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Broncas a escondidas

Jueves, 11 Agosto 2016

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Marcelino García Toral frunció el ceño en el preciso instante en el que su jefe, José Manuel Llaneza, le comunicó la histórica venta de Eric Bailly al Manchester United. Cuarenta millones de euros (treinta para el Villarreal y diez repartidos en comisiones) consolidaron el sistema Moneyball del submarino amarillo. Compras baratas, ventas millonarios y sin un genio de la compraventa como Monchi en la oficina. Marcelino aceptó la venta del central marfileño que él escogió y pulió, pero no entendió el momento: el bloque debía permanecer compacto para no hacer el primo en la Champions; cualquier victoria en la competición de los mayores nutrirían una tesorería que no es la cámara acorazada del tío Gilito, pero que presume de deuda cero con Hacienda y la Seguridad Social. Al entrenador le trajeron a Alexandre Pato, ídolo de barro en Brasil aunque atractivo para un estadio como El Madrigal, pero la lesión de Soldado y el tonteo del capitán Mateo Musacchio con el Milan reventaron la bombona. Demasiado inflamable es este último caso que ha menoscabado la autoridad de un míster que se ha ganado a pulso la potestad de gestionar con puño de hierro. A Marcelino nunca le ha temblado el pulso y ha detectado en Musacchio una apatía peligrosa para el bienestar del vestuario. Exigió castigo para el jugador, pero Fernando Roig le ignoró…otra vez más.

Aquella antológica queja de Rafa Benítez en Valencia espetando que pidió “un sofá” y le trajeron una “lámpara” la ha tenido muy presente Marcelino. La gesta de meter al club en Champions merecía otra voz autorizada en los fichajes, aparte de Roig y Llaneza. Pero el Villarreal es una estructura jerárquica perfectamente cuadriculada, en la que cada departamento tiene sus competencias inamovibles y las injerencias son mal vistas. El ejemplo financiero y logístico de Mercadona, dirigida cum laude por Juan Roig, hermano de Fernando, recuerda ese funcionamiento. El hasta anoche entrenador del equipo amarillo murió con sus principios, sin pedir árnica ni reflexiones de ducha fría. Roig y Llaneza son dos dinosaurios testarudos que han creado un fenómeno social en un pueblo industrial de cincuenta mil habitantes; su visión empresarial nunca les ha traicionado y ya puede venir Mourinho pidiendo la Quinta Avenida o Fabio Capello suplicando una purga para medio vestuario, que las decisiones sólo se tomarán en la planta noble. Es el Villarreal y así funciona. El comunicado oficial anunciando la bomba anoche olía raro; ni un atisbo de jaleo, ni un solo cabreo de proporciones bíblicas telegrafiado a la prensa. Al contrario, el pasado 09 de junio Roig disipó los rumores de la candidatura fantasma de su técnico para la selección española: “El Villarreal quiere a Marcelino y Marcelino quiere estar aquí”. Parafraseando a J.B. Toshack, un asistente muy cercano a Marcelino comentó una vez en privado que “la ropa sucia hay que lavarla en el vestuario, pero de vez en cuando airearla para que se seque. Quizá sólo así te tomen en serio”. No ha sucedido en el fatal desenlace presidente-entrenador, pero el tiempo irá revelando esas broncas, cuando Roig o Marcelino bajen la guardia delante de un micrófono.

Marcelino ha sido siempre estricto y distante con sus jugadores. No es amigo sino entrenador; escucha, pero su método prevalece por encima de todo. Sus plantillas son maquinarias en las que cada pieza pertenece al engranaje, sin arrebatos de divos ni caprichos de estrella de rock. Él habla y el vestuario obedece; no hay más lectura entre líneas. Y como un director de cuentas, se le renueva por resultados, sin agasajos ni palmaditas en la espalda. Funciona y lo demás apenas importa. Y si él ha creído que de repente podían aparecer otros ‘Musacchios’ en un futuro convulso, el estado de alarma era inevitable. Las paredes de Riazor (en el Teresa Herrera) todavía no han filtrado los gritos escandalosos entre Marcelino y su central argentino; y como un Lord Sith de La Guerra de las Galaxias, si no estás conmigo eres mi enemigo. Sin entrenador, ni delantero centro, y a una semana de la previa de Champions, Roig no se pone nervioso: la cartera de pretendientes ya está en la oficina. Sonaba Pellegrini, nostalgia del pasado; al final, Fran Escribá. Veremos si la afición que venera al presidente no se acuerda de Marcelino. Más nostalgia.  

  

 

 

 

 

 

 

Un fondo de cartón piedra

Lunes, 2 Marzo 2015

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El Bernabéu esperaba el arreón final. Ese puñado de minutos que el Madrid convierte en vendaval, sobreexcitando a la grada y a puñetazo limpio con el rival de turno. Faltaba ese Raúl González que provocase una ocasión imposible, un córner forzado, cualquier resorte que enardeciera a las masas. Cristiano intentó imitar al eterno ‘siete’ en estímulo y la copia le salió barata. El talento del portugués es extraterrestre, pero no pega con los mitos de las remontadas. Y, precisamente, el equipo necesitaba morir matando, golpeando hasta la extenuación como el boxeador que busca desesperado el ko. No lo encontró porque el Villarreal ama el buen fútbol y no se avergüenza de tutear al Madrid (o al Barça) en sus casas: si necesita el balón, lo mueve de banda a banda; si encuentra un contraataque, sale con el cuchillo entre los dientes. El equipo de ese señor entrenador llamado Marcelino es un Real Madrid diminuto, con varios cientos de millones menos pero una propuesta grandiosa. Otros como el Manchester City o el Paris Saint Germain se construyen a golpe de talonario y se quedan en marca blanca de Mercadona. Marcelino dijo hace unos meses que estaba “harto de jugar como nunca y perder como siempre”. Ningún cronista podrá reprocharle que intentase asaltar la banca, como hizo en el Vicente Calderón.

“Si el Bernabéu no entendió el cambio de Isco, lo siento”. La pedrada de Ancelotti le retrató ante la prensa. Isco deambuló por el césped desaparecido en combate pero su chistera invita a soñar con una jugada repentina en el descuento. Illarramendi es buen centrocampista del montón con ínfulas de Xabi Alonso, y se ha quedado por el camino. El 1-1 obliga a pensar que Illarra no debió sustituir al malagueño sino a Kroos, fundido como un maratoniano en el kilómetro 42. Su gasolina diesel se ha agotado y Ancelotti no se fía de nadie cuando mira de reojo al banquillo. El italiano no para de mirar el reloj, esperando el regreso de Modric ‘el deseado’. Desde que se proclamó campeón en Marruecos, el Madrid ha ido sacando adelante sus partidos contra rivales poco puñeteros, demasiado escaparate para un fondo de cartón piedra: el Atleti le pinto la cara en Copa, el Sevilla le dio un susto de mal gusto y ante el Villarreal Casillas evitó el 1-2 en un cabezazo prodigioso de Vietto. Y la coartada de que Asenjo sacó mil y un tentáculos no es apta para los blancos. La cena de la ‘conjura’ (así lo hemos vendido desde los medios) ha quedado en anécdota de programa de Telecinco no por desgana merengue sino porque pocos osados se atreven a lucirse en el coliseo madridista.

La carrera por el clásico se ha estrechado y el Barça ya depende de sí mismo para ganar la Liga. El desplome ante el Málaga lo subsanó rápido en el Etihad; en cambio, el Madrid tiene toda la semana para hacer terapia antes de visitar San Mamés, leones heridos, pero al fin y al cabo, leones. Quizá el empate de anoche sea pasajero (también lo fue el 0-1 del Málaga en el Camp Nou), pero la única lectura indiscutible es que la Liga sufrirá más sobresaltos. De uno u otro lado. Y eso es apasionante. Como el próximo Barça-Madrid, del que muchos madridistas se contentarán con un empate y otros lo verían milagroso. Adivinar un ganador del clásico no es precisamente lanzar una moneda al aire ahora mismo.

 

 

 

Me rebelo, luego existo

Viernes, 9 Septiembre 2011

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Pepe Domingo Castaño puso la guinda a la revolución Del Nido en El Partido de las 12 con una cita magistral de Albert Camus…”me rebelo, luego existo”. Breve, conciso y, sobre todo, contundente. Una reunión, la promovida por el presidente del Sevilla, que valió para montar otra venidera y animó a los invitados para que no se achanten ante el peligro. “Ya no hay marcha atrás”, sentenció Del Nido; de lo contrario, su revolución francesa quedaría transfigurada: ni reyes guillotinados ni toma de cárceles. Porque el asunto mollar del G-12 no es rascar más millones en derechos de televisión, sino quitárselos a los dos de arriba; “Gil Marín ha confesado que le da igual cobrar cinco kilos menos, mientras las diferencias no sean tan descaradas”, desveló el anfitrión. Para él fue un alivio que Atlético, Valencia y Villarreal acudieran al Pizjuán, pues quién iba a tomar en serio al resto de clubes sin el compromiso de la clase burguesa. 

La ‘liga de mierda’, porque Del Nido convino con Pérez de Rozas en que sigue siendo ‘de mierda’, no cambiará con contratos en vigor y el primer inconveniente que se otea en el horizonte son los acuerdos televisivos que varios clubes ya han firmado para temporadas futuras: por ejemplo, el Athletic ha rubricado un contrato de cien millones con Prisa TV para los tres próximos años y el de la Real Sociedad podría ascender a cincuenta para la 2013-14 y 2014-15. Aunque el presidente hispalense adelantó que su talante es conciliador y los contratos vigentes no se van a romper. La clave no es actuar puramente como un Robin Hood: no se trata de robar a los grandes y repartirlo entre el resto, sino de crear una bolsa común donde se metan todo el dinero y sean gestionadas por la LFP, con o sin Astiazarán (al parecer, su presencia no es relevante). Evidentemente, tal como explicó Del Nido, Madrid y Barça percibirían más, atendiendo a su notoriedad, pero no se repetirían disparates como que “el Madrid cobre quince veces más que el Levante”.

Sin embargo, el adalid de la rebelión insiste en que la flagrante falta de competitividad perjudica a las audiencias de los grandes. Del Nido lo aclara un ejemplo revelador: la primera media hora del Almería-Barça de la temporada pasada congregó a más de cinco millones de teleespectadores. Entonces, los azulgranas ya ganaban 0-3. Pues bien, a los quince minutos de la reanudación el share pegó un bajonazo hasta el ‘escaso’ millón y medio…claro que el Barça ya había marcado media docena. Sí, Madrid y Barcelona se llevan el setenta por ciento de los pinchazos de televisión, pero Del Nido recuerda que juegan en una competición y ésa es su gracia, de lo contrario “que hagan clásicos las 38 jornadas. No obstante, la iniciativa del cónclave todavía debe matizar sus propósitos: la rueda de prensa extrajo pocas conclusiones, si acaso la de la próxima convocatoria. Pero el mundo del fútbol, y más su burocracia, esperaba porcentajes concretos o, al menos, estimaciones del nuevo reparto de la tarta televisiva .Y, por cierto, quizá surjan nuevas amenazas de huelga…Astiazarán y Tebas prometieron a la AFE que los cincuenta millones adeudados a los futbolistas saldrían de las tesorerías de los clubes, pero Del Nido entrevió que tal acuerdo hay que decidirlo en la Asamblea de la Liga y “de momento no están muy por la labor”. ¿Papel mojado para Rubiales?

Primer episodio de una revolución en la que Del Nido aboga, de momento, por la mesura del republicano Danton, abogado que intentó la concordia jacobina-girondina y cuyo lema comparte el presidente…”hace falta audacia, todavía más audacia y siempre audacia” (también al presidente había que endiñarle un personaje). Y ¿por qué ‘revolución francesa’? Artimañas mediáticas para hacer ruido; “cómo si no habría llamado tanto al atención”, explica el presidente. En cambio, el intérprete de Luis XVI todavía no ha sido asignado, pero si Madrid y Barça no se molestan en prestar atención a la rebelión, es obvio a quién guillotinaría Del Nido.

Ni fu ni fa

Domingo, 28 Febrero 2010

Pues eso, ni fu ni fa. Otra jornada de transición y una semana menos para el Madrid-Barça que deberá decidir la Liga (por lo menos, es lo que esperan los mandamases de este tinglado). La Liga es bipolar porque, sencillamente, el resto no existen y jamás lo hicieron. El año pasado también lo fue, pero gracias a Juande Ramos, quien consiguió que el Madrid enganchase una vuelta entera invicto. Esperemos que este campeonato sea un amago falso del dudoso porvenir que le espera al fútbol español. Si el Barça se mantiene en las alturas y el Madrid recurre a inyecciones económicas multimillonarias cada verano, los demás están aviados.

El Sevilla no puede depender toda la vida del ingenio de Monchi; el Valencia tardará en reclutar un trío tan formidable como el de Villa-Silva y Mata; el Villarreal no se ha repuesto del abandono de Pellegrini y el Atlético seguirá peleado consigo mismo, intentando redefinirse de una vez por todas. Ante este panorama,  ni la crisis más furibunda apeará a los dos grandes del título. No estaría de más que la LFP se replantease qué modelo de torneo quiere para el futuro. De lo contrario, seguirá arrumbando a dieciocho clubes preocupados por dos puestos de Champions, otros tantos de Europa League y los tres del fatídico descenso.

El caso es que nuestra liga dicotómica evidencia un importante contraste con los mejores campeonatos de Europa: en la Premier, los últimos traspiés de Chelsea y Manchester han aproximado al Arsenal a tan solo tres puntitos de los  de Ancelotti. Lástima que el Liverpool nunca tenga el fuelle suficiente para aguantar la batalla por el título.

En el Calcio menos roñoso de los últimos años, el Milan  ha puesto un poco de picante  después de que el Inter no haya ganado tres partidos consecutivos. Aún así, los ‘rossoneri’ están a cuatro puntos de Eto’o, Milito y compañía. A la Roma, que está a siete puntos del líder, le va a ser muy difícil reengancharse.

Pero los campeonatos más abiertos nos los ofrecen Alemania y Francia. La Bundesliga se está revalorizando a pasos agigantados. Los estadios están repletos y si el año pasado el Wolfsburgo dio la sorpresa, en el presente el recuperado Bayer de Munich, el sorprendente Leverkusen y el tapado Schalke optan a la victoria final. Por último, a la liga francesa le ha venido de lujo el final de la hegemonía del Lyon; el Girondins se postula como favorito, pero una buena ristra de perseguidores le hace sombra. Montpellier, Lyon, Lille y Marsella esperan un fallo del Burdeos.  

Ese engendro de Europa League

Viernes, 4 Diciembre 2009

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No le acabo de pillar el gustillo a la Europa League, ese engendro nacido de la ya atrofiada Copa de la UEFA. Por más que la miro y remiro no veo la gracia de empezar un torneo con eliminatorias previas para quitar a los más malos, después montar grupos a granel para seguir echando a equipos paquetes y luego volver al formato de play-off para embutir a los repudiados de la Champions. La extinta Copa de la UEFA sí que molaba, pero no la de las última década, sino aquella histórica en la participaban los subcampeones de liga, y que más tarde pasó a jugarse con terceros, cuartos y campeones de copa.

Ya me diréis cuál es el secreto de un torneo en el que van cuartos, quintos y sextos clasificados de liga, con algunos equipos invitados de gorra por ‘fair play’ y no sé cuántas milongas más. Todavía recuerdo aquellas ‘UEFAS’ con Juventus, Inter, Bayer, Manchester y Liverpool como ogros de la competición. Aquí, en España, vivimos martes espectaculares con Madrid o Barça en liza. El Atlético de Schuster y Futre o el Valencia de Penev también eran unos clásicos. En la mismísima Copa de la UEFA se inició la saga de aquel preciosista Paris Saint-Germain con Weah y Ginola; se forjó la leyenda popular de que los equipos italianos siempre llegaban a las finales y, sobre todo, descubrimos a un mito, Zinedine Zidane, por entonces, alma mater del modestísimo Girondins de Burdeos. Incluso, la ‘Quinta del Buitre’ dejó su impronta con dos Copas y sus archiconocidas remontadas en el Bernabeu.

Todo aquello se grabó en vídeos para el baúl de los recuerdos . En estos años la UEFA, sus mandamases, se ha despreocupado por revitalizar una copa con pedigrí y ha volcado denodadamente sus esfuerzos en potenciar la Champions y sus jugosos ingresos por derechos de tele. Encima, para que el fútbol no pare, se sacaron de una reunión la Intertoto, una aberración que interesa menos que el trofeo Carranza o el Teresa Herrera.

Los futboleros ochenteros echamos de menos la UEFA de toda la vida. Ésa que decían que era más difícil de ganar que la propia Copa de Europa. Por lo menos, la casualidad ha salvado a Platini esta temporada y le ha servido un engendro que en febrero contará con Liverpool, Bayer, Atlético, Roma, Lazio, Ajax, PSV, Valencia, Villarreal y un invitado de excepción, el Athletic. Algo es algo.

 

‘Pep’, el principiante

Lunes, 11 Mayo 2009

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El fútbol es muy caprichoso. Y si no, que se lo cuenten al Barça. El épico minuto 92 contra el Chelsea se tornó en fatídico en el Camp Nou, aparentemente. El aguafiestas de Llorente consiguió un punto muy importante para el Villarreal en su cruzada por la Champions pero también hizo un pequeño favor a los azulgranas. No haber ganado la Liga ayer supone más descanso para una plantilla que pasado mañana se juega su primer título del famoso ‘triplete’. Guardiola no estará muy decepcionado porque hoy puede preparar a gusto la final contra el Athletic en vez de tener que cumplir con los tediosos protocolos de las celebraciones. Ya habrá tiempo para juergas.

De lo que sí estará arrepentido Guardiola es de haber apostado por sus mejores pupilos en un duelo que no hacía falta que fuese decisivo. ‘Pep’ alineó su once ideal y en consecuencia, las circunstancias quisieron que una de las estrellas se averiara, y no cualquiera. Iniesta se perderá la Copa y a la finalísima de Roma llegará justito. El técnico azulgrana debió saber que la Liga es cuestión de un fin de semana u otro y por ello, la jornada era propicia para la gente que apenas juega: Bojan, Busquets, Hleb, Cáceres, etc. No urgía solventar el campeonato por la vía rápida. Podrán ganar el campeonato en Mallorca con suma facilidad, toda vez que el Madrid ha arrojado la toalla con descaro.

Ahora habrá que buscar un plan alternativo sin el hombre del momento. La final de Valencia será un buen argumento para probar  si a este Barça no se le ha atorado el ordenador de a bordo. El susto de Iniesta habrá hecho meditar a Guardiola sobre la conveniencia de dosificar a los mejores. Hoy, prima lo más inminente: el Athletic. Y en esa cita si que deben jugar los pesos pesados aunque con algún matiz. Por ejemplo, Pinto será el portero titular ya que ha jugado todo el torneo. El andaluz se lo ha merecido, igual que Bojan, otro fijo en la Copa.

Alguno dirá que bendito problema el que tiene que afrontar Guardiola. Cierto. Pero esos detalles son los que hacen madurar a un entrenador y, sin duda alguna, servirá de lección para el azulgrana. Pocas veces, por no decir ninguna, la historia pasa por delante de un principiante. El ‘triplete’ marcará un hito en el tiempo, aunque hay que ganarlo.  

 

Semana decisiva

Lunes, 20 Abril 2009

El bucle no para. Cada jornada es la misma película. Gana el Barça y a continuación lo hace el Madrid. Menos mal que esta semana llegan duelos de cierta enjundia que podrían decidir la Liga de una vez por todas. Del fin de semana, el Barça hizo lo que quiso con el Getafe y  los merengues mejoraron algo su juego en Huelva. Por cierto, el egoísmo de Robben roza el escándalo. Deberían darle una pelota sólo para él y que se vaya a chutar contra una pared. El holandés se ha acostumbrado a empezar y acabar las jugadas en sus botas. El recurso de pasar el balón a un compañero únicamente lo vislumbra en casos extremos. Pero en fin, Robben es el más desequilibrante de la plantilla y su concurso es vital para este Madrid. Ya rendirá cuentas al final de temporada a quien tenga que hacerlo.

Mañana vuelve el fútbol en una edición que se antoja decisiva. El Barcelona recibe al Sevilla el miércoles sabiendo si el Madrid se le ha acercado en la tabla. Los blancos acogen mañana a un Getafe que busca el milagro. No obstante, no parece que los ‘azulones’ puedan desmontar el fútbol parsimonioso, simplón aunque fiable de los merengues.

Si el Barcelona gana al Sevilla, me atrevería a decir que ya tenemos campeón. La distancia de seis puntos con el Madrid proporciona a los azulgranas un colchón bastante mullido como para poder dejarse un puñado de puntos. Además, a día de hoy es más probable que el Barça salga menos dañado que su eterno rival de la batería de partidos que se les vienen encima. Al Madrid no se le han dado bien los partidos gordos este año. En la primera vuelta perdió en el Camp Nou y contra el Sevilla, mientras que el Atlético de Madrid empató en el Bernabeu con Juande de entrenador. Con toda franqueza, si el Madrid supera al Sevilla, Valencia y Villarreal en El Madrigal, habrá conseguido una proeza.

Y dentro de dos semanas el superclásico en la capital con el Barça de favorito. Si para entonces el Madrid no se ha aproximado al líder, dudo que la victoria sea blanca. Y todo eso, con los culés jugándose las semifinales de Champions contra el Chelsea. Pero ya se ha visto que el Barça tiene plantilla para rato. De todos modos, ahora es cuando comienza lo apasionante

¡Cómo ha molado la jornada!

Lunes, 12 Enero 2009

Al Barça le faltaba apelar al género de la heroica, aún no lo había necesitado, y de repente el Osasuna le obligó a jugar a contrarreloj. Con maestría, claro, pues sólo el líder sabe hacerlo así en estos días. Después del pequeño susto en Pamplona, la conclusión más evidente es que el único peligro de los azulgranas son ellos mismos. Anoche salieron al campo decididos, apostando por su fútbol, pero entre la docilidad del cuadro pamplonica en la primera parte y la parsimonia culé en la reanudación, el Barça olvidó la tarea básica de un equipo dominante: buscar la sentencia definitiva. Sin embargo,  no lo hizo porque se preocupó más por gustarse a sí mismo y ese narcisismo fue aprovechado por los ‘rojillos’. Al colista no le queda otra que hacer de la necesidad su mejor virtud, sólo así podrá salvarse.

Pero la mayoría de las veces los equipos grandes disponen de los mejores futbolistas para solventar situaciones comprometidas. Hay días que los cracks parecen abúlicos en el campo pero inopinadamente desatascan el entuerto con un par de esbozos. Es el caso de Messi, que ayer sólo se lució en un par de individualidades: la primera para el aplauso y la segunda para mantener a los suyos en su senda gloriosa. Insisto, sólo si el Barça se vanagloria de lo que está haciendo, puede fracasar en su propósito. Ahora se susurra la posibilidad del triplete (Liga, Champions y Copa) pero Guardiola ha espabilado a los ilusos con el argumento más válido: “si en cien años nunca se ha conseguido, no es justo que se nos exija ahora”. Pues eso, que Pep tiene más razón que un santo.

La jornada liguera también ha aclarado la mejoría del Real Madrid con Juande Ramos. El nuevo míster ha ordenado el desolador grupo de Schuster  y le ha inculcado funciones prácticas. Este Madrid sí que sabe a lo que juega, o por lo menos lo ensaya. Buen indicio. Por cierto, ver a Robben contra defensas adelantadas es todo un escándalo para el aficionado. Si Juande concede al holandés la bula de dar rienda suelta a su imaginación, cuidado con el renacido Madrid.

Y todavía queda lo mejor, o más bien, el partido más espectacular de lo que llevamos de Liga: el fútbol da gusto cuando los contrincantes porfían en atacar y atacar. Valencia y Villarreal no cejaron en su empeño por agujerear las porterías contrarias y el resultado fue un empate a tres goles, palos, paradones y un buen puñado de ocasiones. Lástima que estos partidos se cuenten con los dedos de una mano.    

Cuestión de talantes

Viernes, 26 Diciembre 2008

Llega el parón navideño con la duda de saber en qué jornada cerrará el Barça la Liga. Cinco de cinco en su particular ‘tourmalet’, ‘everest’, o como queráis llamarlo, que más bien ha sido una bajada muy plácida para los azulgranas. Real Madrid, Sevilla, Atlético, Villarreal y Valencia han sufrido el calvario de retar a los chicos de Guardiola. Si acaso, merengues y castellonenses se lo pusieron difícil a un Barça que solventa los partidos con una extensa variedad de registros: golea, especula y remonta. Lo hace todo bien. De una temporada a otra la plantilla ha experimentado un cambio extremo de actitud: de la dejadez y autocomplacencia con Rijkaard a la motivación y afán de superación con ‘Pep’. Porque el entrenador azulgrana será mejor o peor, eso ya se verá, pero su tenacidad por trabajar es indiscutible. Así da gusto.

Los perseguidores del Barça, quienes se van a repartir las migajas del campeonato, se agarran a un clavo ardiendo: están seguros que los culés acabarán extenuados y ahogados por su propio ritmo. Semejante vaticinio es erróneo porque si de algo puede presumir el Barça es de una plantilla extensa, compensada y competitiva. Cuando no destaca Xavi, lo hace Iniesta; si Eto’o está fallón, Henry es quien marca y si Messi no aparece por la banda derecha, ahí estará Alves desdoblando en cada ataque como si fuera el correcaminos. De momento, cualquier azulgrana sirve de revulsivo, recambio o parche. Es decir, la plantilla perfecta para cualquier entrenador.

En contraste, un Madrid forzado por las múltiples lesiones sólo ha comprado piezas usadas y de dudosa funcionalidad. Huntelaar ha venido para sustituir a Van Nistelrooy unos meses y habrá que ver si la intención del club es usarlo a largo plazo; Lassana Diarra ni siquiera era titular en su antiguo equipo, el Portsmouth, y su desafortunado paso por Arsenal y Chelsea no son buenas credenciales. Por su parte, Parejo ha sido contratado para emular a Santiago Solari, ¿os acordáis? El suplente de lujo de la extinta galaxia blanca. Sin embargo, una cosa es cierta: el Madrid se zafa como nadie ante los desafíos y por tanto, jugarse la Champions en Anfield y orquestar una supuesta remontada liguera, que en este caso sería antológica, marcarán el hado de este equipo. Una hazaña de tal magnitud haría resonar el nombre de Juande Ramos durante mucho tiempo aunque es verdad que si estuviese Fabio Capello,  el talante sería otro.

El gran reto

Domingo, 21 Diciembre 2008

Partidazo en la Champions. El madridismo puede sonreír tras conocer que su equipo se batirá el cobre con el Liverpool de Rafa Benítez. Sin duda, un rival para recurrir a la gloriosa épica que tantas alegrías le ha dado al Madrid en su competición fetiche. El Liverpool es un equipo idóneo porque en estadios como el mítico Anfield es donde el Madrid saca su mística. La buena noticia es que el enemigo de los merengues en octavos no será ni Bayer de Munich ni Juventus, las auténticas bestias negras de la leyenda blanca. Y por supuesto, el morbo lo sirve el ex atlético Fernando Torres, quien querrá resarcir su mal fario con el Madrid en el Santiago Bernabeu. Ésta es la ocasión perfecta para que  ‘The Kid’ resuelva cuentas pendientes con Iker Casillas. De todos modos, dar tanto pábulo al reencuentro de Torres con el Madrid es peligroso. Más que nada porque el jugador indiscutible del Liverpool es Steve Gerrard, el mejor centrocampista del mundo.

Serán dos batallas apasionantes que calibrarán el talento de Juande Ramos. El alivio para los merengues son las fechas y por ello, dos meses son suficientes para que el Madrid recupere su competitividad, si la plaga de lesiones desaparece. El suplicio está claro: la fobia de los octavos de final. Y es que haber caído eliminado cinco veces consecutivas en octavos  supone que el Madrid vaya a ir con pies de plomo. Además, la vitola de favoritos la ostentarán los británicos. O sea que menos presión para los blancos y por tanto, una ayudita más.

Por su parte, el Atlético de Madrid ha tenido mucha suerte, no le suele pasar. El Oporto no parece un enemigo que vaya a inquietar mucho. Su estrella es Lucho González, que el pasado verano estuvo a caballo entre el Valencia y el Real Madrid. No obstante, si la dupla goleadora Forlán – Agüero está acertada, los rojiblancos estarán en cuartos. Aunque del Atleti, ya lo sabéis, puede pasar cualquier cosa.

Donde no se esperan sorpresas ni por asomo es en Lyon- Barça. A los culés les ha caído una de las peritas en dulce del torneo y muy mal lo tienen que hacer para pifiar la eliminatoria. El Lyon vive de sus rentas logradas en los últimos tiempos y de los chispazos de Benzema. La otra figura del equipo, Juninho Pernambucano, ha cumplido 33 años y sólo es útil para lanzar zambombazos de larga distancia.

Y por supuesto, debía haber algún bendecido y ése ha sido el Villarreal. El Panathinaikos se ha clasificado contra todo pronóstico por delante del Inter de Milán y todo lo que le pase después siempre será un premio. Pero que no se descuide el equipo castellonense en El Madrigal, de lo contrario podría pasar las de caín en el infierno griego.