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Duncan y Garnett, dos estilos

Tim Duncan y Kevin Garnett nacieron en el mismo año pero uno parece mucho mayor que el otro, o por lo menos esa sensación me da a mi. Camino de los 36 años, dos de los mejores “cuatros” de todos los tiempos (vale, quizás en el caso de Garnett me he pasado) afrontan sus últimas temporadas con una dignidad admirable resistiendo el empuje de los Love y Griffin de turno.

Estamos ante dos maneras radicalmente distintas de expresarse en un campo de juego. Duncan es un competidor sereno y poco dado a la parafernalia, su liderazgo en los Spurs no ha sido egoísta sino que ha permitido que bajo su protección se expresaran talentos diversos. En plena madurez y con claras muestras de declive físico, Duncan no intenta rebelarse ante lo inevitable sino que sabe adaptarse a las nuevas normas que imponen sus piernas. Lejos de los tiempos donde era imparable, el jugador de San Antonio Spurs mantiene una línea más que digna y es uno de los factores que explican la extraordinaria marcha de su equipo.

Si Duncan afronta el paso del tiempo desde la serenidad, intentando esquivar y entender lo que supone para su cuerpo tantas batallas libradas, Kevin Garnett lo hace desde la rebeldía. El jugador de Boston Celtics siempre parece un espíritu atormentado necesitado no de rivales sino de enemigos que transmite la necesidad de reivindicar su status dentro de su equipo y de la competición. Quizás esa es la energía que le mantiene en la élite después de tantos años, pero que nadie se engañe, tan competidor es Duncan como Garnett aunque los dos se expresen de manera distinta.

Como habréis adivinado, yo soy mucho más de Duncan. No sólo porque quizás estemos ante el mejor “cuatro” de todos los tiempos sino porque su carrera me ha parecido ejemplar en todos los sentidos. Su llegada a los Spurs les permitió obtener un anillo en los coletazos finales de David Robinson. Supo asumir de una manera natural el liderazgo que demandaba la franquicia cuando Robinson se retiró. Abrigó  y protegió a jóvenes talentos hasta que estuvieron maduros para compartir el protagonismo del equipo y, por encima de todo, se ganó el respeto de todo el mundo del baloncesto sin un escándalo ni una palabra más alta que la otra. Duncan ha sido el mejor sin necesidad de poner un adorno a ninguna de sus muchísimas cualidades, ahora, en el declive de su carrera es tiempo de recordarlo, valorarlo y disfrutarlo.

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Una respuesta a “Duncan y Garnett, dos estilos”

  1. Sara dice:

    Pues yo soy de Garnett, Duncan es demasiado frío para mi gusto.

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