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Más sobre los Sergios

El famoso frasco de la confianza está en distintos niveles en el caso de Sergio Rodríguez y Sergi Llull. La Copa del Rey fue un título importante para el club blanco por el tiempo que se llevaba sin ganar y por la extraordinaria manera de conseguirla pero dejó algún tipo de señal que quedó en la retina de aficionados y jugadores. La cita de Barcelona fue el primer momento del año dónde Pablo Laso tuvo que dejar a un lado la alternancia y elegir con quién quiere jugarse los títulos. La actuación de Sergi Llull le allanó el camino y los siete minutos que jugó el “Chacho” parece que aún le siguen pesando un poco en la cabeza. Desde entonces, curiosamente, nadie cuestiona la capacidad de Llull para jugar de base y, a pesar, de su más que correcta temporada, aumentan las voces que indican que el Real Madrid quiere prescindir de Sergio Rodríguez para el próximo curso.

El partido del Real Madrid frente al UCAM Murcia no hace sino confirmar la tendencia de los dos bases. Llull, que siempre ha destacado por su valentía y su confianza en sí mismo, es un jugador desbocado que se siente absolutamente imparable. La interiorización que realiza del puesto que ocupa y la pausa que se autoimpone en algunos momentos le vienen francamente bien para no encadenar posibles errores lo que le facilita poder cumplir con una de las reglas de oro no escritas de este juego, no cometer el mismo fallo dos veces seguidas.  Como ya hemos comentado alguna vez, su exhuberancia física le permite generar más superioridades contra bases que contra escoltas, aunque le sigue faltando un conocimiento más completo del juego para lucir más en su faceta de director. Sin duda, adquirirá ese conocimiento cuando las piernas empiecen a fallarle y no le solucionen todos los problemas.

Sergio Rodríguez lucha ahora contra sus demonios y contra los que ha generado el famoso entorno que ha filtrado noticias interesadas.  Insisto que, para mí, su temporada está siendo bastante buena, nada que ver con la anterior. Durante muchos partidos consecutivos vimos al mismo Rodríguez genial de siempre pero bastante más maduro para contener las pérdidas de balón y para entender qué tipo de compañeros le rodeaban en cada momento. Es cierto que el momento actual del “Chacho” no parece tan bueno pero su comienzo de temporada hacen pensar que puede ser capaz de superarlo. Para lograrlo no deberá fiarlo todo a su indudable talento y a su pasión por el juego sino a su fortaleza mental para que un posible error no le condicione en la siguiente acción, hace un par de meses parecía estar por encima de estos detalles y, sin embargo, ahora muestra alguna duda más. Me apetece ver cómo supera Sergio Rodríguez este pequeño bache, quizás, como en otros muchos casos, sea cuestión de un gran partido contra un gran rival, ¿qué tal el jueves contra el Barça en el Palau?

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