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A Valencia lo que es de Valencia

Si hubiera que escoger un partido para definir las características del Valencia Basket, bien valdría el disputado contra el Khimki ruso. La última demostración de autoridad del equipo valenciano ha sido un perfecto resumen de todo lo bueno que viene demostrando desde principio de una temporada no exenta de múltiples problemas en forma de lesiones.

La rebeldía de Valencia Basket no es sólo una pose sino que se manifiesta plenamente en su propuesta. Los registros de su juego vienen delimitados por una intensidad y actividad extraordinaria que huye de la especulación. No hay espacios muertos para Valencia que trabaja en defensa en toda la pista e intenta generar ventajas desde el mismo momento que tiene el balón en su poder. El conjunto valenciano vive de una confianza extraordinaria y de una gran generosidad colectiva que señala al que osa “racanear”.

Me gusta de Valencia Basket el sentido colectivo de su juego y su paciencia para encontrar buenas soluciones avalada por contar con una amplísima (quizás la mayor en nuestra Liga) colección de jugadores capaz de anotar desde larga distancia, y es que visto que cada vez se utiliza más a los jugadores interiores  como generadores de espacios que como anotadores, contar con muchos hombres capaces de anotar de tres puntos marca las diferencias.

El primer paso para esta brillante trayectoria de Valencia se dio cuando se reforzó la confianza de su técnico a pesar de caer en los Play Offs de la pasada Liga Endesa. Esa confianza, en forma de renovación, que es como se demuestra, ha sido reforzada recientemente y apunta a la idea de consolidar un proyecto serio que tiene toda la pinta de que acabará en la Euroliga (chapuza de licencias mediante).

Pienso en terminar este modesto homenaje hablando de algunos nombres propios, pero entonces debería hablar de casi todo el equipo, porque la temporada está dando para que muchos de sus jugadores tengan su espacio para lucir. Empezó tirando del carro Doellman, tácticamente un jugador capital para el equipo, mientras que Rafa Martínez empezó  algo más flojo para alcanzar un rendimiento óptimo en el último mes. Pau Ribas es fundamental en ambos lados de la pista y Lafayette ha sabido encajar su verso libre en un equipo con gran espíritu colectivo. Junto a ellos emerge el joven Dubljevic que no habría podido encontrar mejor entorno para crecer como jugador.

Está por ver si la exigencia física que obliga la manera de jugar de Valencia le penaliza más adelante, pero es justo reconocer todo lo bueno que está aportando este equipo en las competiciones que está disputando y no sólo por sus resultados sino por el convencimiento, la generosidad y el descaro que muestra en sus partidos. Más como Valencia Basket, por favor.

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