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Malos hábitos

Lo sabemos. España perdió contra Serbia el primer partido del pasado europeo, incluso la selección de fútbol ganó el pasado mundial después de caer derrotada en su primer compromiso. No se trata entonces de alarmar y elucubrar con un presumible fracaso en el recién estrenado campeonato del Mundo sino de analizar cómo un equipo que ha tuteado a la, hasta ahora inabordable, selección de Estados Unidos, se ha mostrado tremendamente errático, nervioso y ansioso como en este partido ante Francia.

Francia. Explotar sus “rarezas”. El equipo galo es atípico y muy discreto en muchas facetas del juego. Estamos ante uno de los peores grupos de pasadores y tiradores del campeonato. Para limitar sus deficiencias ofensivas, Francia trata de llevar el partido a un ritmo bajo e incomodar a sus rivales con muchas situaciones defensivas de cambios entre jugadores. Entre que a esta España le cuesta anotar en situaciones rápidas y que no hemos estado muy hábiles leyendo la disposición defensiva de nuestros rivales, es evidente que el plan francés ha resultado un éxito.

España. Fría y errática. Los cinco primeros ataques de España no presagiaban nada bueno. Curiosamente todos ellos fueron después de errores franceses, pero incomprensiblemente se desarrollaron en media pista y a un ritmo lento. El primer mensaje que se mostró a Francia fue oxígeno puro para los jugadores del país vecino.

Nombres. A priori España superaba claramente a Francia en los puestos capitales de este juego. El base y el “cinco”. Nuestros bases no han contribuido a encontrar las respuestas que demandaba el partido y han sido superados por Albicy, sin duda, el jugador de esta primera jornada del mundial. Marc Gasol ha estado muy condicionado por sus dos tempraneras faltas y no ha podido exhibir su superioridad absoluta frente a los galos. Preocupante, sin duda, los problemas que tiene el equipo nacional para alimentar de manera constante al pívot de Memphis. Su sustituto Fran Vázquez tampoco ha estado acertado, en realidad como todo el banquillo español.

Y ahora. España debe jugar pensando en recuperar sensaciones más que con la idea de sumar victorias. El nivel del grupo posibilitará sumar triunfos suficientes para avanzar en el campeonato. A corto plazo debemos encontrar capacidad para anotar más veces en situaciones de contraataque, canastas con efecto revitalizador y muy dañinas animicante para los rivales. Desde ese punto de partida, también parece prioritario que recordemos que los principales éxitos de España han venido respaldados por actuaciones muy sólidas de los reservas. Actualmente nuestros suplentes parecen menos titulares que nunca, debemos remediarlo.

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