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Sospechosos habituales

Andrey Bynum y Ante Tomic son dos de los nombres de esta semana. Dos jugadores jóvenes, enormes, de gran poderío físico el norteamericano y de sobrado talento el balcánico. Ambos tienen en sus manos gran parte del futuro de sus respectivos equipos esta temporada, aunque quizás, ni ellos ni sus compañeros y entrenadores parece que lo tienen tan claro.

Escribo estas líneas mientras repaso la derrota de los Lakers frente a Dallas. Pienso que nadie tiene el juego interior de los Lakers con Gasol y Bynum y disfruto de las conexiones entre ellos, luego veo que entre ellos dos lanzan 18 tiros y que Kobe Bryant lo hace en 29 ocasiones. Veo a Bynum y leo en su frente el eterno estigma del Rookie, del jugador al que solo se tiene en cuenta en la derrota. En su sexta temporada en la NBA, Bynum ha conseguido que solo sea reconocido como factor diferencial cuando ha estado lesionado, nunca en el juego ha gozado de tal status en los Lakers, claro error por otra parte en un equipo que debería resultar demoledor en situaciones cercanas al aro. El equipo californiano tiene una extraña memoria selectiva, tiende a olvidarse de cómo logra sus victorias (machacando a los Hornets con Gasol y Bynum como ejes de su juego ofensivo) y muestra una sorprendente facilidad para reproducir sus errores más evidentes (falta de solidaridad tanto en ataque como en defensa).

De Tomic se dicen y escriben muchas cosas. “Es blando“, muy blando diría yo, “defiende poco”, cierto en situaciones cercanas al aro y más cuestionable en la defensa de los bloqueos directos donde Prigioni y Sergio Rodríguez no son unos “amigos” precisamente, “no rebotea“, más de lo que parece, “tiende a desaparecer”, incierto, le hacen desaparecer. Lo cierto es que si Tomic no tuviera esos “peros” no jugaría en el Real Madrid sino 35 minutos en cualquier franquicia de la NBA. En víspera de la Final Four de la Euroliga, no exagero si digo que Tomic es la gran diferencia del Real Madrid respecto al resto de equipos. Vaya por delante que los de Molin no son los favoritos pero sus muchas o pocas opciones pasan en gran parte por este croata que juega de espaldas a canasta como hacía tiempo no se veía en Europa.

Es curioso como las expectativas sobre los jugadores parecen ir en proporción con su tamaño. La figura del pívot es muy poco valorada en las estructuras ofensivas de los equipos. Bynum y Tomic son dos ejemplos de dos competiciones muy distintas que repiten un mismo patrón. Su importancia en el juego es enorme en los primeros minutos, parece que los entrenadores vienen con la lección muy aprendida de los partidos anteriores y asumen donde son superiores. A partir de ahí, según el partido avanza, el plan parece abandonarse y en los minutos decisivos acostumbran a tener un papel residual, eso cuando acaban los partidos en pista, que no son muchas veces.

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