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Tan cerca, tan lejos

La “gira” de Oklahoma City Thunder por España y sus partidos contra el Real Madrid y Barcelona han sacado a la luz el manido debate de las posibilidades de los equipos europeos en caso de que jugaran en la NBA.

Lo ajustado del resultado en ambos partidos ha “disparado” la euforia de los aficionados de los equipos de nuestra liga y ha sacado las uñas de aquellos seguidores de la NBA  que siguen defendiendo la absoluta supremacía de las franquicias norteamericanas.

Creo que ningún equipo europeo aspiraría a jugar Play Offs en la NBA, ni siquiera estarían cerca. Me cuesta imaginar a alguno de ellos que ganara más de 20 ó 25 partidos en liga regular. La razón es bastante sencilla, probablemente 90 de los 100 mejores jugadores del mundo juegan en la competición americana. La diferencia entre las plantillas de la NBA y las de Euroliga radica fundamentalmente entre los mejores jugadores de cada equipo, a partir de ahí, la “clase media” en algunos casos no presenta diferencias significativas. Si nos ajustamos al ejemplo de los Thunder, Oladipo, Adams, Kanter y el descomunal Westbrook  son determinantes y decisivos pero no encuentro especialmente mejores a André Robertson y Kyle Singler que Víctor Claver o Jonas Maciulis respectivamente. Evidentemente, no es fácil ser parte de un equipo de la NBA pero ya quedan lejos aquellos años donde la “denominación de origen” garantizaba ciertos niveles de calidad. Hay muchos jugadores que disputan la Euroliga que podrían jugar en la NBA y muchos que juegan en la NBA que tendrían un papel residual en los mejores equipos de la Euroliga.

Más que estos debates algo contaminados, me interesa de estos partidos observar como se “influyen” ambos baloncestos. Creo que la NBA ha demostrado un gran respecto por el baloncesto internacional y muchos entrenadores han sabido  evolucionar la identidad de su juego a través de entender los progresos tácticos que se observan especialmente en Europa. Se juega más parecido a ambos lados del charco que hace algunos años aunque la capacidad atlética y el nivel físico en la NBA es tremendo y permite alcanzar una intensidad defensiva inimaginable en Europa (y claro que no me refiero a estos dos partidos, sino a uno de Play Off). Si la NBA ha sabido evolucionar con una mejor ocupación de los espacios y con estructuras que beneficien el juego colectivo también hay varios equipos europeos que apuestan por movimientos menos largos y complejos y por aprovechar las ventajas generadas independientemente de que se produzcan en los primeros segundos de posesión del ataque.

Pertenezco a ese grupo de seguidores de la NBA que valora la organización de la competición, su capacidad de expansión y su habilidad para promocionar sus activos. Hay pocos espacios deportivos tan intensos y de mayor calidad que esas semanas de Play Off. Pero por otro lado, también encuentro agujeros significativos. La liga regular es demasiado larga y ofrece muchos partidos infames. En un deporte donde el entrenador puede comunicarse permanentemente con sus jugadores no entiendo la necesidad de tantos tiempos muertos y en general el nivel del arbitraje no me parece tan bueno como se comenta.

Al final, soñar es libre y gratis pero de momento no tiene sentido especular con la presencia de equipos europeos en la NBA. Lo útil es intentar asimilar y adaptar lo mejor de la competición para enriquecer a las ligas nacionales y europeas. Hay un sesgo que acompaña a la NBA de cierta “soberbia” que no comparto, creo que las miradas de la liga americana hacia nuestro baloncesto han sido más humildes que las que se les han devuelto.

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