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Navarro y su aportación invisible

 

Juan Carlos Navarro seguirá en el Barcelona

Juan Carlos Navarro es uno de los protagonistas de la semana. En realidad, suele serlo de casi todas porque estamos hablando de un jugador legendario que a su calidad, compromiso y talentazo une una tremenda constancia y regularidad en la aportación a su equipo. A punto de convertirse en el máximo anotador de la Euroliga, Juan Carlos Navarro es el factor diferencial del Barcelona Regal, un líder sereno, tranquilo, nada tribunero y tremendamente solidario con los suyos.

 

Como las virtudes de Navarro son de sobra conocidas y reiteradamente demostradas por él mismo, me gustaría reflejar una influencia que en mi opinión ha tenido el escolta  internacional en la percepción del juego y en el trabajo de formación en los jóvenes jugadores. Cuando Navarro jugaba en categorías inferiores ocupaba también la posición de base. Eran aquellos tiempos en los que se intentaban tener bases altos y se empezaba a desconfiar para los puestos exteriores de jugadores que no fueran atléticos o se acercaran a los 2 metros.
Ninguno fuimos inmunes a esa obsesión, recuerdo que  todos los equipos intentábamos “hacer” bases cuando es sin duda la posición con más componentes innatos de este juego. A costa de la obsesión de fabricar bases reducíamos la capacidad de jugadores con una excepcional habilidad para anotar y cuyo puesto natural era el de escolta. También Rudy Fernández jugó de base el campeonato de España cadete en Zaragoza con la penya.

La realidad es que el rendimiento de Navarro ha ayudado a que seamos menos rígidos a la hora de que las capacidades físicas determinen el puesto de cada jugador. Es evidente que el máximo nivel está lleno de verdaderos atletas pero afortunadamente ya ha pasado el tiempo en el que se pedían unas condiciones físicas mínimas para un puesto y no se atendían las capacidad técnicas y tácticas. Recuerdo que en Estudiantes, Felipe Reyes jugó de alero su temporada en el equipo de Liga EBA porque se temía que se quedara pequeño para la ACB. Ese año hizo buenos números y demostró un gran entusiasmo para adaptarse a su posición pero muchas de sus cualidades quedaban limitadas o anuladas.

Como en el caso de Felipe Reyes y Rudy Fernández estoy convencido que Juan Carlos Navarro sacó cosas positivas al formarse también en un puesto que no era el suyo. No creo que nadie deba dar por perdido aquel tiempo invertido en que conociera otra posición, simplemente, Navarro estaba hecho para otros retos, para ser uno de los mejores jugadores españoles de la historia.

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Una respuesta a “Navarro y su aportación invisible”

  1. Juanillo dice:

    Interesante. Ahora es inevitable una reflexion mas profunda sobre ese inquietante dilema de por qué hay esa tendencia a querer hacer un base de un escolta y no querer poner a un base de escolta. La esperamos.

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