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Nada que perder

Uno de los mayores placeres de la NBA actual es ver jugar a los Golden State Warriors. Pocos equipos ofrecen tantos atractivos y estímulos para acercarse a presenciar un partido de baloncesto. Al final, hay mucho de este negocio que se trata sólo de eso y la apuesta del equipo dirigido por Steve Kerr engancha y obliga a dirigir las miradas hacia esta franquicia.

Evidentemente la presencia de dos talentos como Curry y Thompson ayuda a identificarse con este equipo, pero hay algo más, como esa manera de relativizar cada acción y de competir con ese ánimo lúdico pero a la vez reivindicativo  de esas pachangas de patio contra la clase rival (cuando se jugaba en los patios…). Sería absurdo no pensar en los Warriors, el equipo con el mejor récord de la NBA en este momento, como un candidato al título aunque sobre ellos siempre pese cierto aire sospechoso. Al grupo se le caen los puntos de las manos, tiene muchas amenazas en el lanzamiento exterior, gente que aporta desde el banquillo y sus jugadores-franquicia tienen algo más de experiencia. La incertidumbre viene determinada porque es un equipo en el que el juego interior tiene poco peso  (en espera del regreso de Lee)  que carece, por momentos, de solidez en defensa y que parece creer  en los beneficios del pase de más sólo en dinámicas de juego muy positivas.

El estilo de los Warriors recuerda en parte al del Real Madrid de Pablo Laso, aunque ahora mismo comparten pocas cosas más. Es cierto que se puede afirmar con mucha más rotundidad que el Real Madrid es más candidato a todos los títulos que disputa pero el aire que rodea a los equipos parece tener poco en común. Los dirigentes de los Warriors no creían en su entrenador (Mark Jackson) y le despidieron para sorpresa, casi general. Los dirigentes del Real Madrid no creían en su entrenador y le aplicaron un ERTE en verano privándole de sus ayudantes de confianza y configurando una plantilla con la que no parece encontrarse muy a gusto a tenor de la dificultad que está teniendo para consolidar unos roles.

Claro que el final de temporada del Real Madrid fue decepcionante y seguro que Pablo Laso es responsable, en parte, de las últimas derrotas y del escaso eco que está provocando el juego del Real Madrid estas semanas. Dicho esto, cuesta encontrar un ejemplo similar de un club que pusiera tantas zancadillas a la labor de un técnico que, solo por la manera en la que revitalizó la sección, merecería un mayor apoyo.

Si estuviera cerca de Pablo Laso le diría que tiene que vivir la situación sabiendo que tiene poco que perder, porque ya lo perdió. Hace tiempo que fue sentenciado por lo que no le queda otra que aprovechar cada minuto para intentar destapar a sus verdugos. La mejor manera de hacerlo es volver a sus orígenes, a cuando se hizo cargo del equipo e impactó por su valentía. Desde ahí, quizás podría apostar por los jugadores en los que cree en vez de intentar implicar a todos ellos en una dinámica que ahora está perjudicando a tipos que necesitan algo más de continuidad en sus minutos en pista. Tengo la sensación de que esta temporada Laso está dirigiendo intentando convencer de algo a personas que ya le han demostrado su falta de confianza. Es tiempo de cambiar el paso y recuperar aquellas sensaciones de cuándo se hizo cargo del equipo. ¿No dicen que el Real Madrid busca un entrenador? Hay uno muy bueno, y libre,  el Pablo Laso que se hizo cargo del equipo en el verano de 2011.

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Una respuesta a “Nada que perder”

  1. Berelofonte dice:

    Me alegré mucho de la victoria de ayer y pensé en su artículo. Aún así, pienso que la plantilla no da para mucho.

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