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Un engaño

Alguien ha comentado o escrito que los Lakers quieren construir su futuro en torno a Dwight Howard, que será la piedra angular de una nueva etapa tras el liderazgo de Kobe Bryant. A día de hoy demasiada responsabilidad para un tipo que, con muchos compañeros lesionados,  se autoexpulsa en el último partido de la temporada y no tiene muy claro si quiere prorrogar su compromiso con la franquicia. Howard es un jugador con unas excelentes condiciones cuyo sentido de la responsabilidad le impide liderar ningún proyecto porque carece de la cualidad más importante para desarrollar con éxito cualquier profesión, la pasión.

He conocido a bastantes jugadores que se dedicaban al baloncesto porque pensaban que era lo mejor que podían hacer. Al final, más temprano que tarde su falta de interés por el juego o mejor dicho, por la competición, les ha impedido progresar y han alcanzado su plenitud demasiado pronto. Es lógico, la competencia es brutal y la profesión es tan bonita que hay mucha gente que se deja la piel por agarrarse a cualquier oportunidad que se les ofrece, muchos de ellos dejarán su vida deportiva sin ganarse ningún Titular pero tendrán la conciencia tranquila de que no abandonaron voluntariamente ningún partido y que jugaron cada minuto respetando los principios de responsabilidad que deben primar en cualquier deporte colectivo.

De momento, Howard no puede ser considerado de otra manera que un engaño. En este mismo espacio, he defendido sus extraordinarias condiciones, incluso sería muy debatible la manera en que los Lakers han encajado en su Sistema de Juego las posibilidades que ofrece disponer de un jugador como él. La realidad es que es triste que un tipo con tanto por ofrecer transmita tanta apatía y desinterés por superarse.

Hay algo muy positivo en Dwight Howard. Su ejemplo debe advertir a muchos otros jugadores que piensan que con tener grandes condiciones ya está todo el trabajo hecho. En la mayoría de los casos será suficiente para obtener grandes contratos pero los verdaderamente grandes han sido aquellos a los que nunca se les ha cuestionado el dinero que ingresan.

Es cierto, el año de los Lakers ha sido tan desastroso que no deben perder un minuto en pensar cómo reconstruirse para rendir de acuerdo a las expectativas que genera su historia. Es lógico que para ello puedan pensar en recurrir a aquellos recursos que tengan más a mano, quién sabe, quizás no todo esté perdido con Howard, aunque quizás merecería la pena explorar otras posibilidades, incluso alguna a la que le guste jugar a baloncesto.

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