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Seis asistencias

Las tres derrotas seguidas del Real Madrid en su cancha del Palacio de los Deportes representan probablemente el momento de mayores dudas en el colectivo desde la llegada de Pablo Laso al banquillo del equipo blanco. La situación no invita al dramatismo pero merece la pena detenerse en cuáles pueden ser las causas de unas derrotas que, mientras en la Liga Endesa, no tienen demasiada trascendencia en la clasificación, en la Euroliga pueden derivar en jugar los Cuartos de Final con el factor cancha en contra.

El pase como síntoma.  Más allá del contundente 2 de 17 en lanzamientos de tres puntos, el dato estadístico que más me ha llamado la atención del partido contra el Panathinaikos ha sido las seis asistencias contabilizadas a todo el equipo durante todo el encuentro (por contra  Diamantidis en el rival aportó ocho). Independientemente de que el criterio de asistencia no está muy definido en el baloncesto europeo, el criterio es el mismo que en los mejores partidos del Real Madrid donde el equipo superaba los 20 pases de canasta.

La explicación hay que buscarla en los méritos de la defensa del rival (porque leyendo y escuchando a algún aficionado madridista parece que siempre juegan solos) y en la ansiedad que demostró el equipo en determinados momentos por buscar demasiadas soluciones individuales. En los momentos de más dudas soy de los que piensa que la respuesta siempre está en el colectivo. Es evidente que el Real Madrid tiene muchísimo talento y jugadores con capacidad para dar la vuelta a situaciones difíciles pero estas derrotas no son algo puntuales sino que venían anunciándose desde hacía algún tiempo con victorias basadas en arreones en los minutos finales más que en un trabajo constante y sólido durante los 40 minutos. Básicamente se trata de que la excepción (por ejemplo esos tiros sin mucho sentido de Rudy o esas penetraciones contra el mundo de LLull) no se conviertan en hábito.

El Real Madrid de Pablo Laso ha tenido la virtud de que muchos jugadores tenían espacio para expresar las mejores condiciones de su juego. Así, en la mayoría de sus partidos brillaban a la vez el talento de Sergio Rodríguez y Mirotic, la exhuberancia física de Llull, la versatilidad de Rudy Fernández, la anotación express de Carroll y el permanente trabajo de Reyes. De esta manera entre unos y otros daban continuidad a los momentos buenos del equipo y ese ritmo era difícil de igualar por cualquier rival. Ahora las piezas parecen algo más desenchufadas y el equipo quizás demuestra mayor dependencia en el acierto exterior que otros posibles candidatos al título. Dicho todo esto, la situación está muy alejada de ser  dramática y pocos equipos se merecen tanto crédito como el Real Madrid para pensar que pronto volverá a ofrecer su mejor versión, tienen muchos partidos excelentes en las dos últimas temporadas a los que agarrarse. Si los repasan verán que lo que ha cambiado estas últimas semanas no es el estilo sino el acierto porque se han sustituido los pases por los botes y eso nunca es buena cosa.

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