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El argentino y el alemán

No sería nada raro que ese San Antonio Spurs-Dallas Mavericks que inauguró la temporada y sirvió para homenajear a los actuales campeones se repita como Final de la Conferencia Oeste allá por el mes de mayo de 2015. Los Spurs serán candidatos seguro porque compensan esas piernas cada vez más pesadas con la energía de sus jóvenes y la velocidad con la que circulan el balón mientras que los Mavericks presentan una plantilla muy compensada con buenos anotadores en todas las posiciones y tienen ese plus de que parecen saber cómo competir contra los chicos de Popovich.

Como las Finales quedan muy lejos, el momento da para seguir disfrutando de los magníficos momentos que siguen ofreciendo dos veteranos irrepetibles que lideran la cada vez más amplia lista de extranjeros que juegan en la NBA. Cuando se habla de Dirk Nowitzki y Manu Ginóbili debe hacerse desde la seguridad de que estamos ante dos jugadores de enorme trascendencia que han resultado decisivos, no sólo para los éxitos de sus franquicias, sino también para consolidar y reforzar el papel de sus selecciones nacionales en los diferentes campeonatos internacionales en los que han participado.

Igual quien haya llegado hasta aquí espera que ahora escriba “quién es más” entre Ginóbili y Nowitzki. La verdad es que no me interesa tanto ese aspecto como resaltar las enormes cualidades de dos jugadores que están prolongando su carrera de manera exitosa. Es innegable que el momento de Ginóbili y Nowitzki no es de máximo esplendor pero con sus 37 y 36 años a cuestas su rendimiento sigue siendo admirable. El argentino y el alemán son unas buenas referencias para argumentar que la carrera del jugador de baloncesto puede prolongarse en la élite.

Ayuda en ambos casos su maravillosa mentalidad y su orgullo para defender cada minuto un prestigio consolidado durante muchos años. Ginóbili compite por cada balón como si fuera la vida en ello. Cada año se vive una situación parecida. Cuando se configura la plantilla de los Spurs parece intuirse que poco a poco el empuje de otros jugadores le irá dejando a un lado. Durante la temporada habrá instantes en los que  esta situación parezca que  se confirme pero llegarán momentos duros, partidos difíciles donde su entrenador Gregg Popovich querrá mandar las primeras señales al resto de la Liga. Allí aparecerá Manu Ginóbili en su pretemporada particular para el terreno que más le gusta, los Play Offs. Entonces, exhibirá sus portentosas piernas, esas prodigiosas manos que tanto le ayudan para pasar y tirar y por encima de todo esa ambición para no dejar que los partidos pasen por su lado sin que él tenga ninguna incidencia en su desarrollo.

Dirk Nowitzki no tiene ni tuvo la capacidad atlética de Ginóbili ni falta que le hace. El jugador alemán no consigue ventajas por su velocidad sino por la habilidad para aprovechar su envergadura. Si Ginóbili te rebasa con las piernas, Nowitzki sólo las utiliza para distraer y jugar con su defensor, hasta “matarle” con su lanzamiento. Los jugadores excepcionales lo son por su capacidad para saber cómo compensar sus limitaciones. El alemán nunca ha sido explosivo y atlético pero cada año se las ha ingeniado para mejorar el arte de su lanzamiento independientemente de la posición de su cuerpo. Lejos del momento en que fue considerado el mejor jugador de la Liga, Nowitzki todavía ofrece momentos memorables cada noche. Será difícil verle en las 10 mejores jugadas de la noche o la semana pero bien valdría que se fijaran en él muchos habituales de esas listas..

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