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Lecciones de Berlín

La Final Four de Berlín ha estado a la altura de toda la temporada de la Euroliga. CSKA de Moscú ha sido un justo campeón refrendando el extraordinario nivel de su juego durante todo el año. Los rusos han derrotado al excepcional Fenerbahce y a muchos de sus “fantasmas”.  Durante el ciclo de Itoudis al frente del CSKA, el equipo de Moscú ha desarrollado el mejor juego en Europa.  He conocido plantillas de los rusos en años recientes a priori mejores que su magnífico grupo de jugadores actual, pero este año las piezas parecían más encajadas, los roles más definidos y la pareja De Colo-Teodosic ha marcado diferencias.

La trascendencia de los partidos no ha limitado el nivel de los equipos. Tanto el partido entre el Baskonia y Fenerbahce como la Final fueron dos partidos magníficos, con alternativas y riqueza visual y táctica.

La Final exhibió la maestría del CSKA en la ocupación de los espacios y en su manera de circular el balón durante la primera parte y el orgullo del Fenerbahce para remontar subiendo líneas en defensa y jugando con mayor ritmo en ataque. Los detalles magníficos de De Colo y Teodosic no deben menospreciar el valor de hombres como Hines o Khryapa, absolutamente decisivos para el desenlace del encuentro y los mejores representantes de la filosofía de juego que ha impuesto Itoudis.  De Colo mereció el MVP por su madurez y su capacidad para jugar con la aceleración y la pausa.

Destaco de Fenerbahce la capacidad de Obradovic para exprimir al máximo las distintas combinaciones que les ofrece las características de su plantilla. Acostumbrados a un baloncesto excesivamente riguroso en cuanto a  las condiciones de los jugadores que deben ocupar cada posición, hemos visto como Obradovic, que utilizó como “interiores” a Kalinic y Datome en su cruce contra el Real Madrid,  ha usado durante la Fase Final el recurso de jugar simultáneamente con sus dos  “cincos”, Vesely y Udoh. La apuesta le salió mejor en algunos momentos que en otros pero valoro mucho su iniciativa por inusual en estos tiempos tan dogmáticos.

La semifinal de Baskonia reivindica el nivel y el trabajo del equipo. Sólo determinados detalles le apartaron de jugar la final.  Para mí, Darius Adams sale reforzado de este evento porque jugó con una personalidad tremenda, ayudó a que su equipo se metiera en el partido y superó una y otra vez a una defensa que había demostrado su nivel para defender a jugadores exteriores durante toda la temporada. Cierto, tomó malas decisiones en momentos trascendentes (en ningún caso el último tiro) pero también Teodosic, por ejemplo, tuvo  su cuota de responsabilidad en permitir laremontada de Fenerbahce en la Final.

Bourousis también realizó un partido acorde a su trayectoria en Vitoria. El pívot griego llegó un poco cansado al final del encuentro lo que le limitó a la hora de trabajar para conseguir mejores opciones para recibir el balón (movió más la boca que las piernas en los últimos minutos), pero su partido fue espléndido. En un baloncesto que valora cada vez más a  jugadores interiores móviles y versátiles, Bourousis marca diferencias por su capacidad para jugar de espaldas a canasta (poca variedad de movimientos pero muy efectiva), su liderazgo y su gran manera de entender el juego que expresa a través del pase.

Un gran Baskonia que además exhibió a su extraordinaria afición. Con ganas de ver si son capaces de trasladar su versión Europea a los Play Offs de la Liga Endesa. Si es así, la Liga saldrá ganando y el título tendrá un firme candidato más.

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