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Dos bases y un reto

A pocas horas de que comience una nueva temporada de la NBA, centro mi atención en dos tipos para los que este curso debe significar algo más que las temporadas precedentes. Dos jugadores que forman parte de la historia de nuestro baloncesto, que afrontan distintas etapas de su vida deportiva y que lucharán por sacar a sus respectivas franquicias de una dinámica perdedora e intrascendente.

Ricky Rubio acaba de cumplir 25 años por lo que se supone que debe comenzar el mejor periodo de rendimiento de su carrera. Claro que estamos ante un jugador con el que conviene alejarse de ciertas normas ya que, a pesar de su edad,  lleva más de 10 años en la élite. Rubio es el base titular de un equipo de la NBA (que no se olvide) pero tiene capacidad para dar un paso más en su rendimiento. Para conseguir este objetivo necesita una dosis más de fortuna evitando lesiones que le han impedido tener continuidad en el juego y también un punto más de determinación para no verse “arrollado” por la falta de carácter competitivo que han demostrado los Timberwolves en los últimos años. Minnesota ha sido la franquicia ideal para Rubio, le han transmitido confianza desde el primer día y nunca han cuestionado su papel como uno de los referentes del equipo. Me pregunto hasta qué punto esta situación de “comodidad” ha podido restar cierta ambición al jugador español y significar un freno en su progresión. Por eso, concedo una especial importancia a la temporada que va a comenzar. Tengo confianza en que Rubio de un paso más y se muestre algo más consistente para llevar a su equipo a mejores registros ayudando a la vez al progreso de talentos como Wiggins o Towns. Es prácticamente imposible que con el nivel de la Conferencia Oeste los “Wolves”  jueguen Play Offs, pero tienen mimbres para desarrollar un baloncesto atractivo y mejorar notablemente el número de victorias de la temporada precedente.

Los partidos de pretemporada de los New York Knicks han dejado intuir que el equipo dirigido por Derek Fisher ha ganado en talento y solidez respecto al curso pasado. A pesar de este progreso, los Knicks aun no parecen lo suficientemente “hechos” como para pensar en ellos en algo más que un equipo que pueda estar peleando por alguna de las últimas plazas de Play Offs. Lo que parece claro es que José Manuel Calderón comenzará la temporada como base titular del equipo. Apetece ver cómo el internacional español afronta esta temporada con los Juegos Olímpicos de fondo y ver de qué manera lidia con el inevitable paso del tiempo que tan bien están llevando compañeros de generación como Pau Gasol y Felipe Reyes. Al igual que Ricky Rubio, Calderón ha sufrido muchos problemas físicos en los últimos años que tienen gran influencia en cualquier juicio que pueda realizarse sobre ellos. Sería muy positivo para Calderón que los Knicks estuvieran peleando por el objetivo de los Play Offs durante toda la temporada regular y no se “descolgaran” demasiado pronto. Este sería un estímulo perfecto para encontrarnos con la mejor versión del base extremeño que lleva tiempo, quizás demasiado, disputando un gran número de partidos intrascendentes por temporada.

Algo más que la temporada NBA comienza esta noche. Los “Sergios” han dirigido a España a un Campeonato de Europa de gran mérito,junto a ellos, Calderón y Rubio completan un póker de bases excepcional que, sin embargo, dejaron un poso extraño la última vez que compartieron espacio en la selección. Sin duda, hay hueco para todos ellos en la lista para los Juegos Olímpicos y desde esta semana empezará la lucha para conquistar minutos. Bien enfocado, buenísimo para todos ellos tener este reto a la vista, especialmente para Calderón y Ricky Rubio, últimamente más necesitados de estímulos.

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