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La Liga de los 17 y el 30%

Comienza la Liga Endesa 2016/2017.  La Liga de los 17 equipos, incapaz de afrontar esa renovación tantas veces anunciada pero consolidada como la competición nacional con el mejor nivel de baloncesto del continente.

La presencia de 17 equipos es una anomalía que representa la incapacidad de nuestro baloncesto para solucionar uno de los principios básicos del deporte, esto es, el mérito. La ACB se ahoga con leyes que impiden que equipos que luchan durante una temporada por un objetivo se vean impedidos de lograrlo mientras que implanta fórmulas poco claras como ascensos en diferido, modificaciones de las condiciones un año después de lograr el objetivo y demás, que son difíciles de entender por los aficionados. La ACB aparenta comportarse como una liga cerrada pero deja una rejilla a los soñadores que siempre cierra en el mes de junio y así año tras año…y claro, todo cansa.

La distancia entre la competición y los posibles nuevos aficionados es cada vez más grande. Las normativas  antes mencionadas impiden que la liga se “expanda” a más ciudades. Los derechos de televisión pertenecen en exclusiva a un canal de pago, de calidad, pero de pago,  lo que vuelve a evidenciar poca visión de los rectores de la asociación,  y cada vez hay menos jugadores españoles que formen parte de la competición, poco más del 30% del total.

Este último aspecto obliga a una reflexión importante porque siendo el nivel de la Liga muy bueno, en mi opinión, es bastante inferior al de hace unos años por lo que no sólo el jugador español no logra hacerse un hueco en la competición sino que hay un porcentaje importante de ellos (como de extranjeros) que sería imposible que formaran parte de la liga hace unos años.

Escribe alguien poco convencido de los cupos desde el primer momento. Creo que habría el mismo número o más de jugadores españoles sin ningún tipo de normativa. No está en las leyes el problema sino en la organización del baloncesto en lo que hay debajo de la Liga Endesa. Debajo de la Liga Endesa aparece algo muy parecido a un erial que empieza a espantar a muchos jóvenes que no están preparados después de su etapa Junior para jugar en la Liga ACB y que encuentran pocos atractivos para hacer una apuesta exclusiva por el deporte. En Baloncesto femenino, las Universidades americanas están ofreciendo esa alternativa a nuestras mejores jugadoras mientras que en los chicos es un camino que se explorará de manera más frecuente en los próximos años si no se realiza una “sentada” que de verdad aborde la situación y que plantee incentivos a esos jóvenes para seguir formándose y mejorando en un entorno competitivo idóneo.

Miro por ejemplo a Movistar Estudiantes, con tres jugadores españoles (Fernández, Brizuela y  Vicedo) como claro ejemplo de la situación actual. El equipo después de dos descensos no consumados apuesta por la experiencia y un grupo sólido de jugadores veteranos que le garantizarán, salvo gran sorpresa, no pasar apuros. Savané es uno de los cupos, en Estudiantes. La apuesta tiene su lógica, el club no quiere verse señalado por otro descenso porque ¿y si este año se consuma? (la liga es cerrada pero igual no, ya sabéis) y por eso huye de riesgos limitando al máximo la retórica. Es lo que hay, puede gustar más o menos, pero hay motivos para la decisión.

Es imprescindible que el baloncesto español aparque sus luchas y su inmovilismo. Empieza a ser tarde para algunas cosas y ni siquiera la inmensidad de Pau Gasol logra tapar todos los males. Hay que reflexionar sobre la estructura de las competiciones, sobre la nueva realidad deportiva que nos enseña que la carrera de los jugadores cada vez es más larga y pensar en contradicciones que observas cada fin de semana donde existen cupos en la Liga Endesa y un equipo junior presenta todo su cinco inicial lleno de jugadores extranjeros. No sé, igual tiene que ser así, pero, y si no?…

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