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Informe Ricky Rubio

Nadie duda que estamos ante un jugador que hará historia en nuestro baloncesto pero si el campeonato del Mundo de Turquía nos puso en alerta sobre su evolución, las dudas actuales que muestra  Ricky Rubio nos obligan a detenernos y analizar algunos aspectos de su juego y su trayectoria que pueden explicar el difícil momento por el que atraviesa.

1. El Foco. Es evidente que el jugador del Regal Barça siempre ha estado muy “vigilado” por los medios. Su debut con 14 años en la ACB y su desparpajo jugando le hicieron rápidamente llamar la atención. Se valoró su mesura en posponer su viaje a la NBA y se ponderó al máximo, y muy acertadamente, su gran importancia en el Barça campeón de la pasada temporada. Siempre ha sido mirado con un justo cariño y admiración. Aún así, siempre ha crecido rodeado de jugadores que le han apartado del primer plano de la responsabilidad como Rudy en la Penya y Navarro en su actual equipo. Todo ha cambiado desde el Campeonato del Mundo dónde no estuvo brillante y acusó en exceso la responsabilidad de cargar, sin el respaldo de Calderón, con la dirección del equipo nacional.

2. Ricky Penya vs Ricky Barça. Un mismo jugador con un estilo bastante diferente. Más vistoso, eléctrico, espontáneo y diferente el jugador del Joventud y más director, más maduro, más de entrenador y menos de espectador el de la Penya. Su evolución en el juego ha sido llamativa, parece que tenía muy claro que lo que necesitaba el Barça de él era algo completamente distinto a lo que hacía en Badalona. Un ejemplo más de su madurez y de su habilidad pero que puede que haya llevado demasiado al máximo sobre todo a la hora de inhibirse para ser más agresivo en el juego ofensivo, dividiendo, sacando faltas e incluso anotando. Una cosa es tener claro que hay jugadores en su equipo más dotados para conseguir puntos y otra asumir permanentemente el papel de pasa-bolas. Sería reconfortante que Ricky Rubio recordara de nuevo que solo tiene 20 años.

3. El reto. Rubio es un jugador capital el Regal Barça. Su influencia en el juego del equipo es máxima y su mal momento es acusado por el grupo. Una vez acreditada su inteligencia y su madurez, es el momento de exigirle carácter y determinación. La mejora en el lanzamiento exterior que exhibió la pasada temporada ha vuelto a dar paso a un periodo dónde el tiro es el último recurso de su juego. Su superioridad física sobre los bases rivales no se traduce en muchas visitas a la línea de tiro libre e incluso en defensa, donde es de los pocos jugadores capaces de cambiar la dinámica de un partido parece haber perdido ese “toque” para recuperar balones. ¿Podemos decir entonces que Ricky no es tan bueno?. En absoluto. Es buenísimo, su palmarés y prestaciones así lo acreditan, simplemente está en un momento menos brillante que requiere algunos ajustes en su juego. Una actitud más positiva y abierta dentro y fuera de la cancha le ayudarán a disfrutar nuevamente con el juego.

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