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A propósito de Westbrook

Parto del hecho de que hay pocos jugadores de baloncesto con las condiciones de Russell Westbrook y, por lo que leo y escucho estos días, tampoco hay muchos jugadores que despierten posiciones tan encontradas respecto a su manera de jugar, toma de decisiones y encaje en un equipo con verdaderas aspiraciones a conquistar el título.

El rendimiento de Oklahoma City Thunder en estos play offs no permite, a día de hoy, considerarle como un verdadero aspirante al título de la NBA. La duración de estas eliminatorias y el talento de la plantilla permiten que esta sensación sea reversible pero no es comparable la impresión de fragilidad que transmiten los Thunder con la solidez de los Heat y el maravilloso ritmo de balón y juego colectivo que exhiben los Spurs. Lo cierto es que, a diferencia de la mayoría de los equipos, los Thunder no han elevado su nivel en los Play Offs. Sería injusto, y mucho, responsabilizar a Westbrook de este hecho porque tampoco Kevin Durant está rindiendo como en la temporada regular, pero los Play Offs están revitalizando un debate respecto a la convivencia entres estas dos súper estrellas y su capacidad para aunar sus cualidades en beneficio de un gran rendimiento colectivo.

Intento abstraerme de las estadísticas cuando analizo a Westbrook, tanto en los datos positivos (su aportación en asistencias y su capacidad reboteadora) como en aquellos que más le penalizan (porcentajes y pérdidas de balón). La trascendencia del ¿base? de los Thunder va más allá de los números. Me gusta su personalidad, su variedad de recursos y su capacidad para competir y convivir con el error en los momentos decisivos de los partidos. Sin embargo, me desespera su escaso conocimiento del juego, su tendencia a retener demasiado tiempo el balón en las manos y la ansiedad que transmite y contagia en muchos momentos del partido. No me escandaliza que tire más que Kevin Durant en algún encuentro pero sí que haya momentos en que se olvide que juega con el mejor anotador del mundo a su lado.

Estoy convencido de que muchos de los aspectos que ahora penalizan a Westbrook mejorarán con el paso de los años, cuando su juego combine aceleración y pausa y cuando entienda que a veces “menos es más”, sin embargo la pregunta ahora es si los Thunder deberían plantearse otra estructura de equipo en el caso de que este año tampoco consigan el anillo. En mi opinión, deberían replantearse cosas en Oklahoma, quizás encontrar un nuevo estímulo en el banquillo (ea, para que luego digan que soy corporativista), o ampliar su nómina de buenos jugadores sacrificando a uno de los dos excelentes que tienen… (y que no sea Durant).

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