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Épico y Justo

La épica y la justicia no son siempre grandes amigas. Muchas hazañas deportivas permanecen en el anonimato por el brillo especial del triunfo. Ricoh Manresa sabe algo de eso, nunca antes, en toda la temporada había acaparado el equipo de Jaume Ponsarnau tantos elogios. La sensacional victoria conseguida en el partido frente al Regal Barcelona es un merecido homenaje al equipo de más mérito en toda la competición.

Es curioso el tratamiento mediático a este equipo, que, sorprendentemente, ha dado más titulares por sus iniacitivas para paliar su más que delicada situación económica que por su excelente rendimiento deportivo. En la jornada 27, esa donde muchos equipos aún hacen sus cálculos de cuántas victorias necesitarán para salvarse, Manresa puede soñar, con muchos argumentos para hacerlo, con jugar el play off por el título.

Mucha parte del éxito del grupo se debe, en mi opinión, al excelente trabajo de su técnico Jaume Ponsarnau, (¿cuándo ganará el premio de entrenador del mes?). Ponsarnau ha conseguido lo que todos los entrenadores persiguen, un grupo implicado y decidido donde todos los jugadores se encuentran con la confianza necesaria para expresarse al máximo. Hay muchos ejemplos que hablan de la buena labor de Ponsarnau como revitalizador de carreras a la deriva y de gran formador de jugadores emergentes. Dentro del primer grupo los ejemplos más destacados son Javi Rodríguez y Alfonso Alzamora. Dos jugadores que parecían haber dejado atrás sus mejores años y que son vitales en el proyecto manresano. Rodríguez supera al de sus mejores años en Lugo y es uno de los responsables del buen baloncesto de su equipo y Alzamora recuerda a aquel canterano del Barcelona que parecía dispuesto a comerse el mundo y superar a base de intensidad a pívots que le superaban en físico.

Si Alzamora y Rodríguez vuelven a disfrutar con el baloncesto, después de un periodo oscuro en sus trayectorias, Guillem Rubio y Rodrigo San Miguel están encontrando en Manresa el mejor medio para desarrollar sus aptitudes. Rubio ya no es solo el pívot batallador que cumplía en una tercera o cuarta rotación. Ahora es uno de los “jefes” del equipo, un jugador que, sin perder intensidad, se ha pulido y es capaz cada año de incorporar un detallito más a su juego que le hace mejor jugador. Es la versión Manresana de Felipe Reyes. Rodrigo San Miguel es otro factor diferencial de Manresa porque es uno de los pocos bases suplentes de la competición que está rindiendo de manera constante, algo tremendamente difícil y que habla de la madurez de un jugador que, a buen seguro, jugará muchos años en la mejor liga de Europa.

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