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Factor Mickeal

La vuelta de Pete Mickeal a la Liga Endesa no puede más que calificarse como una extraordinaria noticia. Primero, y lo más importante, por lo que supone completar la recuperación de una enfermedad complicada y después porque Mickeal es uno de los protagonistas de la competición de la última década. Y no me refiero a su desafortunado episodio con Carlos Suárez, sino a su indudable aportación en los títulos obtenidos por los equipos donde ha militado.Estamos ante un tipo que ha contribuido a engrandecer la competición a base de sacrificio, personalidad y un espíritu competitivo admirable. Siempre me ha llamado la atención el enorme impacto que ha tenido Mickeal en sus equipos y el factor diferencial que ha supuesto cuando se ha encontrado en plenitud física. El jugador norteamericano tiene grandes condiciones, es bueno en varios aspectos del juego, aunque no excelente en ninguno, pero sobre todo tiene la habilidad de manejarse extraordinariamente en aquellos momentos donde su equipo más lo necesita. ¿Por qué? Quizás porque Mickeal asume que cada acción le supone un reto donde debe superarse a sí mismo e intimidar a sus rivales. No hay mejor manera de explicar la diferencia entre jugar y competir, defender o atacar desde la defensa y lo que significa dominar mentalmente un encuentro que cómo lo hizo Mickeal en su etapa en Vitoria. En el terreno donde la mayoría dudan, Mickeal se hace grande.

Desde entonces, la historia ya la conocemos, el Barcelona harto de aguantar su dominio y de rastrear el mercado buscando algo parecido, decidió pagar por la versión original. Elevó el nivel del equipo y mostró admiración pública hacia su entrenador, Xavi Pascual, “podría entrenar en la NBA” llegó a decir. De hecho, la buena convivencia entre Pascual y Mickeal parecía una de las claves de la buena dinámica del grupo.  Por eso, chirría el final de su historia en Barcelona. Ya se le esperó una vez, y mereció la pena, y asumiendo que su dolencia era delicada, Mickeal se merecía algo distinto. En cualquier caso, su vacío  no se ha llenado y por ahí se explican esas derrotas de más de este principio de curso donde el equipo ha carecido del “alma de Pete”.

Su fichaje por UCAM Murcia ha generado una expectación más que merecida y seremos muchos los que le sigamos los pasos. Especular más allá de Murcia parece precipitado e incluso irrespetuoso con la apuesta murciana. Eso sí, a poco que lo haga bien….

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