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Lecciones del caso Rudy

1. Piensalo bien antes de marcharte. Convertir un sueño en una pesadilla es relativamente fácil. Ya había experiencias previas que avisaban que sólo unos pocos elegidos logran instalarse plenamente en la competición americana, si no estás entre los 10 primeros del Draft o entras en un equipo de titular, la experiencia puede ser realmente dura. Rudy no quiere seguir ni en Portland ni en la NBA lo que demuestra bien a las claras su situación desesperada. No basta con unas expectativas deportivas favorables, debes tener una madurez a prueba de fuego para sobrevivir en una competición multitudinaria pero dónde la soledad está más que presente.

2. Patriotismo sin rigor. Una cosa es la admiración por Rudy Fernández y el deseo que tenemos de verle jugar en España y otra es perder la perspectiva de la lógica. La NBA y Portland Trail Blazers tienen razón. Se trata de ser fieles a las reglas y a los contratos y mantener el prestigio de la NBA intacto. El nivel deportivo de la NBA es deficiente en el 80% de sus jugadores (por cierto, Rudy forma parte del 20% restante)  pero empresarialmente sigue siendo modélica.

3. Rudy jugador. Es conveniente reflexionar sobre qué ha aportado a los jugadores españoles que han estado en la NBA su paso por la competición americana. En el caso del jugador mallorquín hemos observado una paulatina especialización hacia el rol de tirador que solo sus veranos con la selección española han podido encauzar. La calidad de Fernández viene determinada por su habilidad para desarrollar brillantemente muchas acciones del juego. Seguro que la experiencia de Portland le está enriqueciendo pero técnicamente no ha progresado en alguna carencia con la que se fue de España (fundamentalmente el manejo de su mano izquierda) y tácticamente su papel ha sido reducido por su entrenador a una parcela muy concreta del juego.

4. Soluciones. Todo apunta a que Rudy Fernández acabará su contrato con los Blazers y regresará a España el próximo verano. Otras opciones parecen improbables salvo que alguno de los equipos europeos que le pretenden paguen a los Blazers una cifra considerada adecuada por la franquicia del estado de Oregon. Un traspaso a otra franquicia NBA parece hoy complicado porque el jugador no muestra deseos de continuar en la competición y no parece probable que nadie sacrifique otros jugadores o una ronda de draft por alguien que permanecería con ellos solo una temporada. De lo que no hay ninguna duda es que su impacto en el equipo europeo que recale ésta o la próxima temporada será enorme.

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