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Siempre San Antonio

Jueves, 13 Marzo 2014

No es que me sorprenda que San Antonio Spurs tenga el mejor balance victorias-derrotas de la NBA pero reconozco que no esperaba este excepcional rendimiento del equipo tejano. Por mucho que uno confíe en las cualidades de los Parker, Duncan, Ginobili, Leonard y compañía, pensaba que este año les costaría bastante más defender su espacio en la Conferencia Oeste ante la gran cantidad de franquicias jóvenes con capacidad de optar al título que habitan en esta Conferencia.

Es por ello por lo que me atrevo nuevamente a escribir unas líneas de reconocimiento a un equipo inolvidable del que merecen destacarse numerosas cualidades pero por encima de todo, su enorme orgullo competitivo, ese que hace que, a pesar de que su núcleo duro tenga la barriga llena de títulos, les empuja a querer superarse, a dignificar su trayectoria y, en definitiva, a hacerse respetar, cada vez que saltan a la cancha. Nadie encarna mejor este espíritu que Tim Duncan, sin duda en una versión muy alejada de sus mejores días, pero aún capaz de ser un referente en uno de los mejores conjuntos de la competición.

La versión de esta temporada de los Spurs mantiene su capacidad competitiva porque sigue entendiendo el pase como un elemento diferenciador y no como un accesorio. A diferencia de otros conjuntos que viven del talento individual de sus estrellas, San Antonio compite gracias a que nadie iguala su capacidad en el juego colectivo. Esta característica permite que varios de sus jugadores se desarrollen y puedan tener cierto protagonismo y que además logren grandes porcentajes en el lanzamiento exterior por su habilidad para encontrar al compañero mejor situado.

Siempre me ha gustado analizar cómo ha influido aterrizar en San Antonio a los distintos jugadores. El objeto de mi atención este año se llama Marco Belinelli. El jugador italiano es de los que ha llevado una progresión firme desde que llegó a la NBA. Su última temporada en Chicago fue muy positiva y Popovich entendió que su presencia enriquecería a los Spurs. Belinelli siempre ha tenido cualidades pero, a veces, ha dado la sensación de ser un jugador desordenado y con un punto de impaciencia en su juego que le hacía tomar malas decisiones. En los Spurs, su lanzamiento luce más porque encuentra mayores opciones desde la larga distancia y sabe que, aún saliendo desde el banquillo, se encuentra en un equipo donde los tiros no están repartidos antes de jugarse el partido.

La manera de agarrarse a la élite de los Spurs es una noticia muy positiva para la NBA y una lección permanente que debemos disfrutar y valorar más allá de que al final consigan el título o no. Larga vida a Popovich y sus chicos.

Mal rollo

Lunes, 16 Septiembre 2013

Probablemente sea la selección serbia un rival más accesible que Lituania en un cruce de cuartos de final, por su juventud y porque últimamente les tenemos tomada la medida. Y es seguro que nada está perdido y que ahora comienza el verdadero Campeonato de Europa, pero esta derrota de España frente a Italia deja bastante mal sabor de boca.

Primero, porque España es bastante superior a esta Italia, voluntariosa y digna heredera de su historia con jugadores talentosos y con carácter como Belinelli, Datome y Gentile pero limitada en centímetros y en dirección (ni sus bases ni sus pívots jugarían un minuto con España). Después, porque los italianos han entendido la importancia de evitar consolidar dinámicas negativas y sacar partido de cada minuto del juego. Su esfuerzo por meterse en el partido cuando realmente no se jugaban nada indica profesionalidad, madurez y respeto por su estima. Y por último porque el encuentro deja asignaturas pendientes sin resolver, muchos jugadores sin alcanzar una línea sólida en su rendimiento y alguna certeza indudable que merece comentarse.

El titular y el resto. El único titular de España es Marc Gasol. Y como titular no entiendo el que seguro iniciará el partido sino el único que, salvo problemas de faltas  y lesiones, sabemos que lo terminará, que al fin y al cabo es lo importante. Esto es una realidad, no sé si muy buena o muy mala, pero es así. Lo cierto es que, de momento, la sensación que se transmite es que hay demasiados jugadores desenfocados y fuera de su mejor rendimiento y la duda es si la ausencia de continuidad y determinar roles más  definidos ayudarían a algunos jugadores a sentirse más seguros. Lo cierto es que seis partidos después hay demasiadas incertidumbres sobre el reparto de papeles en el equipo nacional, a lo mejor un proceso normal derivado de la ausencia de absolutos referentes. Insisto, no tiene por qué ser bueno ni malo pero me atrevo a decir qué tres jugadores de todos los equipos que están en cuartos jugarán los momentos decisivos de los partidos. En España, después de Marc Gasol parecía que Calderón y Rudy podrían formar parte de ese núcleo de seguridad pero la realidad no está siendo así.

Lo cierto es que sea por una cosa o por otra, hemos perdido los tres partidos ante los rivales de más entidad contra los que hemos jugado demostrando una vulnerabilidad alarmante en los últimos instantes, aquellos donde se supone no se reciben canastas fáciles. Y eso que contra Italia hemos encontrado una versión muy necesaria de Marc Gasol, excelente pasador pero que no debe olvidar lo difícil que es detenerle cuando juega agresivo hacia canasta.

Pero después de Marc Gasol y de un extraordinario Sergio Rodríguez ha llegado el vacío. Perdón, de ellos y de un Xavi Rey que está teniendo un buen rendimiento porque probablemente es el que más claro tiene lo que se espera de él. Detrás de ellos ha vuelto a aparecer ese Ricky Rubio errático, un Jose Calderón con poco protagonismo y un discretísimo partido de dos jugadores capitales para elevar el nivel como son Rudy Fernández y Sergi LLull. Sobre este último, conviene detenerse porque está rindiendo a un nivel por debajo del que tenía cuando estaba Juan Carlos Navarro en el equipo. ¿Las razones? Un poco de todo, problemas físicos, ausencia de buenos momentos que le eleven el ánimo y seguro que también un desencanto no superado porque esperaba que, con la ausencia del capitán, tuviera un papel más relevante del que está disfrutando.