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La arruga de la NBA

Viernes, 20 Julio 2012

Entre partido y partido de la Selección y atento a las andanzas del resto de equipos que participarán en los Juegos Olímpicos ( con ese atípico equipo estadounidense que puede empezar a marcar una tendencia de hacia dónde se dirige el baloncesto),  leo y escucho los diferentes movimientos que se producen en las plantillas de los equipos de la NBA para la próxima temporada.

Aburrido ya del tema de Dwight Howard, me llama la atención los numerosos movimientos en forma de renovaciones o nuevos contratos que se están produciendo de jugadores veteranos, que han rebasado ya ampliamente la barrera de los 30 años. Nash, Kidd, Allen, Garnett y Jamison han tenido el respaldo de franquicias para seguir sus carreras en algunos casos con contratos de hasta 3 años e incluso jugadores veteranos que jugaban en Europa como Pablo Prigioni han visto como la oportunidad de jugar en la NBA les ha surgido en la etapa final de su carrera.

Entiendo que cada caso debería afrontarse de una manera particular pero las noticias de este verano obligan a una reflexión global que debe valorar la confianza en estos jugadores desde varias perspectivas. Una de ellas nos conduce obligatoriamente a señalar que en Europa somos más duros en la percepción general del jugador veterano, nos cansamos antes de ver las mismas caras y anticipamos juicios de valor sobre presuntos declives en las aportaciones de los jugadores. Es cierto que las nuevas apariciones siempre ilusionan y que debemos atender a los relevos generacionales que garanticen el nivel de nuestro baloncesto pero no por ello debemos caer en la tentación de faltar al respeto a jugadores de trayectoria envidiable y rendimiento sobradamente contrastado. La cultura estadounidense tiende a valorar más a jugadores de este tipo (en algún caso a sobrevalorar por las extraordinarias cifras de algún contrato), curiosamente un mercado que lanza cada temporada nuevas estrellas/marcas muestra una especial sensibilidad por estos jugadores que andan más cerca de los 40 que de los 30.

La otra perspectiva que debemos valorar sobre el hecho de que cada vez se prolongue más la carrera de los jugadores debemos entenderla desde el hecho del descenso de nivel general de determinadas cualidades en los jugadores que han llegado a la NBA en los últimos años. La liga no deja de generar estrellas pero después de los All Star no todo es tan llamativo. No es de extrañar, por ejemplo, que se apueste por bases del perfil de Nash, Prigioni o Kidd (éste incluso despúes de una mala temporada) ya que su capacidad para entender el juego compensa y supera en muchos casos las explosivas piernas de la mayoría de los “bases” de la Liga.

Los Lakers aguantan el tipo

Lunes, 16 Junio 2008

En el mejor partido de Pau Gasol en las series finales, Los Ángeles Lakers consiguieron mantenerse vivos en la eliminatoria y viajarán a Boston con la obligación de ganar los dos partidos si quieren conseguir el título.

El quinto partido dejó malas y buenas noticias para el equipo entrenado por Phil Jackson. Los aspectos positivos tenemos que  buscarlos en la reacción de jugadores como Lamar Odon y Pau Gasol que compensaron el discreto partido de Kobe Bryant  y en la sensación generalizada de que los jugadores de Boston parecen más tocados físicamente y de que están acusando sus duras batallas previas antes de llegar a la final. Sin embargo, el equipo californiano no pareció aprender la lección de lo sucedido en el cuarto partido y volvió a desperdiciar una amplia renta que a punto estuvo de costarles la derrota. Nuevamente asistimos a momentos de tremenda indolencia defensiva de Los Ángeles Lakers, una constante en alguna fase de la temporada y claramente el factor diferencial de estos Play Off por el título donde el trabajo colectivo de Boston en defensa alcanza momentos sublimes.

En la remontada de Boston tuvo un papel capital Paul Pierce un jugador alejado del perfil físico dominante en la Liga pero que está alcanzando en esta temporada sus momentos más épicos y brillantes como jugador.Pierce está siendo un magnífico heredero de los valores que hacen de Boston una franquicia legendaria. Su orgullo competitivo ha sido el espejo donde compañeros de equipo de un nivel mucho menor como Powe, House o Brown  se han mirado para poder tener actuaciones decisivas a lo largo de estas finales. Pierce no es un gran saltador, ni domina el juego por su capacidad atlética pero, como suele ser habitual en esos jugadores en inferioridad física con algunos de sus rivales ha sido capaz de desarrollar a lo largo de su carrera en la NBA una gran capacidad para entender las necesidades reales de su equipo. Por eso, no es raro ver al camaleónico Pierce disfrazarse del mejor perro de presa de la liga estilo Bruce Bowen o demostrar su tremenda capacidad para pasar a los jugadores interiores o mostrarse infalible en los lanzamientos de larga distancia. Pero por encima de todo el capitán de los Celtics ha logrado transmitir una tremenda fe para ayudar a su equipo a superar situaciones tremendamente adversas.

Todo parece muy favorable para que los Celtics consigan un nuevo título de Campeones, a pesar de su última derrota transmite mayor seguridad y confianza que los dubitativos Lakers aunque todo puede cambiar en el sexto partido donde  los de Phil Jackson pondrán a prueba la capacidad de aguantar la presión de las huestes de Glen “Doc” Rivers.

Orgullo Celta

Viernes, 6 Junio 2008

Mis primeros recuerdos de baloncesto están muy relacionados con aquellas finales Lakers-Celtics de los ochenta. Las inevitables comparaciones surgieron en cuanto observé el parquet del Banknorth Garden de Boston, parecido, pero no igual al del mítico Boston Garden. Un vistazo a los físicos de los jugadores de ambos equipos me avisaba de la evolución del baloncesto en todos estos años.

El base de aquellos magníficos Celtics era Denis Johnson, un base fuerte, poco definido y, si se me permite la expresión, bastante “culón”, pero con una extraordinaria capacidad competitiva y un apabullante conocimiento del juego. El base del actual equipo de Boston, apenas rebasa los 20 años, tiene brazos kilométricos, poderosos hombros, es tremendamente rápido y su conocimiento del juego se reduce a intentar anotar constantemente y utilizar el bote sin saber muy bien para qué. Responde al nombre de Rajon Rondo y, seguramente, en un par de años será uno de los mejores bases de la liga. Anoche, todo evocaba recuerdos, pero todo era radicalmente distinto.

Sólo hubo un factor que me resultó gratamente familiar, el orgullo de un equipo campeón que supo revolverse ante una situación adversa y honrar a su historia con una demostración de carácter que apabulló por completo al equipo californiano. En el final del segundo cuarto y comienzo del tercero, la sensación era de un dominio absoluto de Los Ángeles Lakers. Bien es cierto que la distancia nunca fue excesiva pero su juego de pases y su paciencia para encontrar la mejor opción de tiro superaba a la precipitación del equipo local. Cuando Pierce anotó dos triples consecutivo después de su “lesión” el partido cambió radicalmente. De repente, los Celtics manejaron excelentemente el pase extra y los Lakers no encontraron la respuesta adecuada en el “Bryantsistema” que esta vez no sólo no resultó suficiente sino que pareció inadecuado dado lo bien que había jugado el equipo cuando había implicado a más jugadores.

Creer o no creer en los Celtics

Jueves, 3 Abril 2008

Después de varias temporadas de transición, sin la idea de un proyecto sólido a la vista, los Boston Celtics conseguirán alzarse con el mejor  récord de la liga regular en la NBA y dispondrán de ventaja campo en todas las eliminatorias por la lucha por el título. La llegada de jugadores importantes en la competición como Kevin Garnett y Ray Allen y el crecimiento de jóvenes como Perkins, Davis y, en especial Rajon Rondo, (a buen seguro, en dos o tres años, uno de los mejores bases de la competición) han situado a la legendaria franquicia en una situación inmejorable para obtener su decimoséptimo anillo.

Bajo la dirección de Glen Rivers los Celtics han exhibido una solidaridad defensiva envidiable  y, sobre todo, se han mostrado tremendamente fiables en los partidos contra los mejores equipos de la competición, en muchos de ellos con la ausencia de Garnett. Además, los integrantes del “Big Three” formado por el propio Kevin Garnett, Ray Allen y Paul Pierce  han mostrado buena dosis de generosidad en beneficio del bien colectivo.

Sin embargo, ninguno de estos excelentes datos parecen suficientes para otorgar a los del estado de Massachusets el cartel de favoritos al título. Ni su entrenador, ni sus jugadores se libran de cierto aire de sospecha. Sobre su base titular, Rajon Rondo, la propia franquicia ha alimentado las dudas buscando durante la temporada un suplente de garantías hasta que encontraron la oportunidad de fichar a Sam Casell, un jugador en declive que suele dar un gran rendimiento en las rondas finales. Sobre sus tres rutilantes estrellas, Allen, Pierce y Garnett, las sospechas recaen sobre su irregularidad y, hasta ahora, escasa competitividad en los play offs, obviando la motivación que les puede suponer a cada uno de ellos encontrarse en una situación única para conseguir un título que ninguno de ellos posee.

Siempre que se habla del título de la NBA dirigimos nuestras miradas hacia alguno de los flamantes equipos del Oeste pero no se debería despreciar tan a la ligera el trabajo de los Boston Celtics en la liga regular. Quizás no tienen la solidez y experiencia de San Antonio, ni la exuberancia ofensiva de los Lakers,  pero han demostrado un factor diferencial de los equipos campeones, hambre por ganar un título.