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Jugar mucho, competir como nadie

Hay un momento en el último minuto en el que Pero Antic cambia en un bloqueo y se queda defendiendo a Rudy Fernández. Su esfuerzo por contener a un jugador más pequeño es impresionante, no le basta con intentar aguantarle sino que le presiona, intenta tomar la iniciativa y le obliga a defenderse aún teniendo la posesión del balón. Olympiacos ya gana por más de 10 puntos en ese momento..

Iniciativas. Este es un juego de iniciativas y Olympiacos lo recordó cuando se vio 17 puntos abajo. Hasta entonces se ha olvidado de su rol de aspirante que lucha contra pronóstico y salió mostrando el lado perverso de su papel de campeón, un exceso de confianza y falta de intensidad que el Real Madrid ha aprovechado al máximo. Desde ahí hasta el final, el partido de los griegos no puede definirse de otra manera que  no sea la de admirable. Cierto, su nivel defensivo ha jugado con el límite del reglamento y los árbitros han tardado demasiado en entenderlo pero cuando se encajan 90 puntos en 30 minutos no queda otra que asumir que la intensidad con la que se ha jugado la Final no ha sido la adecuada.

Olympiacos es un equipo armado desde la solidez  que proporciona haber superado tantas situaciones adversas. Mentalmente es un equipo tremendo que crece a medida que aumenta la exigencia del partido. Sin embargo, el dominio de los intangibles de los que hace gala el grupo nos hace caer en la injusticia de no prestar atención a la brillantez de muchos conceptos de su juego. Olympiacos juega al nivel de los mejores pero compite mucho mejor que ellos.

Nombres. Spanoulis y Law son dos jugadores capaces de generarse sus opciones de tiro en cualquier situación, Perperoglou y Papanikolau dan mucho nivel en la posición de “tres” y Antic y Hines son los dos típicos jugadores que han encontrado su hábitat en este equipo dónde encuentran las mejores condiciones para exprimir sus cualidades. Creo que en otro equipo serían mucho menos de lo que son en el campeón griego.

El Real Madrid. El conjunto español es un proyecto consolidado que, desde que lo dirige Pablo Laso ha peleado por todos los títulos por los que compite. Las derrotas en este tipo de partidos tienden a consolidar aquellos aspectos negativos que se vienen apuntando desde hace tiempo. Los blancos cuando los partidos se endurecen tienen problemas para encontrar canastas de alto porcentaje y, sin embargo son blandos permitiendo anotaciones cómodas. Quizás es un equipo con demasiada dependencia del lanzamiento exterior pero estas son las mismas características que le han permitido quedarse muy cerca del título y que, seguramente le harán optar nuevamente a llevárselo en los próximos años. La mejor noticia para el Real Madrid es que tiene todas las condiciones para pensar que optará muchas veces a este título en los próximos años, la peor es que Olympiacos, entre otros, aún andará por ahí. La base del equipo se merece todo el reconocimiento por lo que no me subiré al carro de los que machacan a tipos como Mirotic o Carroll que, es cierto, que no han estado a su nivel pero que han tenido un papel crucial para colocar al Real Madrid en una situación de la que no gozaba desde hace muchos años.

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3 respuestas a “Jugar mucho, competir como nadie”

  1. Jesus Cuesta dice:

    Coincido contigo Mariano, pero el partido que yo vi se fundamento en dos cosas, la tremenda presion que fue capaz de poner en juego el equipo griego, sin que se viera limitada ni en lo mas minimo por las decisiones arbitrales que sobrepasaron con creces la linea de dejar jugar, y un señor con barbas que dijo, se acabo la tonteria y aqui mando yo.

    Sigue necesitando juego interior el Madrid

  2. Juan dice:

    lo que yo decía, la semi la ganaba el Barça y les reventaba el CSKA ;)

  3. DRAZEN dice:

    ¡Enhorabuena a Olympiacos! De largo el mejor equipo de la Final Four. El título del artículo hace honor a lo visto en Londres más allá de forofismos y comentaristas patrios (lo digo como “merengue”, pero sobre todo como amante de este preciosos juego).

    Olympiacos ha sabido moverse tanto con traje de gala como con el uniforme de combate, y ese espíritu combativo le ha valido para llevarse una Euroliga en la que no iban precisamente de favoritos al comienzo, ni por plantilla ni por “presupuesto”. Ése al que tanto se recurre para explicar diferencias que, a veces, sólo tienen que ver con la clase y el orgullo. Y desde luego, de orgullo y ganas han ido sobrado estos griegos.

    Para el Madrid quizás sea la última lección que aprender antes de estar capacitado para presentarse a su gran examen final…pero eso ya será el año que viene.

    Para el Barça, ya se verá…

    Gran artículo…una vez más.

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