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La sonrisa de Juan Carlos

No es ninguna sorpresa que España esté superando a todos sus rivales pero no debemos dejar de destacar los aspectos positivos y el nivel del equipo, por previsible que sea. Además, la selección nos había acostumbrados en sus últimos eventos de importancia a mostrar ciertas dudas (y algo de indolencia, por qué no decirlo) en sus primeros partidos, por lo que, igual que en su momento se señalaron estos detalles, no se deben dejar de valorar las victorias y, por encima de todo, el nivel de actividad y brillantez mostrado hasta este momento por un grupo que parece muy mentalizado en conseguir este título.

No seré yo quién forme parte de esas teorías que indican que quizás no es tan bueno solventar los partidos tan fácilmente, que siempre viene bien llevarse un susto cuando la derrota no tiene tanta trascendencia y  que “ya nos ha ido bien otras veces cuando los primeros partidos no jugábamos tan bien”. Los mensajes de autoridad de España en estos partidos sólo pueden enfocarse de manera positiva  salvo que el buen momento deportivo derive en una euforia desmedida, relajación o pérdida de atención en el evento que ocupa al grupo en estos momentos (ya habrá tiempo de pensar quién y cómo llega a las Juegos Olímpicos).

El nivel de España está cimentado en el poderío del juego interior y en cómo los exteriores están sabiendo adaptar sus cualidades y su ego a la exhuberancia de los Gasol e Ibaka. A diferencia de la rutinaria preparación, el equipo juega con un ritmo muy elevado que provoca que los jugadores se diviertan. Ricky Rubio aporta una actividad defensiva muy contagiosa y está respondiendo a la confianza de Orenga liberándose y  atreviéndose con el paso de los partidos a tomar más iniciativas, Llull parece muy adaptado a su rol, Sergio Rodríguez y Calderón se alternan para ofrecer buenos momentos y Rudy Fernández es un espectáculo en defensa. Y luego queda Navarro.

Tenía mucho interés en ver la respuesta de Navarro en este campeonato. El jugador del Barcelona viene de unos meses luchando contra sus problemas físicos y la nueva realidad que le permiten sus piernas, algo que en determinados momentos le ha generado cierta frustración en el juego. La evidente pérdida de velocidad la está compensando con un punto más de paciencia, ya no se trata de intentar generar ventajas cada vez que recibe el balón, sino de administrar los esfuerzos y ocupar buenos espacios para castigar las ayudas sobre nuestros jugadores interiores. Además, la presencia de los hermanos Gasol está haciendo lucir una de las cualidades de Navarro menos valoradas, su capacidad para pasar a los interiores jugando situaciones de bloqueo directo. No caeré en la euforia y diré que incluso está defendiendo muy bien pero conviene fijarse en su inteligencia para protegerse de sus debilidades (hay un buen trabajo de Xavi Pascual detrás durante estos años).

Navarro y la manera en que está encontrando la manera de disfrutar en este campeonato es un buen ejemplo de todo lo positivo que ha transmitido el equipo en esta primera fase. Es cierto que el equipo no se ha encontrado con momentos incómodos, que tácticamente los rivales no han utilizado algún recurso que puede incomodarnos y que en esta dinámica positiva cuestan que aparezcan ciertos efectos provocados por jugadores disgustados con su rol. Dicho esto, España está jugando un muy buen baloncesto y no pasa nada por decirlo, es más, hay que decirlo muchas veces.

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Una respuesta a “La sonrisa de Juan Carlos”

  1. Uxue dice:

    Un merecido homenaje a mi ídolo Navarro. Estamos jugando bien, pero yo no me fío de Orenga…

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