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Boston “The Truth” Celtics

Seguro que me permitirá Paul Pierce robarle su apodo para aplicárselo a todo su equipo que se ha proclamado brillante campeón de la NBA demostrando que todo lo que había realizado durante la temporada regular era un aviso serio de que contaban con suficiente potencial para ser campeones de la NBA. De entre todos los finales que podía haber imaginado de las series por el título de la NBA el que sucedió anoche en el Banknorth Garden era el que más lejos quería tener de mi cabeza.

Parece difícil encontrar explicación, y más para un seguidor de los Lakers, al hecho de que se pueda jugar con tanta falta de fe y tensión un encuentro de semejante trascendencia. En ningún momento los jugadores de la franquicia californiana fueron capaces de igualar la intensidad de los locales que salieron al partido conscientes de que su excelente trabajo de toda la temporada no merecía el cara o cruz de un séptimo partido.

Boston Celtics es un brillante campeón que ha demostrado una mayor determinación, seguridad y aplomo en todas sus acciones. Hasta en sus peores momentos de juego, los jugadores de Glenn Rivers han sido capaces de mantener valores en el juego extraordinariamente generosos. Mención especial para el entrenador del equipo campeón, que siempre ha estado bajo sospecha por su errática trayectoria hasta esta temporada. Rivers, que sufrió como jugador de Atlanta Hawks la extraordinaria calidad de los Celtics de los 80, ha llevado a Boston a un nuevo título y ha dado una lección de cómo encajar los egos de tres estrellas respetando la importancia para el colectivo de todos los jugadores que, sin duda, han sabido responderle.

Los Lakers no han sabido solucionar su debilidad defensiva de toda la temporada, esto les ha privado de fabricar puntos desde su defensa obligándoles a jugar muchas situaciones de juego posicional donde la defensa de los Celtics se sentía más cómoda. Todos sus jugadores importantes han rendido por debajo de su nivel, en especial, un Kobe Bryant superado por Paul Pierce y extremadamente indolente en defensa, donde, a diferencia del capitán de los Celtics, no ha sabido contagiar agresividad a sus compañeros.

Pau Gasol tampoco ha realizado una buena final, parece haber llegado muy castigado a este final de temporada. Su cuerpo, acostumbrado a la rutina indolente y perdedora de Memphis no ha podido con la exigencia de toda una final de la NBA. Lo más preocupante es que la temporada acaba con la sensación de que su importancia en el juego colectivo ha ido disminuyendo con el paso de los partidos.  Será interesante su encaje en el equipo la próxima temporada con el recuperado Andrew Bynnum en pista.

No sería de extrañar que esta final, al igual que sucedió en la década de los años 80 se convirtiera en un clásico en los próximos años. Los jugadores importantes de ambos equipos tienen años de buen baloncesto por delante y jóvenes como Rondo, Perkins, Farmar y Bynnum seguirán creciendo y podrán ayudar a las dos franquicias a mantener su hegemonía como las más laureadas de la competición.

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