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¿Balón de Oro? No caerá esa breva

Sbado, 25 Octubre 2008

Si Gabriel Hanot , periodista que ideó el Balón de Oro, hubiese tenido que elegir al ganador de su trofeo de esta temporada, habría sospechado que le tomaban por cabeza de turco. La decisión final se las trae: en el escaparate de France Football relucen un buen puñado de aspirantes, cada uno de ellos con méritos suficientes para proclamarse ganador. La grata noticia es que la Eurocopa ha espoleado nuestro fútbol hasta el punto de tener a siete españoles en la carrera final al prestigioso galardón. Naturalmente todos ellos brillaron  con la selección española, fueron titulares indiscutibles y sus aportaciones en sus clubes han sido determinantes para los objetivos de éstos. El adalid patrio es Iker Casillas. Sus paradas milagrosas han sido reconocidas de una vez por todas. Sus actuaciones de este año no han sido mejores que en otras campañas pero ganar una Eurocopa y eliminar a Italia, campeona del mundo, por penaltis resplandece su currículo. Sin embargo,  el lastre del portero del Real Madrid es precisamente eso: saber detener balones y no marcarlos. La esencia del fútbol son los goles y los guardametas, por muy buenos que sean, siempre están al margen del espectáculo. Al fin y al cabo, los aficionados recuerdan golazos y cuántos tantos marcaron Ronaldo o Romario, pero no cuántos paradones hicieron Casillas o Buffon. Para más inri, la estadística es demoledora: en cincuenta y dos ediciones sólo una vez ha sido recompensado un portero. Fue el ruso Lev Yashin, la legendaria ‘Araña negra’, en 1963.

Aparte de Casillas, Fernando Torres y Xavi Hernández son las alternativas más fiables. El ‘niño’ ha explotado su talento en el mejor escenario posible, la Champions. Sus goles en Europa, su fulgurante racha en la Premier y el gol que marcó contra Alemania en la final de la Eurocopa le conceden cierta ventaja. El caso de Xavi es diferente: ensombrecido por la penosa temporada pasada del Barça, la ‘Roja’ le ha brindado la oportunidad de redimirse. Sus posibilidades aumentan por su exclusividad: centrocampistas creativos como el catalán escasean en el continente y tan efectivos como el azulgrana no hay ni uno.

Luego están Villa, Sergio Ramos, Marcos Senna y Cesc. Todos de relleno para la votación final del Balón de Oro. El asturiano del Valencia ha pasado un año calamitoso; Ramos lo hizo bien en la Liga pero falló en Austria y Suiza; Senna ha sido más revelación que consolidación y Cesc no cuajó con Luis Aragonés.

El problema es que a los candidatos españoles les alaban por su compromiso con la selección y el trofeo de France Football resalta el virtuosismo de un solo jugador. Y en este sentido, Cristiano Ronaldo tiene todas las de ganar. Líder indiscutible del Manchester United, el portugués ha fascinado por sus jugadas inverosímiles. La Champions, aderezada con la mejor liga inglesa de los últimos tiempos, pesa mucho y aunque Portugal no duró mucho en la Eurocopa, el marketing y el circo mediático de Cristiano son dos monedas muy valiosas en su balanza.

¿Real Madrid? No, pero gracias

Jueves, 28 Agosto 2008

Ni Santiago Cazorla. Podríamos adecuar este titular a la política de fichajes del Real Madrid. Las pretensiones del club blanco han virado de intentar traer al mejor jugador del mundo, Cristiano Ronaldo, a no ser capaz  de fichar a Cazorla, una joven promesa que ha preferido quedarse en el Villarreal antes de cumplir el que supuestamente era sueño de todo futbolista. Pero ahí no queda todo: si ayer por la mañana Cazorla desechó la oferta merengue, por la tarde David Villa interpretó el mismo guión que Cazorla, para dejar en evidencia al Madrid. El valencianista también tiró a la basura la propuesta de Ramón Calderón, y con ello, el plan de fichajes alternativo a Cristiano Ronaldo se ha ido al garete. Desconozco si intentar contratar a Cazorla y Villa era el plan B, C, D o E, porque la imagen que está dando el club más laureado de la historia es desastrosa.

El caos en Chamartín está a la orden del día. Es imposible que esta absoluta desorganización sea extirpada si Ramón Calderón no deja de adelantar a la prensa los fichajes; de alardear que el Madrid puede hacer despilfarros y de intentar traer jugadores con el cierre del mercado a la vuelta de la esquina. No hay que ser un experto en fichajes para darse cuenta que las temporadas se planifican dos meses antes de verano. Así lo ha hecho el Barça y así ha sido incapaz el Madrid. Lo alarmante es que, ahora, cuando el Madrid lanza sus garras para cazar estrellas, no siempre vienen. Bueno, cracks y no tan cracks. La consecuencia de las negativas de Cazorla y Villa es la búsqueda desesperada por alguien, da igual que sea delantero o interior. La filosofía en el Madrid es fichar, no saber fichar, y eso es un craso error.  Con todo, el elegido del día es Diego Milito, delantero certero, rápido y habilidoso, sí, pero de Segunda División. Y no recuerdo que el Madrid  haya contratado a muchas estrellas de última hora procedentes de equipos de Segunda.

Con este panorama tan lamentable, la imagen ya es lo de menos. No obstante, a estas alturas de la película, sería recomendable dejar la situación intacta en vez de seguir haciendo el ridículo. Este club no podría soportar humillaciones semejantes. La dirección deportiva del Real Madrid actúa con más vehemencia que inteligencia. Y el contraste es obvio: el madridismo ha pasado de ver a Figo, Zidane, Ronaldo o Beckham posando con la camiseta del mejor club del siglo XX, a escuchar ruedas de prensa de futbolistas que nunca han jugado en un grande mostrando su desgana por hacerlo. Debe ser que para Cazorla y Villa, el Real Madrid no es el mejor equipo del siglo XXI.

Cuando el deporte no trasciende

Jueves, 21 Agosto 2008

Resulta insulso escribir unas líneas de fútbol hoy jueves, cuando todavía seguimos consternados por la tragedia de Barajas. Por eso, me chocó que la selección española de fútbol accediese ayer a disputar el amistoso contra Dinamarca en Copenhague. El deporte, sea de índole profesional o amateur, debe ser una fiesta orientada al ciudadano, al aficionado. Está concebido como un entretenimiento cívico, un ocio para la sociedad. Y anoche en Copenhague, la única decisión acertada habría sido cancelar el partido. No había ni ganas ni ilusión para ver a la campeona de Europa. Entiendo que las noticias que llegaron a la expedición española eran confusas. Aquí en España, los medios de comunicación difundían informaciones diferentes respecto al alcance de la catástrofe. Sin  embargo, el solo hecho del dramático accidente debió ser argumento más que suficiente para aplazar el encuentro.

Los motivos de la celebración del partido tampoco están muy claros. A media tarde, la web de la Federación Española de fútbol publicó un comunicado en el que confirmaba que la decisión de disputar el partido había sido acordada por el presidente de dicho organismo, Ángel María Villar, y el cuerpo técnico, encabezado por Vicente Del Bosque. Sí eso es cierto, el gesto es decepcionante. Otras noticias apuntan que la federación danesa rogó a la española que se jugase el amistoso debido a la numerosa asistencia de aficionados de diferentes partes de Dinamarca. Fuera lo que fuera, debió imperar el sentido común, la sensibilidad de todos los afectados.

Y del partido, las conclusiones fueron evidentes. España estrenó su vitola de campeona con una goleada sin paliativos. La selección española pasó por encima de la danesa y rubricó una segunda parte majestuosa con Xabi y Xavi como maestros de función. Ambos garantizan  centro del campo para rato.  Del Bosque ha aprovechado la inercia que ha dejado Aragonés en el grupo. Aún así, la ‘Roja’ tiene que rectificar ciertos aspectos tácticos. En el primer tiempo, Torres y Villa no aparecieron mientras que los extremos fueron totalmente inocuos para la ofensiva española. Además, los nuestros salieron distraídos y abúlicos, aunque evidentemente se les excusa por la magnitud de la catástrofe de Madrid. De los nuevos, Capel puede ser interesante para Del Bosque. El extremo sevillano fue un suplicio para la defensa escandinava por su velocidad y regate. A buen seguro, el seleccionador le convocará más veces como remedio para segundos tiempos.

Pero como he resaltado antes, la primera victoria de la España de Del Bosque no importa. Ya es una estadística, un dato frió e insípido, una anécdota que nunca debió suceder y de la que no merece la pena seguir hablando. 

De Viena al cielo

Lunes, 30 Junio 2008

Suena raro decirlo porque no estamos acostumbrados a ello, para nada. España es la nueva campeona de Europa y no es un milagro. Nuestra selección ha sido la mejor del torneo, así de simple. El fútbol le debía una a Europa tras la conmoción que supuso la victoria de Grecia hace cuatro años, y España se la ha devuelto al viejo continente. Hemos vuelto a demostrar que jugando bien es más fácil ganar. Luis Aragonés y sus pupilos han  lapidado los tópicos, clichés y demás prejuicios absurdos sobre este combinado. Dije en el anterior artículo (Hoy no es un lunes cualquiera) que anoche daba igual ganar o perder, que ya habíamos colmado cualquier expectativa. Era cierto, pero no del todo. Seguramente, si España hubiera perdido contra Alemania injustamente, ahora estaríamos jurando y perjurando por haber desaprovechado una ocasión histórica. Pero la dulce realidad es que el buen fútbol de España ha sido la mejor herramienta para alzarse con el título.

España ha sido atrevida desde el principio de la competición.  Ha sido fiel a su fútbol, al de salón, el único que conocen estos jugadores. Y eso es para aplaudir. ‘La Roja’ ha sido un ente extraño entre selecciones que se rigen por la máxima de ganar a toda costa o de cualquier manera. Da verdadera lástima ver a potencias como Alemania o Italia que no se preocupan por su talento ni se molestan en descubrir sus virtudes. Se guían por sus réditos y de las rentas no podrán vivir eternamente. Si la Francia de Zidane avasalló por su gusto exquisito, España va camino de ser un émulo, la cual, sin ninguna figura rutilante, ha apostado por el equipo, que es la esencia de este deporte al fin y al cabo. Porque anoche daba gusto observar jugadas de tiralíneas, pases precisos, centros desde las bandas, subidas de los carrileros con sus correspondientes coberturas, disparos lejanos, regates, triangulaciones y contundencia defensiva. Vamos, el partido perfecto.

Luis Aragonés se ha salido con la suya. Ha remado contra viento y marea por su testarudez, o más bien por su sabiduría (por algo es ‘Sabio de Hortaleza) y se ha ganado la admiración de todos los españoles. Del cariño colectivo a Luis  no estoy tan seguro porque aún habrá ‘raulistas’ rencorosos y recalcitrantes que ignoran que Raúl es un futbolista feliz en el día de hoy, feliz por su selección. Allá ellos. Lo importante es que hoy todos estamos orgullosos, satisfechos por haber lapidado esa teoría casi axiomática de que el fútbol sólo nos daba disgustos. Pues no, el balompié (suena más castizo) ya no es el patito feo de los deportes españoles. Por fin podemos presumir de ser los reyes de Europa, quizás del mundo dentro de dos años. Y qué bonito ha sido descubrir en ‘La Roja’ futbolistas en potencia como Marcos Senna, Iniesta, Cesc y  Villa, a los que les faltaba culminar grandes actuaciones en grandes campeonatos. Enhorabuena por ellos, el país les agradece su derroche y compromiso.

Es ahora cuando recuerdo aquella frase del ‘zapatones’ en las que decía que en el fútbol sólo valía ganar, ganar, ganar y volver a ganar. ¡Qué razón tenía Luis! Sin embargo, a España sólo le ha valido ganar jugando maravillosamente, y así, como he escrito, todo es más sencillo. Las exhibiciones de la selección han atestiguado que hay diversión para unos cuantos años, por lo menos hasta Sudáfrica 2010. Casillas, Puyol y Torres son los líderes de una nueva generación de ‘locos bajitos’ que han deleitado a una nación. Aprovechémosles, han logrado la primera de muchas gestas.

España puede mejorar

Mircoles, 11 Junio 2008

Y Villa cogió su fusil. Luis Aragonés había dudado de él desde que comenzó la concentración de la selección. El ‘sabio de Hortaleza’ tenía pensado jugar sólo con Torres en la punta, pero el último amistoso contra Estados Unidos, le abrió los ojos. Villa debía ser titular y el equipo le iba a necesitar. Pues bien, hoy ha sido la confirmación de este delantero nato,  de esos que escasean en el fútbol moderno y que el Valencia, su club, tendrá que vender después de la Eurocopa. El asturiano no ha podido elegir mejor escaparate  y mejor modo, tres goles, para venderse. En la delantera es peligroso, y su entendimiento con Fernando Torres es uno de los argumentos más interesantes de nuestro combinado.

La actuación del ‘Niño’ ha sido plausible. Al ariete del Liverpool le ha tocado el trabajo más oscuro: buscar espacios entre los defensas. Su faena no ha sido vistosa pero sus constantes galopadas por la banda izquierda han desorientado a los rusos, que por cierto, me han defraudado. A parte de Torres y Villa, nuestra otra gran baza debe ser Iniesta, a quien Luis ha ahogado en la banda absurdamente. El azulgrana tiene que jugar en el centro y punto. Es ahí donde crea peligro, es ahí donde alegra la vida a sus delanteros y es ahí donde España gana fluidez y precisión. El ejemplo más claro ha sido el segundo gol,  ¡qué pase más soberbio!

No me olvido de Marcos Senna, voluntarioso y rayando la perfección en su puesto. Por su misión, va a ser el menos espectacular. Como ha demostrado ante Rusia y sobre todo ante su seleccionador, su juego consiste en parchear a la defensa cuando ataca. Si a Sergio Ramos le da por irse a la portería contraria, Senna cubre el carril del sevillano, si Marchena sube al área  para rematar en un corner, ahí esta el centrocampista del Villarreal para solucionar el problema. Me encanta esta clase de futbolistas en peligro de extinción.

Un 4-1 parece apabullante, y más si el rival ha sido un sparring muy malo. Y digo parece, porque la realidad es que ‘la Roja’ todavía tiene que hacer muchos ajustes. Silva es rápido pero no es un regateador natural; Puyol y Marchena siguen cometiendo errores de bulto; Ramos descuida mucho su lateral y eso que Luis le vocifera desde la banda que no se suelte tanto; Capdevilla tiene el problema inverso de Ramos, se queda demasiado en su lateral y apenas apoya a su extremo y por último, Xavi sólo ha estado cómodo cuando se le ha acercado Iniesta.

En líneas generales, España ha jugado su partido con inteligencia. Y los rusos han servido para cerciorarnos de que el contraataque es nuestra moneda más valiosa. Dejémonos de ‘tiqui-tacas’ y juguemos como sabemos: agazapados para robar balones y lanzar balones largos a los galgos españoles (Villa y Torres). Hemos comenzado muy bien aunque también lo hicimos en el Mundial de Alemania y en octavos los franceses nos mandaron a casa de un sopapo. Cautela.