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Orgullo, Corazón y el Señor Jiménez

España jugará la final de los Juegos Olímpicos después de 24 años cerrando un ciclo mágico de los nuestros con tres finales consecutivas en el Campeonato del Mundo, Europeo y finalmente estos Juegos de Pekín.

Nuestra selección ha conseguido la victoria en un partido emocionante, lleno de matices de interés y mostrando una gran capacidad para sobreponerse al extraordiario acierto de los lituanos.

Lituania ha creado muchos problemas a España a través de situaciones de bloqueos centrales aprovechando la extraordinaria capacidad de Jasikevicius en este tipo de juego. Durante más de 30 minutos, los nuestros se vieron incapaces de encontrar una alternativa eficaz para defender esta situación que obligaba a nuestra defensa a abrise demasiado y a conceder demasiado espacio para los terribles tiradores bálticos. España logró mantenerse en el partido gracias al trabajo de sus, con todo el respeto, “obreros”, en especial de Felipe Reyes y Carlos Jiménez y dio la puntilla a los lituanos a través de Gasol y Rudy Fernández que fue el encargado de anotar cuando España consiguió la renta definitiva.

Permitidme unas líneas para el capitán de la selección, Carlos Jiménez. Sí, ya sé que llevo muchos días hablando de él y destacando su trabajo, pero hoy ha vuelto a estar excelso en muchísimas facetas del juego. Jiménez es un jugador de entrenadores más que del gran público pero espero que este encuentro sirva para un reconocimiento más amplio para un jugador que no sólo se ha mostrado ejemplar en el campo sino que empezó a cambiar el rumbo del equipo con sus declaraciones avisando de cuál debía ser el camino correcto del conjunto si quería alcanzar el éxito.

El partido dejó de nuevo la confirmación de que estamos ante una generación de ganadores, capaces de sobreponerse a situaciones adversas en un partido que pintaba bastante mal ante la comodidad ofensiva de Lituania. La final olímpica es un justo premio para dos entrenadores brillantísimos. El primero Aíto García Reneses, que vivirá una final olímpica como premio a una extraordinaria trayectoria, hoy nos dejó una gotita más de su sabiduría cambiando el ritmo del partido con una defensa zonal en el momento oportuno que incomodó sin duda a Lituania. El segundo entrenador, que no debemos olvidar, es Pepu Hernández, de cuya labor durante los dos años anteriores seguro que se ha beneficiado el propio Aíto y que, a buen seguro, está disfrutando del éxito de este grupo que también es un poco suyo.

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