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El lío de España

España se ha metido en un lío. La segunda derrota en los Juegos Olímpicos frente a los anfitriones, Brasil, limita el margen de error del combinado dirigido por Sergio Scariolo. La realidad es que España ha tenido los dos partidos en su mano pero no ha conseguido llevarse ninguno.

Por encima de este dato innegable, lo más preocupante es que la sensación del equipo sigue sin ser positiva y que la derrota frente a Croacia dejó ciertas heridas y dudas en el grupo. Frente a la discreta Brasil, hubo muchos momentos de indecisión, renuncias a tiros camufladas con fintas absurdas y poca claridad en el movimiento sin balón cuando éste llegaba a situaciones interiores en las manos de Pau Gasol.

Ricky Rubio. En esta polarización absurda en la que nos encontramos es difícil analizar detalles de algún jugador sin que te encasillen como “hater” o “lover” . No me parece mal el plan de Scariolo de empezar los partidos con Ricky Rubio para buscar solidez defensiva y reducir las posibilidades de que los bases rivales comiencen demasiado enchufados. Lo cierto es que la nula amenaza de Rubio en el lanzamiento exterior y la actitud de los rivales ante este hecho está pesando en el ánimo, no sólo del base catalán, sino de sus compañeros. No culpo a Rubio de no anotar sino de no intentarlo ni jugar de manera agresiva. En realidad, es un síntoma de esa evolución como jugador que ya he mencionado alguna otra vez que le lleva a ser demasiado académico y mucho menos creativo de lo que acostumbraba. Echo de menos al Ricky Rubio de la “Penya” en ambos lados de la cancha. Alguien debería decirle que en los momentos difíciles hay que volver a los orígenes. Aún está a tiempo.

Que nadie entienda el párrafo anterior como que la situación de España se debe exclusivamente a la actuación de Rubio. En absoluto. En defensa, falta constancia en el esfuerzo y en ataque se precisa mayor voluntad por jugar en transición, además de conceptos más claros en la circulación de balón. El equipo tiene muy identificado cual es el plan A, el que debe ser, Pau Gasol, pero falta por construir como ese plan puede enriquecer a más jugadores y otras alternativas que, a la vez, puedan liberar a Gasol de la responsabilidad durante algunos minutos. El ciclo exitoso de España se ha basado en este equilibrio que permitía espacio para brillar a sus estrellas a la vez que sacaba el máximo partido a las características de otros jugadores.

Scariolo apuntó frente a Brasil alguna idea nueva respecto al partido frente a Croacia. Utilizó una defensa en zona durante varios minutos además de equipos más “bajitos” con la idea de tener más jugadores exteriores capaces de generar superioridades. La realidad es que ninguna de las ideas lució mucho, entre otras cosas, porque el escaso acierto en el lanzamiento fue haciendo mella en la confianza de un grupo que reduce sus momentos de inspiración a las fases creativas de Sergio Rodríguez.

España debe marcarse objetivos a corto plazo, el primero de ellos ganar un partido cuanto antes ( en este sentido beneficia que el próximo partido sea contra Nigeria), a partir de ahí, mejorar el ritmo de juego y el trabajo de los jugadores sin el balón. Estos jugadores son ganadores pero también se incomodan con las derrotas. Entiendo que Scariolo piense en seguir apostando por las ideas que traía y quiera dar un margen a la rotación que tenía pensada, pero en estas situaciones a veces ayuda alguna cara nueva que aporte ilusión y, sobre todo, decisión.

No sé si más minutos de Calderón, o si algún momento de Llull como base, quizás comprobar si Abrines cumple con el rol de tirador que fue decisivo para incluirle entre los 12 elegidos o probar con Reyes de titular para que, después con Mirotic, el equipo acuse menos la convivencia de los suplentes. Lo cierto es que parece que alguna pieza habrá que tocar. Confío en Scariolo, se lo ha ganado de sobra en su trayectoria con la selección.

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