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Baskonia, ¿Por qué no?

Jueves, 12 Mayo 2016

Vaya por delante que ya me parece un éxito que Baskonia opte a ganar esta Euroliga. Y claro que sería una sobrada considerarles favoritos pero el equipo de Velimir Perasovic ha dado argumentos suficientes  para pensar que puede derrotar a cualquier equipo del continente.

A priori, todo lo que no sea una final que enfrente a Fenerbahce y CSKA de Moscú se puede considerar una sorpresa y es éste precisamente el principal argumento al que se deben agarrar Laboral Kutxa Baskonia y Lokomotiv Kuban para dar la vuelta a estos pronósticos. Son varias las experiencias en los últimos años que muestran a favoritos descompuestos por esa responsabilidad, a jugadores consolidados sudando más de la cuenta, a muñecas agarrotadas por la presión y a demasiados pases del miedo disfrazados de “pases extra”.

Pensando en las opciones de Baskonia creo que lo principal es que el grupo mantenga su personalidad y valentía. El mérito de los vitorianos viene principalmente porque se han ganado sus victorias queriendo ser protagonistas, sin especular y no dejando la suerte de los partidos a los fallos de los rivales sino a su capacidad para llevar los encuentros a un ritmo alto e intenso que obliga a sus oponentes a anotar muchos puntos para derrotarles.

A buen seguro que el técnico de Fenerbahce, Obradovic, está dedicando muchos de los entrenamientos previos a ver la manera de limitar a Adams y James. Parece inútil pedir una versión contenida de los dos “Directores” del equipo vitoriano, todo lo contrario, es tiempo de mayor atrevimiento, si cabe, y de evitar que el partido se decida permanentemente en situaciones de juego en media pista donde debería imponerse la mayor amplitud de recursos de Fenerbahce. Si observamos los precedentes de la serie de los turcos contra el Real Madrid, se puede aventurar un reto muy duro para los bases americanos.

Ningun equipo ha defendido mejor a los “Sergios” que Fenerbahce, que en ningún momento dejó que LLull y Rodríguez “entraran” en los partidos apostando por subir líneas en defensa y trabajando muy duro sobre ellos cuando se desprendían el balón. Fenerbahce exprimió al máximo una carencia del Real Madrid, que la mayor parte de su juego se genera a través del dribling de sus bases.  En este sentido, para Baskonia,  el alivio que supone la presencia de Bourousis como generador de juego en situaciones interiores puede ser un buen punto de partida para encontrar un espacio de seguridad donde poner el balón cuando la presión defensiva  de los turcos sea máxima. El pívot griego tampoco lo tendrá fácil con Udoh y Vesely pero, a diferencia de los interiores del Real Madrid, obligará a sus defensores no sólo a trabajar en bloqueos directos sino en unos contra unos cerca de canasta. Por el contrario, no hay que olvidar que otros de los aspectos en los que Obradovic prestará atención será  a jugar contra la defensa de Bourousis.

El plan parece obvio. Perasovic querrá que el partido se juegue en las manos de Adams, las piernas de Hanga y la cabeza de Bourousis mientras que Obradovic pretenderá llevar el encuentro a que se juegue en la cabeza de Adams, las piernas de Bourousis y las manos de Hanga.  Gran parte de la resolución del partido pasará en ver cómo se resuelve esta batalla aunque Baskonia necesitará algo más que puede venir por la calidad de Bertans y Causseur (si como parece puede estar disponible).

Peras, Bourousis… Baskonia¡¡

Mircoles, 20 Abril 2016

La clasificación del Laboral Kutxa Baskonia para la Final Four es una gesta extraordinaria de un club imprescindible en la historia de nuestro baloncesto. El equipo vasco opta a ser el mejor equipo de Europa después de superar con nota un grupo terrible en el Top 16 de la competición y derrotar con gran autoridad a un Panathinaikos impotente ante la actividad y acierto del equipo dirigido por Velimir Perasovic.

Como soy de los que piensa que se debe valorar el qué y el cómo, me gustaría detenerme en las señas de identidad del club vitoriano. Perasovic ha conseguido explotar al máximo las ideas de su baloncesto que apuntó en otros equipos. Respecto a su última etapa en  Valencia mantiene su apuesta por un ritmo alto de juego y un trabajo defensivo en toda la pista que desgasta física y mentalmente a los rivales. En Vitoria ha conseguido un mayor equilibrio ofensivo respecto a su etapa levantina donde en muchos encuentros reducía la suerte de los  mismos al acierto en el lanzamiento exterior. Me gusta de Perasovic como aprovecha al máximo las dimensiones de la pista y la intensidad que imprime a sus equipos, que intentan ser protagonistas y no dejar el destino de los encuentros exclusivamente a los fallos que pueda tener el rival.

Perasovic ha conseguido dar solidez a un grupo sobre el que pesaba la etiqueta de irregular cuando analizabas su plantilla a principio de temporada. En realidad, casi todos (me incluyo) teníamos dudas de si podía llegar a ser fiable un equipo dirigido en la pista por dos tipos como Darius Adams y Mike James, capaces de levantarte de tu asiento para aplaudirles o con intenciones menos agradables… La progresión, el talento y el carácter competidor de ambos jugadores nos ha callado la boca pero es justo reconocer y valorar cómo ha influido en la identidad de su juego y en la de todo el equipo el extraordinario rendimiento de Ioanis Bourousis, verdadero factor X de este Baskonia.

La presencia de Bourousis y su necesidad de sentirse “alimentado” dotan de equilibrio a un equipo con dos bases que necesitan tener el balón en sus manos durante muchos momentos. Un equipo que representa muchos de los signos de identidad del baloncesto moderno ha logrado competir al máximo nivel al amparo de uno de los dogmas más antiguos del juego, ya sabéis, aquello de “dadme un base y un pívot y conquistaré el mundo”.

La dirección de Perasovic, la confianza que siente Bourousis y el rendimiento de los dos bases, sobre todo de Adams, no son los únicos detalles que han contribuido al gran nivel del Baskonia. En una etapa de opulencia, representada por plantillas largas, Perasovic ha hecho de la necesidad una virtud. Seguro que al técnico croata le gustaría contar con más jugadores de primer nivel y compaginar Euroliga y Liga Endesa con mayores garantías,  pero a cambio ha logrado conjuntar una plantilla donde todos los jugadores conocen su papel a la perfección. Menos ha sido más, mucho más.

¿Qué hay de lo mío?

Viernes, 20 Febrero 2015

Ioannis Bourousis fue un buen movimiento del Real Madrid cuando llegó al equipo blanco en verano de 2013. El pívot griego conoce el oficio y aportaba una buena dosis de carácter a un juego interior con la sospecha de “blando”. Incluso su primera temporada en el conjunto madrileño tuvo más luces que sombras  por ese plus que aportó en los encuentros más duros  justificando su fama de buen competidor.

La realidad actual del jugador griego no arroja ningún dato positivo. Su actitud no parece la más adecuada para revertir la situación y, especialmente en defensa, su desidia es muy llamativa. Bourousis no está y dentro de poco se dejará de esperarle porque ya vienen siendo recurrentes los avisos que le está haciendo llegar Pablo Laso con largas minutadas en el banquillo. Su ausencia en la segunda mitad de la semifinal de la Copa que ha ganado el Real Madrid al Cai Zaragoza está más que justificada.

Y claro que no es fácil ser pívot en la dinámica de juego del Real Madrid. Un equipo que cuenta en sus filas con exteriores como Sergio Rodríguez, Sergi Llull o Rudy Fernández es lógico que plantee situaciones donde estos jugadores tengan mucho tiempo el balón en las manos. El Real Madrid en ocasiones lleva esta máxima demasiado lejos y es un equipo algo desequilibrado. Que se lo digan a Gustavo Ayón que recibe muy pocos balones en el  poste medio. Sin embargo es bastante diferente la manera en que el jugador mejicano está tratando de adaptarse a esta realidad a la cuestionable disposición que exhibe Bourousis.

No diré que la temporada de Ayón esté siendo buena, por el momento se puede calificar de decepcionante, pero se adapta a defender a “cuatros”, rebotea con cierta consistencia y en ataque no deja de intentarlo a pesar de su evidente falta de acierto y su nula amenaza más allá de dos o tres metros del aro. Estoy convencido de que Ayón encontrará su “premio” porque hace todo lo posible por tenerlo y porque su sentido del colectivo no tiene nada que ver con la que muestra un Bourousis que paga su frustración de no tener presencia ofensiva olvidándose de su responsabilidad en defensa. El rendimiento del internacional griego es un claro ejemplo del que está más preocupado por ver qué puede hacer el colectivo por él que en lo que puede aportar al rendimiento del grupo.

¿Es posible la resurrección de Bourousis?. Por supuesto, tiene dos ejemplos extraordinarios en los que fijarse. Felipe Reyes, que no espera que le llegue el balón ni para anotar ni para capturar rebotes, sino que busca sin descanso ser parte activa de los partidos. El otro es Marcus Slaughter, el jugador guineano (en fin…) se ha hecho imprescindible desde el silencio, el trabajo, su propio rendimiento y también por la aportación de los otros “cincos” del equipo. No pasaaría el balón a Slaughter a más de un metro del aro pero qué positivo es para el rendimiento del Real Madrid contar con un jugador capaz de contagiar tanta actividad y a la vez destapar todas las vergüenzas de compañeros empeñados en tirar por la borda una trayectoria precisamente por dar demasiado valor a la misma.