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El tercer base

No creo mucho en la convivencia de tres bases de buen nivel en un mismo equipo, cierto es,  que equipos que aspiran a todos los títulos deben tener al menos tres jugadores que puedan desarrollar esa función, pero es complicado manejar las expectativas de jugadores que se reparten 40 minutos sin que el rendimiento de todos ellos se vean afectados. Por eso, me gusta detenerme en la manera en que equipos que tienen tres bases de garantías organizan su convivencia y en qué manera su rendimiento particular y el del colectivo se beneficia o se ve perjudicado por este hecho.

Pienso en esto mientras veo a equipos españoles en la última jornada de la Euroliga. En Caja Laboral ya no hay tres bases porque a Cabezas le han echado pero antes del presunto “chivatazo” compartía minutos con Cook y Heurtel. Caja Laboral cometió un error bastante común que es pensar que tres jugadores de nivel “6-7″ (por entendernos) lograrían hacer una posición de nivel “9″. Evidentemente, no fue así y en el momento actual de sus carreras cuesta averiguar quien es mejor entre Cook, Heurtel y Cabezas, a uno porque aún le falta (Heurtel) y a otros porque parece que ya han dado sus mejores momentos. Más allá de historias de vestuario, la realidad es que la convivencia de estos tres jugadores no mejoraba el colectivo y sólo el que siempre salía de titular, Heurtel, parecía rendir cerca de su nivel. Cabezas y Cook nunca lograron adaptarse a su rol.

El caso del Real Madrid es bastante distinto, y meritorio en mi opinión, porque su entrenador no piensa tanto en que tiene tres bases sino en que cuenta con siete jugadores exteriores, ahora seis, sin Pocius,  a los que puede mezclar de distinta forma. Claro, también ayuda tener a un tal Sergi Llull que en defensa se empareja con cualquiera (igual ha sido el madridista que mejor ha defendido a Mickeal), pero esta visión menos rígida es la única que puede hacer que los tres jugadores que, a priori, ocupan la posición de base puedan sentirse útiles.

El final de la temporada pasada de Sergio Rodríguez cuestionaba y mucho la llegada de Dontaye Draper al Real Madrid. ¿Para qué?.  Siete meses después la respuesta está muy clara, Llull y Rodríguez no han decaído en su rendimiento y Draper aporta intensidad defensiva, un ritmo algo más pausado e incluso, como ayer, tiros decisivos. No nos engañemos, no todo es maravilloso, seguro que al bueno de Dontaye le apetecería jugar más minutos y quizás a los dos internacionales españoles no tener otra alternativa que les tenga permanentemente en alerta, pero lo cierto es que Draper no es ningún problema sino una alternativa más que válida que ha convencido a la mayoría de que su presencia en el equipo sólo aporta beneficios. Y sí, resultaré redundante y hasta pesado, pero este también es un gran mérito de Pablo Laso.

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