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Mucho Ibaka

La ausencia de Serge Ibaka en los dos primeros partidos de la Final de la Conferencia Oeste entre San Antonio Spurs y Oklahoma City Thunder ha puesto en valor, la aportación  del pívot de origen congoleño en su equipo y su capacidad para condicionar cualquier partido.

Ibaka es el pegamento que convierte a un equipo anárquico, con poco cuidado de los detalles y demasiado dependiente de los porcentajes de tiro de sus anotadores, como son los Thunder, en un verdadero aspirante al título. Es agradable ver que un tipo con los valores que representa Ibaka logre un reconocimiento tan unánime aunque sea a costa de sus ausencias. Más allá de sus cualidades atléticas, conviene detenerse en la capacidad del internacional por España para abrirse hueco y consolidarse en un equipo dominado por dos de las estrellas más rutilantes de la competición como Durant y Westbrook. Ibaka ha evolucionado de manera firme desde que aterrizó en la competición. Su aportación en defensa fue inmediata pero sus limitaciones ofensivas hacían que no formara parte del quinteto de los de Oklahoma en los momentos decisivos de los partidos. Su trabajo en los meses fuera de temporada, su paciencia y la confianza que ha demostrado en sus posibilidades le han permitido consolidar su lanzamiento y entender mejor la manera de explotar sus condiciones en ataque. Estamos ante mucho más que un potencial All Star, un jugador ejemplar por su altruismo, su capacidad de trabajo y su actitud, de la que también ha hecho gala cuando ha formado parte de la selección española.

El compromiso y tesón de Ibaka por “recuperarse” ha otorgado interés a una final de conferencia que conducía a un triunfo claro de los Spurs. Oklahoma no logró competir los dos primeros partidos y dio la sensación de no tener ningún plan para contener la velocidad a la que circula el balón en San Antonio. El panorama cambia bastante con Ibaka porque ya no será tan fácil hacer canastas de alto porcentaje, porque Durant y Westbrook tendrán un buen finalizador que juega por encima del aro para castigar las ayudas de San Antonio y por el refuerzo anímico que proporciona a sus compañeros su presencia.

Más allá de la influencia de Ibaka, conviene que echemos un vistazo al duelo de estilos que representan estos dos equipos. San Antonio es el mayor ejemplo de cómo un buen juego colectivo apoyado en la convivencia de buenos pasadores es el sistema ofensivo más difícil de defender. El buen uso del pase multiplica las opciones ofensivas de los Spurs y castiga la frágil defensa de unos Thunder que intentan competir a través del desequilibrio individual de Durant y Westbrook. La duración y el desenlace de esta final vendrá determinada por la aportación de más jugadores del equipo de Oklahoma. Ibaka ha sido el primero en levantar la mano, pero  no será suficiente si alguien más no se apunta a la fiesta. Están a tiempo…

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