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La crisis y los jugones

Las reuniones o encuentros familiares en épocas navideñas dan para encontrarse con personas que recurren a anécdotas o comentarios sobre baloncesto como manera de “romper el hielo” e intentar hacer el rato más ameno. En una de éstas, un conocido me llamó la atención con lo que añoraba aquellos partidos donde un jugador anotaba muchos puntos y me argumentaba lo barato que es ser uno de los máximos anotadores de la Liga Endesa ahora mismo. La verdad es que en ese momento desconocía los datos estadísticos que apoyaban su argumento pero es cierto que los registros de los máximos anotadores actuales no tienen mucho que ver con los de hace unos años.

Son muchos factores los que pueden explicar este hecho. El primero de ellos es la evolución del scouting, también tiene su peso las mayores rotaciones que se emplean (¡sólo 4 jugadores de la liga promedian más de 30 minutos por partido¡), pero el factor que más me ocupa es de qué manera se está respondiendo ante la evolución defensiva que manifiesta la competición año tras año. La mejora física de los jugadores y la necesidad de exprimir al máximo las dimensiones de la pista mediante una correcta ocupación de los espacios obligan a planteamientos que privilegien el buen uso del pase pero no es menos cierto que en nuestra competición empieza a escasear el típico jugón capaz de crearse sus propias opciones de anotar.

Probablemente, la ausencia de la figura del anotador, de ese “chuponcete” que se juega los partidos a cara o cruz o de ese habitual de la línea de tiros libres  es uno de los principales reflejos en la pista de la delicada situación económica que ha asolado y asola a muchos de los equipos de la competición. Unos años atrás, casi todos los equipos contaban con un jugador exterior del perfil señalado que en estos días ha dado paso a tipos más versátiles, más atléticos pero también menos creativos y con menos capacidad para generar adeptos entre espectadores y aficionados.

El proceso que hemos vivido es lógico porque los puntos se pagan y mucho (no tanto como los centímetros pero eso da para otro debate…) pero como toda evolución tiene su lado algo más perverso y es que dejemos de valorar la figura del “jugón”, la miremos con aire de sospecha o dejemos de formarla o potenciarla en categorías inferiores. La Liga Endesa es una competición de equipos más que de jugadores, a diferencia de lo que sucedía en la década de los 80 y los 90 donde rápidamente identificabas a cada club con su jugador-referencia. Asumiendo esta evolución como irreversible y no necesariamente perjudicial no viene de más reflejar la añoranza de un determinado perfil de jugador que se está perdiendo y que tan bien vendría a nuestra competición. Y claro que no tendrá la culpa de esto el bueno de Andy Panko, que es el máximo anotador de la Liga, con sus 37 años a cuestas…

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