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Lo que sabemos, lo que intuimos

No es mala cosa que la victoria de España frente a Polonia se haya conseguido gracias a un parcial diferencial en el último periodo. El equipo afrontará el duelo de Cuartos de Final contra Grecia con un nivel de confianza más elevado y con menos sabor a esa debilidad que viene exhibiendo durante toda la competición y que ha presidido el partido contra los polacos durante muchos minutos.

Es cierto que España no puede presumir de juego ni de autoridad en los dos últimos partidos pero no debemos infravalorar la  madurez y el carácter ganador de un equipo que ha afrontado dos partidos seguidos sin margen de error, ante  rivales inferiores, eso sí, pero que ha sabido sacar adelante evidenciando una gran habilidad para elevar sus prestaciones en momentos decisivos.

Después de valorar lo obvio, España sigue viva, no olvidamos que el calificativo que más se ajusta a la mayoría de los minutos que ha jugado la selección en este Eurobasket es el de “frágil”. Los partidos parecen poco controlados, se encajan demasiadas canastas fáciles y se cometen errores en defensa impropios de un equipo del máximo nivel. En ataque se juega con la ansiedad propiciada porque en pocas ocasiones se logran canastas fáciles provocadas por una buena defensa.

Se echa en falta cierta química en el juego ofensivo y mayor facilidad para “leer” situaciones tácticas planteadas por los  rivales. Además de las cualidades más evidentes que aportaban los ausentes, se añora brillantez en el pase. España es más previsible porque tiene menos recursos que en otras citas pero aún hay margen para progresar, especialmente en la circulación de balón, en la ocupación de los espacios y en la agresividad a la hora de atacar la canasta, ahora penalizada por cierta falta de confianza.

No necesitábamos otro partido histórico de Pau Gasol con la selección para corroborar su importancia en el equipo. En el Eurobasket con mayor presencia de “cincos” de gran nivel, España sigue teniendo al mejor de todos, con diferencia. También sabemos que los de Scariolo necesitan la mejor versión de los “Sergios” para progresar en el campeonato y que ese aspecto de equipo con poco físico y que ocupa poco espacio en defensa puede tener en Víctor Claver un aliado para determinados momentos y frente a determinados jugadores.

Las sensaciones previas al encuentro de Cuartos de Final frente a Grecia no son las mejores. Entiendo a todos los que piensan que el nivel actual  del juego de España no da para progresar mucho más. Intento combatir esta intuición agarrándome a ciertos detalles. Primero, la confianza que merecen jugadores con las vitrinas repletas de títulos y después esos avances  paulatinos en el rendimiento de tipos que afilan el colmillo cuando el partido es un “todo o nada”.  El progreso de los LLull y Rodríguez es significativo (en ataque, al menos), Ribas muestra una estabilidad muy apreciable y Mirotic parece encontrar su espacio poco a poco. Además, tenemos a Gasol, mejor que cualquier jugador griego. Está claro que no basta sólo con él pero a buen  seguro que toda la selección griega prefería encontrarse con Polonia en la siguiente fase.

Muchas crónicas comenzaron con aquello de “tanto va el cántaro a la fuente que al final….”, pero recordad que muchas veces el cántaro no se rompió.

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