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Siempre San Antonio

No es que me sorprenda que San Antonio Spurs tenga el mejor balance victorias-derrotas de la NBA pero reconozco que no esperaba este excepcional rendimiento del equipo tejano. Por mucho que uno confíe en las cualidades de los Parker, Duncan, Ginobili, Leonard y compañía, pensaba que este año les costaría bastante más defender su espacio en la Conferencia Oeste ante la gran cantidad de franquicias jóvenes con capacidad de optar al título que habitan en esta Conferencia.

Es por ello por lo que me atrevo nuevamente a escribir unas líneas de reconocimiento a un equipo inolvidable del que merecen destacarse numerosas cualidades pero por encima de todo, su enorme orgullo competitivo, ese que hace que, a pesar de que su núcleo duro tenga la barriga llena de títulos, les empuja a querer superarse, a dignificar su trayectoria y, en definitiva, a hacerse respetar, cada vez que saltan a la cancha. Nadie encarna mejor este espíritu que Tim Duncan, sin duda en una versión muy alejada de sus mejores días, pero aún capaz de ser un referente en uno de los mejores conjuntos de la competición.

La versión de esta temporada de los Spurs mantiene su capacidad competitiva porque sigue entendiendo el pase como un elemento diferenciador y no como un accesorio. A diferencia de otros conjuntos que viven del talento individual de sus estrellas, San Antonio compite gracias a que nadie iguala su capacidad en el juego colectivo. Esta característica permite que varios de sus jugadores se desarrollen y puedan tener cierto protagonismo y que además logren grandes porcentajes en el lanzamiento exterior por su habilidad para encontrar al compañero mejor situado.

Siempre me ha gustado analizar cómo ha influido aterrizar en San Antonio a los distintos jugadores. El objeto de mi atención este año se llama Marco Belinelli. El jugador italiano es de los que ha llevado una progresión firme desde que llegó a la NBA. Su última temporada en Chicago fue muy positiva y Popovich entendió que su presencia enriquecería a los Spurs. Belinelli siempre ha tenido cualidades pero, a veces, ha dado la sensación de ser un jugador desordenado y con un punto de impaciencia en su juego que le hacía tomar malas decisiones. En los Spurs, su lanzamiento luce más porque encuentra mayores opciones desde la larga distancia y sabe que, aún saliendo desde el banquillo, se encuentra en un equipo donde los tiros no están repartidos antes de jugarse el partido.

La manera de agarrarse a la élite de los Spurs es una noticia muy positiva para la NBA y una lección permanente que debemos disfrutar y valorar más allá de que al final consigan el título o no. Larga vida a Popovich y sus chicos.

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