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Detrás de un premio

Felipe Reyes ha recibido el premio al mejor jugador de la Fase Regular de la Liga Endesa y bien que me alegro. Su designación, avalada por profesionales y aficionados es un merecido reconocimiento para un tipo admirable que, durante toda su trayectoria ha mantenido una enorme regularidad para mantenerse durante más de una década en la élite de nuestro baloncesto.

Es difícil medir la justicia o no de estos reconocimientos individuales pero en este caso cuesta encontrar alguien que haya realizado más méritos que el pívot cordobés. Su perseverancia ha sido decisiva para que su equipo haya logrado más victorias que nadie y la decisión de Pablo Laso de incluirle como titular varió definitivamente el comienzo algo dubitativo de los blancos. No es menor el tema del rol otorgado por su técnico, Reyes se adapta a todo. Ha destacado como titular de igual manera que cuando sustituía a Mirotic porque, a diferencia de otros jugadores, está preparado para aportar a su equipo en todos los contextos y situaciones. Su trayectoria en la selección española avala esta impresión porque ni siquiera la demoledora presencia de los Gasol e Ibaka ha evitado que todos pensáramos que siempre había espacio para Felipe Reyes.

A sus 35 años, Reyes está próximo a renovar su vinculación con el Real Madrid que comenzó en el año 2004. Lógico que club y jugador se entiendan a tenor de lo exitoso de su convivencia. El pívot ha encontrado retos para progresar temporada tras temporada. Uno no dura tanto tiempo en ningún equipo sólo con carácter y personalidad sino también con capacidad para reconocer qué necesita el grupo de él en cada momento. Con todo eso y también con mucha pasión, la que a veces incluso juega malas pasadas y hace que estés excesivamente nervioso en una final de la Euroliga.

Para el Real Madrid la presencia de Felipe Reyes ha sido una bendición, ha desnudado y estimulado a muchos compañeros de puesto. No hubo mejor preparación para la aventura americana de Mirotic que convivir con Reyes cada día ni ha habido mejor termómetro para dejar en evidencia la intensidad de muchos compañeros que  compararles con  la manera en que competía Felipe cada partido.

Entiendo que todos estemos ávidos de caras nuevas, de chicos jóvenes  que impulsen esa regeneración de la ACB de la que tanto se habla y por la que tan poco se hace. Comparto que nuestra competición carece de rostros novedosos que ayuden a hacer algo de ruido y contribuyan a fabricar buenas historias pero todos esos hechos no deben hacernos caer en la justicia de no valorar en su justa medida el trabajo, la capacidad de superación y el gen ganador de Reyes. Yo soy de Felipe Reyes porque me gusta la gente que construye trayectorias muy por encima de sus condiciones y no hace sino recordarnos que no hay nada más decisivo que una buena mentalidad que alimente el factor diferencial en este juego, la ambición.

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