdano.

Pero este domingo el Madrid viaja a Santander para seguir metiéndole más dosis de emoción al partidazo de la Liga y catar al alicaído Canales. Sería gracioso que el chaval se la liara a su futuro equipo y saliese después en plan ‘devolveré al club lo que hoy le he quitado’. Digo gracioso, porque desde que se publicó su fichaje por el Madrid, juega asustado, contraído y obsesionado con las cientos de cámaras que examinen meticulosamente cada uno de sus gestos. No le ha venido nada bien airear sus planes venideros justo ahora que el Racing está con la soga al cuello. Pero Miguel Ángel Portugal continúa apostando por él, más que nada porque es lo mejor que tiene la plantilla.

Y a la cita de El Sardinero no acudirán los temerosos Xabi Alonso y Sergio Ramos. Es entendible que prefieran jugar contra el Barça, pero como el Madrid no salga de Santander con los tres puntos, se les debería abrir expediente por su artimaña; al no ser, claro, que sus quintas amarillas hayan sido orden expresa de Pellegrini. A buen seguro que el club acabará desvelando la intrahistoria si el Racing-Madrid no discurre como debiera.

 

 

 

 

Europa sólo es una quimera

Jueves, 11 Marzo 2010

lyon.jpg

Pues no, Florentino, el Madrid ya no lleva la palabra ‘Europa’ en su ADN. Éste era el año elegido, en el que el Madrid debía ser infalible y saciar de una vez por todas sus ansias de Champions. Al segundo proyecto faraónico, en su versión mejorada respecto al anterior, sólo le apremiaba una conquista: la final del Bernabeu del 22 de mayo. Y sí, allí acudirán el presidente blanco, Valdano y Butragueño, pero como cálidos anfitriones. La ‘orejuda’ vuelve a convertirse en un escollo insalvable para un equipo que en Liga atiza a todos menos al Barça, pero que en el sitio donde se mide la grandeza, está exento de espíritu competitivo.

No hace mucho (siete años), el Madrid manejaba como nadie los ‘tempos’ de la Champions: se gustaba cuando la ocasión lo exigía; remontaba lo que le hiciese falta y se templaba en partidos poco apetecibles para engrandecerse en citas más atractivas. Así ganó tres Champions y así le dio más pedigrí a este torneo. Aquel dominio se apagó después del voléon de Zidane y el par de paradas milagrosas de Casillas en Glasgow. Desde entonces, todo ha sido una debacle permanente; una engañifa que ha sacado los colores al Madrid a las primeras de cambio y con rivales de mucha o poca enjundia. Porque Monaco, Roma o mismamente este Olympique deberían ser esparrings de un asalto para un Madrid al que se tilda de fracasado si no levanta la copa de las copas.

La Champions desnuda las vergüenzas de los clubes más celebres de Europa, y al Madrid ya le han dejado integral porque ha demostrado unas carencias bárbaras temporada a temporada. Le han abatido con remontadas (Monaco), por goleada (Liverpool), por impotencia (Arsenal, Bayer y Juventus) y lo peor, por prepotencia (Roma y anoche). Antes del ‘galacticidio’ (el primero), el Madrid ganaba porque infundía temor y jugaba con amor propio. Las gestas ya muy lejanas en Old Trafford, Munich y Amsterdam fueron las hazañas de un equipo que no tenía a los mejores  jugadores del mundo, pero que sabía de qué iba la Champions. A esa actitud debe agarrarse el Madrid que construyan sus jefes para la próxima edición.

Hoy no es plan de sacar culpables al impotente juego del equipo. Pellegrini, muy en su papel de asumir todas las responsabilidades, aceptó la furibunda descarga de críticas, pero esgrimió que el apogeo de este proyecto estaba calculado para dos o tres años vista. Éste es uno de los grandes contratiempos de alguien que no entiende qué es el Real Madrid. Aquí hay que ganar sí o sí, es lo único válido. Te puedes permitir ganar un año sin jugar un pimiento (Capello o Heynckes), pero al segundo la exigencia es completa. El Madrid de Pellegrini ni gana ni convence, falla todo. Por tanto, lo más cómodo y probable es que termine la temporada, con o sin Liga, y abandone la empresa.

El drama estalló anoche, pero se ha ido alimentado con sólidos argumentos durante toda la temporada. Está demostrado que el campeonato español no es suficiente baremo para medir la capacidad del equipo. En España hay dieciséis o diecisiete equipos que jamás toserán a Madrid y Barça, mientras que en Europa, ya lo habéis visto, hasta el Lyon más sim plón de la última década humilla a quien más obligación tenía de ganar este año.

Claro, luego ves como el Manchester golea al Milan sin hacer nada del otro mundo, cuando el Madrid fue incapaz de vencer a los italianos en dos partidos. Puede que los chicos de Sir Ferguson caigan en cuartos, pero nadie dudará de su competitividad. Ellos sí que están hechos para la  Champions. Tienen a Rooney, que en la Premier puede pasarse cinco partidos sin marcar y a la hora de la verdad casi nunca falla. Lo mismo sucede en el Chelsea e incluso en el Arsenal, en el que chavales primerizos debutan todos los años en Champions y suelen meter al equipo en cuartos como mínimo.

Al Madrid sólo lo puede curtir Cristiano, porque Raúl ya ha ofrecido lo mejor de sí mismo en las noches mágicas; Guti nunca ha entendido esto de la Champions; Higuaín (pobre Higuaín) no se quita ni con aguarrás esa pátina de delantero fallón; Kaká viene a ser el timo del siglo y el resto hacen lo poquito que pueden en Champions, que se ha visto que no suficiente.

En consecuencia, los de arriba tienen que adelantar los deberes para montar un Madrid más Real Madrid el año que viene y los de abajo sacar fuerzas (si es que las hay) para no perder el pulso con el Barcelona en la Liga. Si al final resulta que el Madrid gana en España, ¡enhorabuena, otra más! Ramón Calderón se llevó dos consecutivas y nadie ha sacado pecho por ellas. La Champions es de otro planeta y el Madrid dejó de estar en órbita hace siglos.

En Pellegrini sólo cree Pellegrini

Sbado, 20 Febrero 2010

pellegirni.jpg

A Pellegrini se le está agotando su estoicismo. Ya no hay duda que las fervientes críticas que han desatado su calamitoso planteamiento táctico de Lyon le han hecho perder la chaveta. Tanto es así que el ingeniero de caminos ha descubierto su estado de exasperación con unas jugosas reflexiones que han encendido las alarmas en las oficinas del Bernabeu. Cositas como que ‘esta plantilla es la mejor de los últimos quince años’ darán que pensar a Valdano, el gran y único valedor del entrenador. También se habrá quedado boquiabierto Del Bosque, que con una caterva de futbolistas más pendientes del famoseo que del balón, levantó la Champions del 2000. Y qué decir de los Zidane, Figo, Ronaldo,…

Pellegrini sedujo al club el pasado verano por su templanza en el vestuario y recato con la prensa. Después de la oleada de convulsiones sufridas durante dos años,  Florentino y sus adláteres pensaron que la mano firme, pero no dura, del chileno sofocaría cualquier desatino abajo, en el césped. Sus credenciales avalaban (lo recalco en pasado) su elección como entrenador del Real Madrid. Pero, paradójicamente, su crédito se ha ido agotando cuando él había creído en su mejoría y la del equipo. Y como todavía reclama tiempo para encontrar un estilo, se defiende de sus críticos con estadísticas, el único recurso que valdría si el Madrid fuese líder y en Europa impusiese algo.

Los números del Madrid son irrefutables (la puntuación liguera es altísima pese al segundo puesto), pero igual de irrebatible es el hecho de que no basta con ganar en el club más célebre que jamás ha existido. Es obvio que para entrenar ahí hay que saber desenvolverse en ese teatrillo que componen jugadores, técnicos, directivos, prensa y aficionados. Pellegrini no comulga con la opinión pública por su carácter distante y pavisoso; tampoco digiere la caña que le mete la prensa madrileña; la afición no le tiene ni alta estima ni una ojeriza insoportable. Da la sensación de que el chileno es un ser inerte que no se inmuta con nadie. Y eso en el Madrid no cuaja.

Bofetón de Champions, ¿cuántos van ya?

Mircoles, 17 Febrero 2010

gol-lyon.jpg

Van apañados si quieren ganar la final en el Bernabeu. Ha vuelto la Champions en su versión seria, la de eliminatorias, y el Madrid sigue exactamente igual que en pretemporada: ni se nota la mano de Pellegrini ni los chispazos de las estrellas, el único resorte que ahora mismo podría empujar al equipo para adelante. La conclusión más  simplona es que fue 1-0 y gracias, muchísimas gracias. El  peor Olympique de los últimos diez años se curró el partido en la pizarra y lo puso en práctica. Dudo que en el Madrid hubiesen estudiado minuciosamente al rival; igual tomaron la referencia del cuarto puesto del Lyon en la liga francesa y listos. No sería extraño.

Lo que sí habría sorprendido a Claude Puel, el técnico rival, sería la alineación titular del Madrid. Bueno, a él, Valdano, Florentino y hasta los propios jugadores merengues. Salió Diarra, Mahamadou, que no había jugado ni treinta minutos en lo que va de año; Kaká fue arrinconado a la izquierda, donde acabó mareado por enésima vez esta temporada, y Marcelo volvió a las andadas en el lateral izquierdo. Este chico todavía no ha aprendido que ni tiene el fuelle del mejor Roberto Carlos ni las aptitudes necesarias para defender bien. Tampoco le ha corregido Pellegrini, empecinado en ponerle en defensa cuando al brasileño sólo le mola atacar y atacar.

Cristiano se encendió y se apagó cuando quiso. Es muy duro ser el único capaz de proponer algo en medio de tanta apatía. Claro, si resulta que jugando un poquito más le ganas al Espanyol, Depor o Xerez, la afición no se enfada (eso lo dice todo del nivel de nuestra Liga). Pero, ¡ay, amigo!, en la Champions todos van a morder a la yugular, incluso la bicoca del Lyon, que con tres cositas (Lisandro, Delgado y Makoun) se las arregló para desesperar al Madrid. Pero la consecuencia más desastrosa no fue el resultado, que aun siendo peligroso es remontable, sino la sensación de que este equipo se habría llevado tres o cuatro goles si en vez de Gerland hubiese jugado en Stamford Bridge, Old Trafford o el mismo Camp Nou.

Y para ahondar más en las carencias del Madrid, quedaos con un momento muy puntual y apodíctico. Durante la segunda parte los blancos se encontraron con una jugada en la que atacaron Cristiano, Kaká y Benzema contra tres defensas: el brasileño condujo el balón, el portugués buscó el desmarque y el francés espero a Kaká al borde del área. Pues bien, la pelota acabó en los pies de un zaguero del Lyon. Es decir, que han pasado seis meses y las superestrellas van cada una por su lado. A ver cuánto dura.