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El reto de Sergio Rodríguez

Tuve la fortuna de coincidir con Sergio Rodríguez cuando él decidió integrarse en las categorías inferiores de Estudiantes. Guardo muy buenos recuerdos de los momentos compartidos con el jugador canario ya que es gratificante encontrarse con jugadores que tienen en el talento su mejor cualidad para expresarse en el campo. En esos momentos ya se le vaticinaban las mejores condiciones para hacerse un hueco en el baloncesto profesional. Sus comienzos en el primer equipo confirmaron todas las expectativas y reafirmaron la necesidad de progreso en la capacidad de dirección del grupo y en el trabajo defensivo.  Después de dos años en la ACB, decidió dar el salto a la NBA a una franquicia que había demostrado bastante interés en él.

El balance de estos dos años no puede calificarse de satisfactorio. Sergio no ha tenido la oportunidad de demostrar sus condiciones y no hay muchos motivos para pensar que su situación mejore si continua en Pórtland. Ni siquiera podemos evaluar verdaderamente cual ha sido su evolución en estos dos años. En el Europeo del año pasado vimos a un Sergio Rodríguez muy distinto a aquel que resultó decisivo en la semifinal del Mundial de Japón contra Argentina. Para todos los que le conocemos nos resultó evidente que no disfrutaba sobre la pista absolutamente desbordado por la tremendamente difícil misión de rendir bien en poco tiempo. Además, daba la sensación de que el tinerfeño jugaba intentando justificar su decisión de haberse marchado a la NBA.

No voy a sumarme al ventajista carro de los que ahora critican esa decisión, es más, afirmaré que siempre pensé que el juego de Sergio podía encajar más en la filosofía del baloncesto americano que en la del Europeo. De la misma manera siempre hay que alabar a aquellos valientes que no dudan ni un momento a la hora de perseguir sus sueños, tarde o temprano encuentran su recompensa.

No obstante, conviene recordar que la línea entre la valentía y la irresponsabilidad es muy fina y se rebasaría si Sergio no consigue salir de Pórtland y encontrar acomodo en un sitio donde verdaderamente se crea en él, un jugador de su edad no puede permitirse un tercer año sin las sensaciones de competir porque irían irremediablemente en contra de su progresión. Perderse unos Juegos Olímpicos debería ser un gran estimulo para evitar resignarse a su situación actual porque los últimos movimientos de Pórtland (con traspasos en la noche del draft para hacerse con otro rookie de primera ronda en el puesto de base) no dan a entender la tan prometida confianza en el jugador español.

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Una respuesta a “El reto de Sergio Rodríguez”

  1. españa dice:

    Sergio era un jugador sin formar. Cuando Gasol o Calderón se fueron a la NBA eran jugadores decisivos en la ACB. Sergio era bueno, pero no un crack. Su defensa era malísima y eso en NBA se paga salvo que sea un superclase en ataque.

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