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Recuerdos de un 9-0

Jueves, 1 Marzo 2012

“Mi gol ha sido reflejo de lo que ha hecho la selección: toque, rapidez y remate”. Así describió Isma Urzaiz el súmmum al que había llegado la España de Camacho antes de la Eurocopa de Bélgica y Holanda. Aquella noche de marzo del 99 la selección se marcó un partido perfecto contra Austria en Mestalla; el botín fueron nueve goles y quizá el único ‘pero’ fue no haber alcanzado la docena. “Ganando así no hay nada que no me haya gustado. Eso sí, pido respeto para el rival porque en el vestuario lo están pasando mal”, fueron las palabras improvisadas de Camacho, quien jamás imaginó que su equipo pudiese hacer un fútbol tan sublime. Tal fue la humillación que el presidente de la federación austriaca anunció que la destitución del seleccionador se estudiaría con brevedad. Raúl clavó cuatro goles y Guardiola se puso al frente de la sala de máquinas para fabricar una obra de arte de noventa minutos. Entonces, la prensa publicó al día siguiente que había sido el mejor partido de la historia, por delante, incluso, del histórico repaso a Malta por 12-1.

La exitosa España de estos días guarda cada dos por tres antologías inolvidables: Eurocopa, Mundial, clasificatorios,…pero partidos técnica y tácticamente perfectos sólo hay un puñado. Por eso, el de La Rosaleda habrá que editarlo en DVD para regalarlo con el periódico en el quiosco. Como en aquel 9-0 ante Austria, el único desliz de anoche estuvo en el percutor; no obstante, después de una ristra de goles, la gracia de esta selección es contar los pases que pueden llegar a dar en una misma jugada sin que el contrario huela el balón. Para narrar fútbol se recurre demasiado a las hipérboles (‘golazo’, ‘jugadón’), pero a España no se le puede escatimar ninguna: el juego de anoche combinó, como si fuera un híbrido, el talento de toque del Barcelona y la velocidad que le mete a la pelota el Madrid. No en vano, el once inicial repartió a cuatro del Madrid (Casillas, Ramos, Arbeloa y Xabi) y otros tantos del Barça (Piqué, Busquets, Iniesta y Cesc): el resultado es un producto infalible. Y si algún osado productor de Hoollywood se atreviese, montaría una película de ficción en el que el Barcelona jugaría contra España…lo lógico es que acabase en empate. De momento, habrá que conformarse con imaginarlo en la Playstation. El mismo Barça experimentó hace años con un amistoso en el Camp Nou ante Brasil por motivo del centenario azulgrana, sólo que entonces Rivaldo, la estrella brasileña del Barcelona, jugó con su selección.

La goleada también deja una catarata de noticias importantes a largo plazo, exactamente el que decida Xavi. Su presencia es indiscutible, pero si en algún momento le falla el ordenador de a bordo, hay competidores que le pueden hacer sombra. Busquets y Xabi Alonso han cavado su zona en el once titular y ahí quedarán fijados hasta que ellos se cansen o el fútbol español produzca jugadores con sus parámetros. El nudo gordiano viene con Cesc Fábregas. Acostumbrados a verle con Guardiola de lo que se ha llamado ‘falso nueve’, Del Bosque no olvida que su colega Arsene Wenger pulió a un chaval que estaba llamado a ser uno de los mejores centrocampistas del planeta. De momento, Xavi lleva los galones por méritos incontestables pero la goleada a Venezuela brindó a Guardiola una idea de cómo hacer el relevo generacional.

Quien no tiene sustituto es Iniesta porque no hay nadie que se le asemeje. Su inspiración es vital para que la selección se desinhiba: busca espacios, abre defensas y tan pronto revoluciona la banda con jugadas de billar como aparece en el centro del área para enchufar goles. Y eso lo agradece David Silva, a quien la Premier le está viniendo de maravilla; extraña que un entrenador tan quisquilloso como Mancini no le haya puesto la correa. Por último, el casting de delanteros se está poniendo demasiado caro: Soldado se llevó el balón a casa como si nada, Llorente siempre aporta de espaldas y en recursos aéreos y el seleccionador está esperando la recuperación física de Villa y la anímica de Fernando Torres…con el deseo de que Negredo la líe en el Sevilla en los últimos tres meses de competición. Y con todo, España se puede permitir dejar en el banquillo a Juan Mata, de largo el mejor del Chelsea.

El clásico…sigue siendo un clásico

Jueves, 19 Enero 2012

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El 20 de noviembre de 2005 se intuyó apocalíptico para el madridismo. Ronaldinho había logrado un hecho sin precedentes: llevarse los aplausos de un Bernabeu rendido a la evidencia de un talante sin parangón. El primer proyecto faraónico caía en barrena en lo que se llamó el ‘galacticidio’ y la solución que buscó el club, a expensas de la huida del presidente, fue resetear el modelo mediante diferentes propuestas electorales. El caso fue que, a pesar del mandato verbenero de Ramón Calderón, el Madrid buscó una alternativa para sacudirse la nueva versión del Dream Team ideada por Rijkaard. Aquel 0-3 del Bernabeu volatilizó para siempre a los Zidane, Ronaldo, Beckham, etc…y engendró de la nada un equipo ansioso por comerse el mundo siguiendo el librillo de estilo de La Masía, es decir, jugando al fútbol. Lástima que los malditos egos de dos estrellas devoradas por el éxito, Ronaldinho y Eto’o, destrozaran prematuramente lo que se antojaba un nuevo ciclo triunfal en Can Barça. Pero ese Madrid murió dando la cara; sí, los ‘galácticos’ habían dejado de preocuparse por el equipo años antes, pero el balón seguía siendo la única forma de reivindicarse. Más que nada, porque era inimaginable que el equipo más mediático de la tierra se hiciese una lobotomía y plantease los clásicos como los que la afición merengue sufre aterrada en estos tiempos.

Es una pena que en España la opinión pública no sondee encuestas de popularidad como suelen hacer los americanos. La Supercopa del pasado agosto aumentó el optimismo social con Mourinho; ‘su’ Madrid se había dejado de planes antichoque y había cocinado una estrategia no para evitar perder sino para alzarse con el título. Entonces, el portugués cambió la pizarra y propuso un dibujo valiente, quizá mortificado por el famoso ‘trivote’ de la Champions que tantas críticas le había supuesto. La batalla estuvo en el alambre y sólo la enésima genialidad de Messi decantó el partido. Sin embargo, fue una derrota dulce para el Madrid: había descubierto la fórmula para acabar de una vez por todas con su némesis. El precedente convenció a Mourinho para plantarle cara al Barça en Liga; no saldrían agazapados, pero sí a contraatacar, su arma fetiche para matar rivales. De nuevo, fracasó el intento y el técnico pensó ‘nunca mais’. Incluso, en la víspera de anoche, Mou espetó en rueda de prensa que no, no había sabido dar con la tecla en los clásicos….¿lo dijo en serio o era una respuesta premeditada que escondía un plan? Al menos, consiguió mantener en vilo a todos los periodistas: sin declaraciones incendiarios ni fuego cruzado Madrid-Barcelona, el morbo lo ponía la presunta alineación del Madrid.

El periodismo deportivo se había devanado los sesos apostando por el once titular…que si ‘trivote’, Lass o Coentrao como escudero de Xabi Alonso o, incluso, la osadía de tres centrales con la que amagó el Madrid de Mallorca. Todas las conjeturas se rompieron en mil pedazos cuando Canal Plus adelantó la alineación: Altintop, que apenas había jugado media hora en Liga, se ocuparía del lateral derecho y Pepe-Lass sería el coche escoba que barriese a Xavi Hernández o quien se atreviese a pasar por ese desfiladero. Claro que si está Pepe, la recomendación es ir protegido hasta con una coquilla. Mourinho consiguió que las críticas a Javier Clemente dejasen de ser para siempre un hecho sin precedentes. Lo curioso es que este Madrid se rocía con ácido sulfúrico cada vez que pone al Barça en un pequeño aprieto; poco le beneficia adelantarse en el marcador porque a partir de ahí se inmola. Y eso que ayer tenía el camino limpio, por lo menos la banda derecha que descuidó Dani Alves para regocijo de Cristiano Ronaldo. Ése fue el único descuido del Barça, que ya no necesita a Messi en plena apoteosis. Está ganando a menudo en el Bernabeu por inercia y eso es, simplemente, porque le tiene comida la moral a Mourinho, primero, y al vestuario, después, aunque Iker Casillas lo niegue tajantemente.

“Las victorias tienen muchos padres y la derrota sólo uno, yo”. La declaración de condolencias de The Special One no le va a eximir de la somanta de palos que se está llevando. Y lo peor no es que Florentino pierda cualquier coartada para defenderle con vehemencia, sino que detrás hay una masa social descreída que ya asume un Madrid segundón y un Barcelona estratosférico. ¿El Madrid tiene jugadores para dar guerra? Puede, aunque los tendría mejores si en vez de Lass y Pepe, Xabi pudiese ceder el balón a Silva o Mata. Porque al Barça se le ganará un día jugando al fútbol, no siempre suena la flauta como le sucedió a Mou con su Inter acorazado del Camp Nou, Mientras tanto, Xavi Hernández lo advirtió después del Barça-Betis…”¿Dudas? No siempre podremos ganaremos, pero dudas jamás”. Ésa es la película.     

Sospechas de fútbol práctico

Mircoles, 26 Octubre 2011

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Minuto veinte de la segunda parte…el Granada aguarda al Barça replegado en su campo; Busquets le coge el balón a Mascherano, la pisa, divisa y sin ningún resquicio a la vista, se la da a Xavi; la CPU azulgrana comienza a escanear posibles ataques, gira a su derecha pero Villa está lejos de él y Messi se queda estático perdido en la maraña defensiva que ha plantado Fabri; la solución es cederle el testigo a Cesc, pero nada: más de lo mismo.

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La prensa: trallazos a la imagen del Madrid

Sbado, 20 Agosto 2011

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El diario MARCA publica en un confidencial de este sábado que ‘Mourinho está arrepentido’. Sea o no verdad, el entrenador dejó escapar una razón de peso para haber evitado otro trallazo a la imagen del club: la amalgama de titulares que debían coincidir con el nuevo talante táctico de Mou no han resonado en la prensa deportiva, pues, tristemente, la bronca y el fuego cruzado de declaraciones tiran más que la presión asfixiante del flamante Madrid o el enésimo Messi supersónico. Los motivos de las últimas portadas ignoran cualquier aspecto futbolístico y aunque clubes, jugadores y espectadores se sonrojen por el desenlace del Camp Nou, es evidente que el morbo lo volvió a crear el portugués, lo expandió su capitán espartano, Casillas, con su sorprendente declaración sobre la entrada de Marcelo a Cesc (“Una entrada, al suelo y lo de siempre), y le dieron vida Piqué apelando a un inexplicable victimismo territorial (“Nos echan la culpa a los catalanes, pero el problema es Mourinho”) o Xavi enfangando más la movida (“La imagen del Madrid ha vuelto a ser lamentable”). El mismo MARCA tituló ayer en primera plana ‘Que sea la última vez’ y hoy ha incidido en el asunto ‘Ellos sí son grandes (Casillas habló con Xavi y Puyol para zanjar la polémica)’; el diario AS publicó ayer ‘Cruce de reproches’ y hoy ‘Casillas quiere la paz’. Extraña que ningún periódico resalte el leitmotiv  que el vestuario blanco habrá deducido de la Supercopa: con ese fútbol los clásicos serán más inciertos que en los últimos años.

En el otro bando, Sport y Mundo Deportivo han encontrado un incentivo fácil: Mourinho les ha dado carnaza para una buena ristra de portadas. Sport sacó el viernes ‘Mourinho merece una sanción ejemplar’ y hoy ‘Mourinho intentó pisotear a Cesc’; Mundo Deportivo sí concedió ayer un guiño a Messi con un ‘Alucinan’, aunque hay que entender el titular en sentido ambiguo porque resume el papel sublime del argentino y la ‘actitud violenta de Mourinho’. El mismo diario se ha olvidado hoy de la resaca triunfal del Barça y también ha indagado en el peligroso affaire de la selección española con un ‘Casillas se desmarca de Mourinho: Iker y Xavi han quedado hoy para hablar’. Indudablemente, la concordia en el combinado nacional es noticia, pues casi es asunto de estado; pero el trasfondo de la Supercopa ha dejado en peor lugar a Madrid que Barça. A este último no le urgen más panegíricos, porque su fútbol de salón ya no vende: arramblar con tanto título cansa a la opinión pública, pues carece de morbo y, al fin y al cabo, no es noticia. Al Barça tan sólo le queda acometer récords y no caer en la autocomplacencia que le impida lo anterior.

Pero en el Madrid es diferente…a Mourinho le convenía pleitesía por parte de la prensa, pero los ecos de su atrevimiento táctico no han repercutido en la opinión pública. El Madrid sí necesita que se vuelva a hablar de su desafío al Barça  y de su inopinado descaro para poder ganarle en el Bernabeu o Camp Nou. La cuestión es si quiere Mourinho: Santi Segurola ha sido tajante en su columna de MARCA…”lejos de conceder al equipo la satisfacción del trabajo bien hecho, Mourinho aleja la mirada de lo fundamental – el juego de su equipo-“. Es ahí donde debería redundar el técnico portugués, no en triquiñuelas de recogepelotas o arrebatos agresivos. Porque el Barça actúa en los episodios extradeportivos desde la victoria en el campo y siempre encontrará en ello parapeto a las críticas, sean declaraciones altisonantes o gestos indecorosos; pero al Madrid aún le queda acabar con su némesis azulgrana y nada hay más importante que eso para un club que se ha labrado su fama por el reconocimiento en el césped. Y para ello, Florentino Pérez debe actuar como exige su presidencia, porque “su posición como dirigente se mide en momentos como éste, cuando el Real Madrid no figura en las portadas de los periódicos por su excelencia, sino por los desdichados episodios protagonizados por su entrenador”, según Segurola. En el fondo, el madridista de la calle quiere volver a comprar el diario con una foto rotunda de un gol, acompañada de crónicas estilo Orfeo Suárez (El Mundo) o José Sámano (El País) o análisis tipo Enrique Ortego (MARCA) o Pedro Pablo San Martín (Diario AS). Vamos, volver a disfrutar.  

Messi…¿por qué no?

Martes, 11 Enero 2011

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Antes de que España trine por el Balón de Oro, habría que averiguar cuáles son los parámetros para elegir el ganador: a expensas de que la FIFA o France Football no los hayan aclarado, quiero pensar que el premio obedece a los méritos de un jugador durante todo el año natural, al menos en este nuevo trofeo unificado con el FIFA World Placer. Y aquí no valen tongos ni ‘conchabeos’ de representantes africanos, asiáticos u oceánicos, ni siquiera viejas rencillas francesas por aquello de nuestro apoteósico momento. No, son los seleccionadores, capitanes y periodistas quiénes eligen su parecer.

Pero está  corriendo un tufillo por las redacciones de los medios justo después de que Guardiola flipase al abrir la carta del ganador. El periodista Paco Aguilar, único votante español, intuye que la Gazzetta ha hecho un flaco favor a Iniesta con su megaexclusiva mundial. Desde luego, patinazos tan desproporcionados deben servirnos para no rendir pleitesía permanente a ciertos periódicos internacionales, por mucho prestigio que se hayan granjeado. Ocurrió con The Times y su deplorable acusación a Sara Carbonero por el mal debut de España en el Mundial, y ahora con La Gazzetta, que ha sucumbido a un chivatazo barato sin fundamento. Por cierto, que el diario italiano publica hoy en letras mayúsculas que Messi no lo merecía: no es que la Gazzetta sea condescendiente con España, es una treta para tapar su estropicio.

¿Por qué Messi? Sencillamente es el mejor jugador del mundo en los últimos años y ya hubo un premio para el más destacado del Mundial. Entonces, la FIFA ignoró a Xavi e Iniesta, y consideró que Forlán lo merecía. Evidentemente, tal fue la escandalera que el rigor de FIFA dejó muchas sospechas. Lo mismo sucede con el Balón de Oro, siempre en el disparadero cuando toca año mundialista: en 2002 lo ganó Ronaldo por sus agradecidos esfuerzos en Japón y Corea con una rodilla casi biónica; y en 2006 se lo encontró Cannavaro tras una discreta temporada pero un magnífico mundial. La secuencia indicaba que Xavi o Iniesta sería el siguiente. Seguramente lo habría merecido más Xavi, por esencia y por números, porque a Iniesta (siempre genial entre bambalinas) le recordamos por haber inmortalizado el éxtasis de la selección.

Como todo son opiniones que no responden a ningún patrón (que alguien me explica cuáles son las bases del concurso),  mi disyuntiva era Xavi o Messi. Al español le habría galardonado por su idea del fútbol, a Messi por su perseverante virtuosismo. Y lo siento: no lo considero injusto porque el argentino me parece el tío más influyente en la apoteosis del Barça. No sólo es el que inventa jugadas circenses, dobletes y tripletes imposibles, sino que también engorda sus estadísticas de asistente perfecto. No recuerdo a un máximo goleador que, a su vez, también sea máximo pasador de su equipo. Demoledor.

Y vale que Messi aún no ha superado su némesis de la albiceleste, pero si Valdano dijo el pasado domingo que a Cristiano no se le puede exigir más, a Messi habría que devolverle con ofrendas su ‘sacrificio’ por un Barça más espectacular. Por cierto, quizá no sea muy considerable en ligas menores, pero en el que decimos que es mejor campeonato del mundo Messi ha marcado 58 goles en 54 partidos…o sea que todavía le sobran cuatro.

El tacto francés por el fútbol

Sbado, 25 Diciembre 2010

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L’Equipe pone a cinco de los nuestros en su once ideal. No lo  toméis como el enésimo tributo al fútbol español, sino como uno de los más concluyentes y prestigiosos. De siempre se ha dicho que los premios de la prensa francesa son los más inspiradores: la FIFA intentó emular el Balón de Oro de France Football con la pantomima del World Player para quitar a la revista su absoluto protagonismo en galardones individuales. No ha servido para mucho. Sólo hay un trofeo, así como sólo hay un mejor jugador al año elegido por mayoría.

El pedigrí del premio no es casual. Los franceses siempre han tenido un tacto especial para darle mayor atractivo al fútbol. No en vano, fue un francés quien animó a Don Santiago Bernabeu a competir con otros clubes de Europa en un torneo internacional hace ya cincuenta y cuatro años. Gabriel Hanot, así se llamaba el periodista francés, era editor de L’Equipe cuando le vino a la cabeza la idea de la Copa de Europa. Este tipo de detalles supone que muchos aficionados reverenciemos la pasión y el lustre del periodismo francés para estos menesteres; en otros, por contra, evidencian un recelo exasperante hacia el deporte español.

De ese modo, cada vez que se acerca la fecha, el Balón de Oro se reserva una tertulia en los corrillos futboleros. Es lo que ha conseguido France Football y no la FIFA. Por eso, Blatter ha sido inteligente retirando su trofeo aunque con una reserva que, ciertamente, creo que es bienvenida. Quizás hasta el año pasado la decisión del Balón de Oro no era del todo fiable: sólo los periodistas (eso sí, en gran número) elegían a su favorito. En esta edición, el contrapunto a la desaparición del premio oficial FIFA ha sido la inclusión de los seleccionadores y sus capitanes. Ahora parece que el medidor sí está bien calibrado. Y el resultado ha sido Iniesta…pero también podía haber caído en Xavi.

Mi colega Jean Marie de Canal Plus Francia me confesó en Johannesburgo, durante el Mundial, que el fútbol de esos dos genios en el Barça era el preludio de la victoria final de la selección. No le quise hacer mucho caso y, escudándome en nuestras lúgubres experiencias, le respondí que era un poco osado extrapolar su talento a una apuesta maldita…o dichosa. Hoy me satisface retractarme de aquello; porque no ganamos por suerte sino por tener a Xavi e Iniesta, y al resto, pero sobre todo a estos dos.

O sea que France Football no fallará con Iniesta la próxima semana. Tampoco lo habría hecho de haber sido Xavi. Pero la filtración de La Gazzetta es acertada y el manchego será reconocido. Y es que un gol decisivo en un Mundial pesa demasiado; si a eso le acompaña su importancia en el Barcelona de los sueños, no hacen falta más credenciales. Eso sí, el fútbol se ofendería si Xavi nunca llegar a ser fotografiado con ese balón un año de estos. Pero me da que al ritmo que baila el Barcelona, France Football no le va a ignorar. No obstante, sí lo hizo con Raúl en su día, pero eso es otra historia.  

¿Crear o fichar Balones de Oro?

Sbado, 11 Diciembre 2010

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La página web del Madrid ha publicado un vídeo con lo mejorcito de los chavales de Valdebebas. Os invito a verlo porque la peliculilla – siempre institucional, claro- es una chulada que muestra a niños que sueñan con ser ovacionados algún día en el Bernabeu. Lo curioso es que el club haya decidido sacar a la palestra las divinidades de su cantera justo estos días en los que Italia ha filtrado que La Masía será recompensada con un Balón de Oro. Porque hoy el mundillo de fútbol, ajeno al ciclón que estremece nuestro atletismo, rinde tributo a la escuela del Barcelona, esa que últimamente fabrica estrellas en cadena. Zubizarreta, ahora director deportivo con Rosell, dijo hace semanas que la esencia de la cantera era casi perpetua, sólo que Cruyff le dio un toque más moderno con las tesis de la siempre prolífica academia holandesa.

El caso es que dos décadas después de la impronta de Cruyff, su creación va a ser gratificada de nuevo, esta vez con Iniesta. Aunque hubiese dado igual, porque podría haberlo ganado Xavi o incluso Messi, al que le sigue faltando el respaldo de una selección creíble para ganar el Balón de Oro todos las temporadas. Pero este año es el de España, y qué mejor embajador que el autor del gol más importante de nuestra historia o el del alumno más aventajado de La Masía. Y me consta que el Madrid, en actitud elegante, lo aplaude al tiempo que reflexiona cómo crear algo similar. Ése (y ganar títulos, claro) es uno de los retos de Florentino, quien quiere dejar un legado en el que trascienda un porvenir garantizado por encima de las balanzas de pago.

Pero quizá el Madrid no debería intentar emular las tesis de Cruyff. De siempre he escuchado que el Barça enseña a sus niños teoría y práctica del balón, mientras que el Madrid sublima la psicología de la motivación. Por eso, a los azulgranas se les reconoce su exquisito mimo de la pelota y a su rival se le admira la capacidad de superación y el ‘espíritu Juanito’ que obró tantas y tantas inolvidables noches europeas, y que a la postre heredó la Quinta del Buitre. Pero todo esto es historia moderna. Antes, con las teles en blanco y negro, el Madrid ganaba porque era el más técnico, el más táctico y el que disponía de los mejores futbolistas. Así me lo reconoce el alquimista de la escritura Miguel Ors.

Desde que tengo uso de razón, Barça y Madrid han buscado la excelencia por caminos diferentes e igual de válidos. Sólo atisbo una pequeña-gran diferencia en los últimos veinte años: el Barça se ha currado sus Balones de Oro y el Madrid los ha fichado. Stoichkov representó el éxito del dream team con el premio del 94; Ronaldo siguió el consejo de Valdano a Romario y jugó como un ‘futbolista de dibujos animados’ en el Barça de sir Bobby Robson (que en paz descanse) del 97; en el 99 Rivaldo maduró en Barcelona lo que se le intuía en el Depor; Ronaldinho no desentonó en 2005 tras la ristra de premios de sus paisanos y Messi ha sido la última gran invención. Ésta tratada con más cariño, si cabe, por aquello que ha ido escalando de alevín hasta el primer equipo. Muchos Balones de Oro a los que se unirá Iniesta por su condición de compañero solidario que nunca falla en el campo y ser un jugador buenísimo, así de simple.

En el Madrid también los ha habido pero por méritos no tan exclusivos. Figo, Ronaldo y Cannavaro fueron galardonados más por su contribución mundialista que por sus credenciales en el Bernabeu. El portugués lo ganó en el 2000, justo el año de su cambio de camiseta; en el de Ronaldo pesó su Mundial de Japón y Corea, porque apenas había jugado un puñado de partidos de merengue. Y Cannavaro, al igual que Ronaldo, se lo llevó porque lideró a Italia en la conquista del Mundial de Alemania. Cierto es que Raúl lo mereció en el 2001, pero se le adelantó Michael Owen con una amalgama de trofeos menores (Copa inglesa, UEFA, Supercopa, etc).  

En definitiva, a ambos equipos les ha ido bien haciendo sus apuestas: en Barcelona alucinan cada vez que uno de los suyos es premiado, porque eso significa que el equipo arrambla con títulos, y en Madrid han tirado por fichar cracks mundiales y esperar a sus promesas. Y como las generaciones van por ciclos, quién sabe si una nueva hornada está macerándose en Valdebebas. Pero, de momento, disfrutemos de la del Barça.      

Tampoco hay que tomarlo en serio

Sbado, 20 Noviembre 2010

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No me ha gustado que en los mentideros periodísticos se haya dudado de España, somos los campeones mundiales y no hay mayor motivación para un rival que ganarnos. Y vale que las últimas derrotas no han sido muy decorosas para nosotros, pero tampoco se puede dudar de que la dichosa estrellita nos supere.  El partido de Lisboa ha sido contundente, sin ningún paliativo, pero en el fondo era un amistoso. Paradojas de nuestra idiosincrasia, antes entonábamos en los amistosos para pegárnosla en los mundiales; si la historia toca ahora a la inversa, bienvenida sea.

De todos modos, Del Bosque fue muy explícito y confesó que sus chicos no le pusieron ganas; sin duda, es una autocrítica inmejorable. Además, al seleccionador no le falta razón: la fecha fue muy inoportuna, la goleada no tanto. Dentro de diez días el Barça-Madrid paralizará el mundo y, claro está, nadie en su sano juico se lo quiere perder. Por eso, Xavi e Iniesta no quisieron vacilar mucho con la defensa portuguesa, no fuera que saliesen escaldados; Piqué y Puyol estuvieron más bien blanditos y Ramos, bueno, la verdad es que ofreció una clase magistral de cómo correr al trote sin apenas sudar. Preocupa que haya cogido los vicios de Roberto Carlos en su última etapa: jovial en el ataque y perezoso para retomar la posición.

Aunque la vergüenza quizá no fue excesiva para el ala dura del madridismo. Cristiano demostró que cuando se pone, es simplemente bestial. Por fin consiguió sentar (de culo) a Piqué e inventarse una floritura que hasta Casillas hubiera aplaudido. Sólo faltó que Nani no hubiese sido tan buitre. Da igual, ahí queda el regate.

Como también quedó ahí el desquite de Messi con Argentina. Era otro amistoso, pero a fin de cuentas era un Brasil-Argentina. Y a pesar del bodrio, el argentino se marcó su esprint de fábrica para acabar con su esplín habitual cuando juega por la patria; regateó por una, dos y tres veces, y la clavó como aprendió: rasa adonde no llegan las manoplas. Vamos, como el chicharro que le ha metido hoy al Almería. Ya veis: Messi-Cristiano-Messi-Cristiano; todo huele al partidazo. O sea que a la gente no le interesan amistosillos en estas fechas…importa lo que importa.

Propósitos diferentes

Domingo, 31 Octubre 2010

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Da rabia que al Madrid le toque la mayoría de figurantes en esta primera parte de la Liga. Más que nada, porque cualquier comparación entre merengues y azulgranas se queda vacua. Los primeros ya se han pulido a casi toda la parte inferior de la clasificación, mientras que al Barça le queda precisamente el Madrid y, después, un calendario facilito. Por eso, ansío el derbi del próximo domingo, porque tendría gracia comprobar si el Madrid sigue arrasando como Atila o le pasa como en los últimos años, en los que no ha ganado a nadie serio. Y eso que este Atleti se ha desinflado en un pispás.

El regusto que deja el Madrid es Cristiano Ronaldo, él solo con sus connotaciones. Ya pueden Di María y Xabi asfixiarse noventa minutos con ímprobos esfuerzos, que siempre quedará el portugués; ése es el gran peligro del Madrid. Mourinho ha compactado un grupo serio, con ideas medianamente claras y un abanico de recursos interesantes para, incluso, tomarse la Copa con seriedad. Sí, Pellegrini tenía fondo de armario y el de Mourinho todavía es más profundo, pero Cristiano sigue siendo el que espabila al equipo cuando la adversidad lo requiere (ayer) o el que le mete mil vatios de potencia para matar los partidos. Así es y así será.

En el Barça sobran los cabecillas. Y encima no sufren mal de egos, de momento. He escuchado a algún compañero achacar al Barça menos perfeccionismo que en años anteriores. Claro, no quiero ser ventajista pero exageraciones como la de anoche no son naturales. El Sevilla acabó vapuleado…¡a los cinco minutos! Justo el tiempo que necesitaron Xavi, Messi y Pedro para acojonar a Goyo Manzano. A este ritmo habrá que exigir al Barça jugadas a base de cabezazos. Quizá lo logren.

Pues ésa es la diferencia: el Madrid buscará reencontrar su mística legendaria en las próximas citas, mientras que el Barça se rifa los dobletes entre sus goleadores, ¿quién conseguirá su propósito de aquí al clásico? Me da que eso dependerá de Mourinho.      

Barça arrítmico…¿milagroso Madrid?

Lunes, 4 Octubre 2010

A la próxima ni el Bernabeu abrirá sus puertas porque, a tenor de la goleada, quizá sea mejor que el club se atenga al blindaje de Mourinho. Después de unas semanas de pose mediática, el técnico calló a sus jugadores y les obligó a jugar. Punto. Y, precisamente, sin distracciones tipo mal juego, Pedro León o Benzema, el Madrid se dedicó por una vez a hacer las cosas bien.

Cierto es que este Depor es una perita en dulce que va a pasar las de caín para mantenerse en Primera, pero también hay que agradecer a los madridistas su talante circense con pases de tiralíneas, centros calibrados desde las bandas – milagro, ¡por fin!- y jugaditas made in Barcelona. Pero lo más importante: a Cristiano se le acabado el berrinche; vuelve a ser ese niño orgulloso de sí mismo al que todo le sale y de quien la gente está pendiente…para bien.

De todos modos, ya se sabe con esto del fútbol: hoy todo son agasajos hasta que llegue otra puñalada, como la que se llevó el Barça. Fue otro accidente, sí, pero otro sin su computadora central. Sin Xavi el equipo se vuelve arrítmico, se lía y no encuentra planes alternativos. Cada vez es más evidente que Messi se puede escaquear, pero Xavi jamás. Y eso es peligroso para el club que está llamado a marcar una leyenda inolvidable. O sea que, o Guardiola encuentra un sustitutivo, o el Barça se va a dejar una riada de puntos, sea contra el Mallorca o cuando venga el Chelsea o el United en Champions.

Y qué pena el Atlético. Nos había dejado a todos boquiabiertos con un arranque inimaginable y en poco más de un mes está volviendo a las andadas. Reaparecen los errores garrafales, los fallos de concepto y todo lo que no se parece al fútbol. En Sevilla salieron atontados y ni el resignado De Gea pudo lanzar el salvavidas a nadie. Y si el portero no roza la perfección, el equipo tiene casi todas las papeletas para pegársela. A ver, analicemos: contra el Barça el mejor fue De Gea, contra el Valencia De Gea y contra el Zaragoza…¿adivináis quién?