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Ricky y el no traspaso

La continuidad de Ricky Rubio en los Minnesota Timberwolves es mejor noticia para su equipo que para el propio Rubio. Los dirigentes de los Wolves han impuesto la lógica y no han traspasado al internacional español dejándose llevar por la realidad actual y obviando cualquier guiño a la nostalgia que hubiera dado con Derrick Rose en Minnesota.

He escrito varias veces sobre Ricky  Rubio en este blog. Cuando nació esta bitácora, Rubio asombraba en la Penya por  su actividad defensiva, imaginación y el descaro propio de un chaval con cualidades para marcar una época en nuestro baloncesto. Como espectador, probablemente la época del Joventut  es la más atractiva de su trayectoria. Como entrenador, diría que su influencia fue decisiva para la última copa de Europa que ganó el Barcelona, donde dirigió con maestría a un equipo que jugó a un nivel altísimo en la Final Four de París. El mejor nivel en fondo y forma de la época Pascual.

La trayectoria de Ricky Rubio en la NBA ha estado muy condicionada por las lesiones, que le han impedido jugar con continuidad y por el escaso rendimiento de su equipo, en permanente reconstrucción y sin una línea muy definida de hacia dónde quiere ir. Antes de comenzar esta temporada tenía gran interés en ver la evolución de Rubio después de unos Juegos Olímpicos en los que fue de menos a más pero que me volvieron a dejar la sensación de que el base formado en la Penya jugaba  demasiado contenido.

La temporada del internacional español está siendo positiva, los Wolves han mejorado de la mano de Thibodeau aunque no parece que alcanzarán los Play Offs y Rubio es el mejor base posible para desarrollar a dos de los talentos que dominarán la próxima década como Wiggins y Towns. En este entorno, Rubio parece encontrarse cada día más cómodo y eso se refleja en su juego donde ha abandonado ese papel de “pasabolas” y parece recobrar el gusto por atacar el aro, explorar el tiro tras bote y exhibir su tremenda capacidad de pase especialmente en campo abierto. La mejor virtud del base español es que sabe jugar para sus compañeros y que no necesita estar siempre atacando el aro para sentir que está aportando, pero ha tenido épocas en las que ha obviado demasiado sus posibilidades para anotar y se ha mostrado poco vertical en su juego como si tuviera miedo de errar y siempre apostara por la opción más conservadora, que no siempre es la mejor.

Me gusta mucho esta versión de Rubio y esa sensación que desprende de encontrarse cada vez más cómodo en la pista. Desde su época como novato y hasta antes de su primera lesión grave, estamos ante su mejor momento en la Liga por lo que se hacía raro el empeño de los Wolves en traspasarlo. La lógica se impuso al final y Rubio seguirá dirigiendo a esta franquicia  al menos esta temporada. Dudo que el camino de Rubio en Minnesota se amplíe mucho más. Ya ha estado “expuesto” y desde hace un tiempo tiene el aire a “traspasable”.

Decía al principio que con la permanencia de Rubio ganan más los Wolves que el propio Ricky que debe seguir en su camino de “vuelta a sus orígenes” para añadir a su buena dirección y su eficacia defensiva ese “picante” que le hizo en su momento un jugador diferente. El Rubio actual es un buen base para muchas franquicias de la NBA pero no todos los bases de la NBA son buenos para los Wolves actuales, Rubio lo es y, por un momento, alguien con criterio en Minnesota también lo pensó, veremos hasta cuando… y si no, ellos se lo pierden, lo mejor de Ricky está por llegar.

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