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Los doce de Aíto

Inmejorable comienzo del equipo español en los Juegos Olímpicos. A la ya conocida importancia de comenzar ganando el primer encuentro, España consiguió incrementar su, ya de por si elevada dosis de autoconfianza, ante un desconocidísimo equipo griego que volvió a demostrar que le cuesta ponerse en marcha en los campeonatos.

España empezó sorprendida por los interesantes aspectos tácticos preparados por el técnico heleno. Los cambios en las situaciones de bloqueo directo y la defensa zonal en saques de fondo consiguieron el propósito de romper la fluidez ofensiva del equipo español. Además, no todos los jugadores respondieron a la enorme exigencia de las rotaciones de Aíto García Reneses que obligan a una rápida adaptación al partido y a una buena aportación en poco tiempo. En el minuto 16 España ya había empleado a sus 12 jugadores que, aunque de manera casi imperceptible estaban desgastando al equipo griego que principalmente creaba problemas a España en las rápidas transiciones de Spanoulis.

Señalo del partido tres momentos decisivos por su influencia en el resultado y por lo que tienen de representativos en lo que puede ser el desarrollo de la competición. El primero de ellos es el comienzo de la segunda parte que rompió el partido en el que destacaron varias acciones de Juan Carlos Navarro. El jugador del Barcelona parece lejos de sus mejores momentos y su rol se ha visto alterado por la tremenda irrupción de Rudy Fernández pero esos minutos del comienzo del segundo periodo pueden resultar un impulso de confianza en el genial escolta catalán.

El segundo momento decisivo llegó con la acertadísima decisión del entrenador de España de defender en zona cuando Grecia quería meterse nuevamente en el partido. Los griegos demostraron carencias para atacarla al carecer de dos figuras importantísimas contra este tipo de defensas, tiradores y jugadores interiores con capacidad para anotar en situaciones cercanas.

Por último, Aíto nos recordó a todos que el equipo tiene margen de mejora, que todavía no hemos ganado nada y que cualquier relajación puede ser tremendamente perjudicial y cuando Grecia se colocó a 12 puntos a falta de menos de dos minutos llamó a filas a los suyos para recordarles y recordarnos que las medallas aún están muy lejos.

De los nombres propios del partido, permitidme que me aleje por un día de los sólidos Calderón, Rudy y el sabiamente dosificado Pau Gasol y me quede con el importante trabajo de Mumbrú y Jiménez, tremendamente eficaces en defensa donde mostraron una gran capacidad para corregir errores de los compañeros y muy activos en el rebote. Además, en el caso del capitán de la selección tuvo buenos momentos jugando en la posición de “cuatro”, algo que seguramente veremos en más momentos de la competición debido a la gran cantidad de falsos pívots que lucen principalmente sus habilidades más allá de la línea de 6,25

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Una respuesta a “Los doce de Aíto”

  1. Laura dice:

    Me gusta su análisis, sr. de Pablos. Bienvenido a la blogosfera.

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