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Scariolo y los retos pendientes

Bueno, pues ya tenemos seleccionador. Sergio Scariolo será el encargado de dirigir al combinado español en su camino para disputar los Juegos Olímpicos a través, esperemos, del próximo Europeo que se celebrará este verano. La elección del técnico italiano no puede considerarse una sorpresa a tenor de las particularísimas limitaciones que rodean a la designación del seleccionador. Por tanto, la pregunta que nos debemos hacer, ya que el abanico de candidatos estaba restringido, es si Scariolo era la mejor opción posible de las disponibles y la respuesta es que hay argumentos bastante sólidos para pensar que, por lo menos, era tan buena como otras que se pudieran presentar.

La Federación Española de  Baloncesto ha optado por un  técnico que demostró entender a un grupo peculiar y supo sacar, en muchas ocasiones, un gran rendimiento a todo el potencial del que disponía. La delicada situación que se originó tras el fiasco del último Mundial obligaba a una reflexión respecto a cómo afrontar los siguientes pasos. Una alternativa era apostar por una cara nueva, alejada para lo bueno y para lo malo de la inercia de la FEB y que pudiera aportar nuevas ideas y revitalizar a un grupo cuyo núcleo duro cuenta  con muchos partidos internacionales a sus espaldas. Particularmente, esta idea me parecía atractiva. Esta opción se limitó desde el momento en que no ha existido ninguna voluntad por parte de nadie de cambiar la norma que impide a técnicos de la Liga Endesa que puedan ejercer su labor como seleccionadores (aunque en otras ocasiones, cuando interesó de verdad, se buscaron “recursos” para burlar la ley).

Por tanto, el pasado de Scariolo al frente de la selección y el aval de los jugadores parecen motivos suficientes para no calificar como ninguna locura su elección. A partir de aquí, a pesar del potencial de los nuestros, cabe pensar que la tarea del nuevo técnico no será sencilla con muchos retos por resolver.

Dos almas. La sensación que ha dado el equipo en las últimas citas ha sido de cierta inconsistencia en momentos trascendentales y de que la abundancia de recursos ha sido en muchas ocasiones una debilidad más que una virtud. Scariolo tiene el reto de conjugar un determinado estilo de juego que lidera el Real Madrid con el extraordinario juego interior que puede presentar España. Las características de los Llull, Rodríguez y Rudy Fernández hace pensar que esta selección tiene capacidad para ejecutar un juego más dinámico y agresivo. Esta opción debe compensarse con la capacidad e influencia en el juego de los hermanos Gasol, auténticos faros de este grupo.

¿Quién y cómo?. Resuelto el interrogante del capitán,  queda resolver el dilema de los tripulantes. Parece que la presencia de Scariolo y el reto de obtener un pasaporte para los Juegos Olímpicos ayudará a que los hermanos Gasol, Navarro, Reyes y compañía puedan prolongar su compromiso con España. Descartado, o casi, Ricky Rubio y con muchas dudas, Calderón, el dilema Ibaka-Mirotic parece resolverse en favor del segundo por los problemas físicos de Ibaka y porque Mirotic es un jugador con unas características a las que Scariolo ha sabido sacar partido habitualmente. Si se confirma su presencia, España contará con un “cuatro” que habilite espacios a los hermanos Gasol y que amenace desde posiciones exteriores aunque perderá la capacidad intimidatoria de Ibaka. Indudablemente, la primera presencia de Mirotic con la selección absoluta generaría una gran expectación.

La transición pendiente. Es evidente que se ha echado de menos en los últimos campeonatos algún paso adelante de “nuevos” jugadores. Estamos sin duda ante una asignatura pendiente que se debe resolver en este ciclo. Una cosa es que no debamos de jubilar antes de tiempo a tipos que están rayando a un nivel excepcional y otra que no aparezcan jugadores que puedan asentarse en un rol sólido en el grupo. Scariolo deberá empezar a resolver si jugadores como Llull (en otro rol), Claver, Suárez, Pau Ribas, Abrines, Dani Díez o Guillermo Hernangómez están listos para empezar a ser jugadores útiles en este equipo y, amparados en el paraguas de los Gasol, Rodríguez, Rudy, Navarro y compañía, acumular experiencias para liderar a España en el futuro. Hace falta que España (y me refiero al equipo y todo lo que le rodea) abra sus ventanas y deje entrar nuevos aires y nuevas ilusiones que se llenen de la confianza del grupo y que le quiten un pelín de soberbia.

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