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Benditos nervios

Hay veces que todos los que nos dedicamos a pensar un poquito sobre baloncesto intentamos dar con la fórmula del éxito sin percatarnos de que las respuestas siempre las ofrecen los jugadores.Presencio el Francia-España preparatorio para los Juegos Olímpicos con un interés añadido por no ser uno de esos partidos a medida a los que nos acostumbra la FEB en cada verano. Francia en París es un partido de preparación de verdad contra un buen equipo con muchas cuentas pendientes y con un ambiente contrario. Los dos equipos juegan sus propias partidas de cartas enseñando cómo serán sus rotaciones y los elementos tácticos trabajados hasta ahora. La prueba es más que superada por España que ofrece una versión solidísima, dominante, diría yo, especialmente en la salida del tercer cuarto cuando durante seis minutos Scariolo decidió probar con su trío exterior titular, es decir, Calderón, Navarro y Rudy y la mejor pareja interior que disponía Ibaka, Pau Gasol. La victoria con menos renta en la preparación es la que mejor sensación me ha dejado por la constancia de que España dispone de un plan definido al que sólo falta dar forma e incorporar en su plenitud a todos los jugadores que deben desarrollarlo.

Estos seis minutos del tercer cuarto sirvieron para poder ver en pista nuevamente a Juan Carlos Navarro. El escolta español declaró después del partido que se sintió algo nervioso después de algún tiempo sin pisar la pista. Pienso en esas declaraciones y entiendo por qué este equipo ha logrado ser constante en la consecución del éxito. Uno sólo siente nervios si hay un componente de pasión en todo lo que hace. Navarro y todo este grupo mantienen la ilusión por el juego y las ganas de retarse cada partido y no hay mejor aval que ese para afrontar una competición tan exigente como los Juegos Olímpicos. Me gustó mucho la “humanización” que mostró Navarro, lejos de mostrar una debilidad, insinuó todo lo que le aporta este deporte.

Rudy, Rudy. No tengo muy claro que Rudy Fernández debiera ser descalificado en su acción con Gelabale, lo que sí pienso es que es momento de detenerse un poco en la, a veces, actitud altiva de Rudy en el campo. El excepcional jugador balear tiene demasiados argumentos baloncestísticos para verse metido en todos los fregados. La exageración llevada al extremo pasa de ser pillería a provocación, y no se trata con estos comentarios de exculpar ninguna acción de los franceses pero como debería hacer Rudy (y alguien decírselo) es mejor preocuparse primero de lo que depende de uno mismo que de lo que hacen los demás.

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