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El Campeón y Don Alejandro

No ha beneficiado al Real Madrid un comienzo tan cómodo del partido. La sensación de anotar con facilidad ha contribuido a que el equipo perdiera tensión y que Herbalife Gran Canaria se metiera en el partido. Por momentos, la Final de la Copa parecía un encuentro sin trascendencia y de trámite pero probablemente era algo que buscaban los canarios, mentalizados para no dejarse ahogar por la presión y fortalecidos por la historia de los partidos previos donde habían superado momentos muy complicados. Esos primeros minutos con ligeras ventajas de los blancos han anestesiado al Real Madrid y permitido que los canarios se adaptaran poco a poco a la exigencia de la Final y explorara los caminos dónde podía hacer daño a los campeones. El comienzo de la segunda parte, con las primeras ventajas de los de Aíto García Reneses ha sido el mejor despertador posible para los blancos que han sido capaces de romper el partido apoyados en su defensa y en los momentos ofensivos puntuales de su intendencia, encabezada por Maciulis y por Carroll y siempre apoyada por Ayón.

La victoria del Real Madrid dignifica la trayectoria del equipo desde que Pablo Laso lo dirige y demuestra el grado de competitividad de un grupo que, con altibajos en la temporada, ha sabido superar la mayoría de los partidos de más calado que ha disputado. El encuentro deja la sensación de que ninguna de las incorporaciones ha sabido ganarse el corazón de Laso como jugadores importantes en la rotación y de que los “Sergios”, sin estar brillantes, marcan diferencias por su capacidad de dominar el juego y su influencia en los minutos decisivos de los encuentros. Meritorio y justísimo MVP de Gustavo Ayón, decisivo en ataque por su tremenda movilidad y actividad y muy mejorado en la defensa de las situaciones de “pick and roll”. El mejicano encarna a la perfección cuál es el perfil de jugador interior que le gusta a Pablo Laso.

El arreón final de Herbalife Gran Canaria no hace sino poner en valor el carácter y orgullo de los canarios, brillantes durante toda la Copa y muy bien dirigidos en el banquillo por el Maestro Aíto y en la pista por Albert Oliver, ejemplo de cómo la experiencia y el conocimiento del juego pueden ayudar a seguir progresando cuando las piernas empiezan a mandar señales de decadencia. Entre Oliver y Rabaseda, otro jugador  que se ha revalorizado en la competición, han mantenido a su equipo de pie y obligado al Real Madrid a sudar el triunfo hasta el final.

La Copa del Rey de A Coruña ha sido un ejemplo de la buena temporada que se está viviendo en el baloncesto nacional. Todos los partidos han tenido atractivo y matices dignos de destacar, la semifinal entre el Real Madrid y Baskonia fue extraordinaria y Bilbao Basket y Herbalife Gran Canaria han expresado la rebelión de la “segunda” fila que tanto bien está haciendo al baloncesto nacional.

Permitidme que las últimas líneas las dedique al entrenador del subcampeón, Aíto García Reneses, brillante dirigiendo, planificando y también reflexionando antes, durante y después de la competición. Aíto, al que probablemente se le reconocerán sus méritos mucho más cuando no esté (ya sabéis, España…) es una de las joyas de nuestro baloncesto. La Final ha sido un perfecto manual de su personalidad como entrenador.  La presencia de Pasecniks como titular es el típico guiño a un joven en el que cree de cara al futuro, la manera en que ha defendido a los bases del Real Madrid con sus pívot saliendo a defenderles muy lejos del aro es habitual en su trayectoria y se aleja de los cánones habituales. Pero entre todos los detalles me quedo con la humildad y generosidad para escuchar sugerencias de sus jugadores. Un tipo que ya ganaba títulos cuando ninguno de sus pupilos había nacido que deja su ego a  un lado con el único objetivo de fortalecer y transmitir confianza en el colectivo.

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